Domingo, 03 de abril de 2005
?Los pensadores son exclusivamente extranjeros o seres "de otro mundo"?. La verdad que no, hay chilenos "que piensan" y -tambi?n, entre ellos- pichileminos "que piensan" y dan a conocer sus trabajos en universidades, donde el pensamiento se perfecciona, se debate, se purifica, y se expelen las ideas al mundo exterior.
Prueba de ello es el siguiente trabajo de un coterr?neo pichilemino y que se public? con el siguiente t?tulo y que por cierto, muchos coincidir?n como muchos, tambi?n, se contrariar?n.

El Vaciamiento de las identidades y el empobrecimiento de la pol?tica.
Columna de Marcelo Mella.
Publicado el 30-03-2005

De las transformaciones en las identidades pol?ticas tradicionales de la derecha e izquierda, y sus consecuencias en el hacer pol?tico nacional trata este articulo del licenciado en Historia, Master en Ciencia Pol?tica y Doctor en Estudios Americanos, profesor Marcelo Mella.

Se ha convertido en parte del sentido com?n la tesis de A. Giddens sobre el car?cter de las transformaciones en las identidades pol?ticas tradicionales de la derecha e izquierda. Para este autor, la derecha se ha convertido en una ideolog?a ?revolucionaria?, o al menos, que valora positivamente el ?cambio?, en la medida que propicia la extensi?n de un mayor grado de libertades en las distintas esferas de acci?n del Estado y la izquierda, por su parte, ha devenido en un pensamiento de talante conservador, en la medida que fomenta la preservaci?n de funciones tradicionales del Estado de Bienestar.
Dicho trastocamiento de las identidades tradicionales de la pol?tica democr?tica contempor?nea tambi?n se puede apreciar en nuestro pa?s a prop?sito de los discursos y liderazgos en los actores y conglomerados pol?ticos m?s relevantes, sea en el caso de la Alianza o de la Concertaci?n.
La Alianza y el Neopopulismo
Dos circunstancias parecen caracterizar la generalidad de los discursos de la Alianza en los ?ltimos meses; i) el desgaste sostenido de la referencia al ?cambio? como palanca m?gica para zafar de las responsabilidades hist?ricas que acompa?an a las elites pol?ticas, y ii) el posicionamiento de un nuevo discurso que busca mejorar su estructura de oportunidades frente a la presidencial a partir de una mayor subjetivaci?n del debate pol?tico.
No puede sino aparecer como gigantescas paradojas las dos circunstancias anteriores. Por una parte y desde la ?ltima presidencial, la Alianza y particularmente la UDI ha insistido en posicionar la idea del ?cambio? y de la apoliticidad de sus propuestas. Por otra sin embargo, el mismo partido a la luz de la baja sostenida en las encuestas de su candidato pretende llevar el debate electoral a un mayor grado de subjetividad y por lo tanto de complejidad social, como muestra v?ase el nuevo slogan mediante el que se busca contrarrestar el alejamiento de la sociedad civil frente a Lav?n: "Te dicen que Chile est? bien... ?Y t?? ?Est?s bien?".
Habr?a que preguntarse si acaso no existe una profunda contradicci?n en este ir y venir de la despolitizaci?n y de la repolitizaci?n de la subjetividad que ha ensayado la Derecha en los ?ltimos siete u ocho a?os.
Tradicionalmente ha sido no la derecha sino ciertos sectores progresistas o abiertamente de izquierda quienes se han comprometido con el enfoque de la subjetivaci?n de la pol?tica. Por ejemplo, Norbert Lechner desde su ya cl?sico estudio ?Los patios interiores de la Democracia? hasta sus ?ltimos trabajos como ?Las sombras del ma?ana? y los Informes del PNUD, ha sostenido una especia de tesis subyac
ente como es que la democracia chilena por exitosa que parezca se encuentra en deuda en tanto no se articula en respuesta a las demandas y a la dimensi?n aspiracional de los sujetos que forman parte de la sociedad civil.

Es justamente este equivoco entre ocuparse de ?los problemas de la gente? y pretender la inclusi?n de crecientes grados de complejidad lo que podr?a definir el car?cter ?neopopulista? de la oferta pol?tica de la Derecha.
La Concertaci?n y el calculo del consenso

Por su parte, la Concertaci?n ha apostado desde la vuelta a la democracia y casi como una expresi?n de un trauma hist?rico a la construcci?n de una democracia basada en la estabilidad pol?tica y la econom?a neoliberal. En otras palabras, la arquitectura pol?tica de los tres gobiernos de la Concertaci?n se ha fundamentado en la defensa de los principios del Orden y el Mercado asunto que hoy por hoy a nadie sorprende.
Autores como Felipe Portales y Edgardo Boeninger en distintos momentos y con diferentes motivaciones han desarrollado la idea de que el discurso concertacionista posee en la actualidad una fuerte dosis de conservadurismo. Felipe Portales en modo ir?nico a utilizado la imagen del mito como met?fora de la confrontaci?n hist?rica entre discursos y realidades en nuestra pol?tica pasada o reciente. Boeninger sin embargo, lejos de cualquier gesto autocritico, ha se?alado en ?La democracia en Chile. Lecciones para la gobernabilidad?, el excepcionalismo de la transici?n chilena a la democracia a partir de la conjunci?n de tres situaciones dif?cilmente convergentes; estabilidad pol?tica, crecimiento econ?mico y paz social.
Lo que puede parecer discutible de este enfoque o ?ideolog?a profunda? de ciertas elites en la Concertaci?n que representa Boeninger es que finalmente, el conflicto, la discusi?n, el debate y la misma competencia frontal, es obliterada porque representa niveles de incertidumbre intolerables para una pol?tica fabricada al alero de los policy makers que se caracteriza por la maximizaci?n de beneficios.
No obstante, el conflicto ha sido entendido por autores tan diversos y trascendentes como C. Schmitt y Chantal Mouffe como un fen?meno coextensivo de lo pol?tico. Resulta entonces singular que quienes combaten el discurso de la antipol?tica que campea en amplios sectores de la derecha, de alg?n modo, coadyuven al mismo proceso de defenestraci?n de la pol?tica en la medida que establecen un recorte que elimina el conflicto y las relaciones agonales que caracterizan estructuralmente las interacciones sociales vinculadas al poder.
?Cu?l es el compromiso de la Concertaci?n y, particularmente, del Gobierno de Lagos con la representaci?n del pluralismo y de la complejidad social de nuestro pa?s? ?Por qu? la administraci?n Lagos parece intimidarse cada vez que asoma cualquiera disensi?n y disputa de contenidos? ?no resulta en esta materia el actual gobierno una muestra de lo que es ser reaccionario? Estas preguntas merecen no una respuesta declarativa y autoritaria (y por supuesto en tercera persona) como suele hacer Lagos, sino una sobria, sustantiva y demostrable.
Publicante Pichilemunews @ 1:05
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