Viernes, 09 de febrero de 2007
DON ANTONIO DE PETREL: CAHUIL MIRADO DESDE DIFERENTES PERSPECTIVAS

C?huil ha sido fuente de inspiraci?n para muchos escritores, sin embargo hoy daremos a conocer informaci?n que nos trae Don Antonio de Petrel mirado desde diversas perspectivas, seg?n documentos que ha rescatado de por ah? y de por ac?. Ponga atenci?n:

CAHUIL Y LA DIVISION ADMINISTRATIVA

Al finalizar la era colonial, en 1787 se reformul? la divisi?n pol?tica del territorio, la jurisdicci?n del Corregimiento de Colchagua, vigente desde 1593, la que en adelante se llamar? el Partido de Colchagua con 26 Diputaciones. La Diputaci?n de C?huil censa por entonces 84 caballeros, 8 esclavos, 1359 espa?oles, 196 mestizos o mulatos y 35 indios, total 1678 habitantes.


CAHUIL Y LAS SALINAS.

Desde Pichilemu es f?cil llegar hasta C?huil, peque?o villorrio famoso por sus numerosas salinas que se extienden en blancos "cuarteles" circundados de colinas. La sal, extra?da en grandes cantidades, es almacenada en Pichilemu y luego transportada a diferentes puntos del pa?s, constituyendo una valiosa fuente de entradas para la comuna.
Frente a C?huil est? la hermosa laguna de su nombre, punto de atracci?n de numerosos viajeros y visitantes, donde pueden disfrutar de la pesca y de excursiones en bote sobre las verdes y tranquilas aguas de la inmensa laguna que se extiende hasta la vecina provincia de Curic?. Hace falta, en ese sitio, un peque?o hotel de turismo para facilitar la permanencia de personas que gusten de la tranquilidad agreste, ajena a convencionalismos o a modas imperantes. En C?huil se mezclan el mar, la monta?a y la laguna en un derroche de belleza que empapa las pupilas.
La aldea de antiguas casas de adobes y de tejas alumbrada por faroles coloniales es un sosegado y acogedor refugio para todo el que desee impregnarse de id?lica paz en el convulsionado y vertiginoso mundo en que vivimos. Y las noches de luna adquieren una belleza dif?cil de olvidar. La laguna, entonces, es una l?mina de plata, quieta y apacible, cruzada a ratos por el lento vuelo nocturno de los queltehues de grito lastimero. Y en ese silencio religioso nos sentimos traspasados de un profundo y luminoso pante?smo.
Esta bella impresi?n es parte de una cr?nica del chilen?simo Gonzalo Drago que escribiera all? por la d?cada del cincuenta, en las p?ginas de la desaparecida revista En Viaje. Hay m?s En Viaje y m?s C?huil.

LA TOPONIMIA
La toponimia es la nomenclatura de los nombres de lugares geogr?ficos. El estudio de los top?nimos junto con la arqueolog?a, representan muchas veces la ?nica manera posible de reconstruir la presencia o el contacto de un grupo de hombres con un lugar determinado. Establecer el vocablo correctamente, las modificaciones sufridas por la costumbre o la transformaci?n de ?stos por parlantes de otras lenguas, la transcripci?n de voces que carecen de escritura, el nivel cultural mismo de los diversos agentes, entre otras cosas, es de lo m?s importante, puesto que lo m?s f?cil es repetir una informaci?n sin cuestionarla y quedar eternamente pegados en mitos y el irrazonable mundo de la mentira peque?a, el chascarro rampl?n, la propaganda de ferias.
Conozco varias interpretaciones para el vocablo Chile, por ejemplo, que es el nombre de nuestro pa?s. A prop?sito, pa?s deriva de pagensis y este de pagos, pago, aldea.
Chile posee una traducci?n Quechua, significa tu?tano, y en el Per? existe el r?o y valle de Chile. Durante el mando del Inca Tupac Yupanqui, sus huestes invadieron el territorio hasta Coquimbo y m?s tarde el Inca Huaina Capac estableci? su dominio e instalaciones hasta el r?o Maule, m?s de medio siglo antes de la invasi?n hisp?nica.
En el siglo quince, uno de los caudillos importantes del valle de Aconcagua se habr?a llamado Chile, Chili o Tili y los incas habr?an extendido el uso del vocablo al territorio y los habitantes de un conjunto m?s grande. Otra dice que los colonos que los incas establecieron en alg?n punto de nuestro territorio habr?an provenido del lugar del r?o y valle de Chile y de ah? que a esos mitimaes y el lugar donde los establecieron le llamaron "Los de Chile".
Est? la versi?n del pajarito que canta chili, chili y hay m?s, Ahora, lo que quiero plantear es una inquietud sobre dos top?nimos locales, Pichilemu y C?huil, de alg?n modo ya est? instalado el tema con el vocablo Caguel que aparece en un documento colonial. Por que esto tiene que ver con nuestro patrimonio hist?rico cultural y todos sabemos que ?ste es un componente esencial de los recursos tur?sticos de un lugar.
Hoy d?a existen en nuestro pa?s numerosos ejemplos de explotaci?n tur?stica donde esos recursos han generado diversas instalaciones, atrayendo a miles de visitantes, dando vida a una actividad que emplea a cientos de personas y produce cuantiosos ingresos, donde hasta hace poco, la oferta era peque?a o inexistente. Tal es el caso de los pueblos que se encuentran en el Valle de Elqui, donde se ha destacado todo lo concerniente a la premio nobel Gabriela Mistral, en tanto otros recursos como el paisaje y el misticismo han pasado a un segundo plano.
Debemos conocer con exactitud el patrimonio y tambi?n sus mitos, usos y costumbres, y diferenciarlos.
Ya conocimos la aplicaci?n del vocablo Caguel en un documento notarial, el testamento de don Lorenzo N??ez de Silva, ante el escribano V?lez, el a?o 1658. Ahora bien, conocemos otro documento p?blico que utiliza el vocablo "Caguel", se trata nada menos que de un contrato de trabajo, una curiosidad para la ?poca, lo que lo hace todav?a m?s interesante, y si esto es fuera poco, el contratado es un "indio".
Este contrato se encuentra en el Archivo Nacional, en el fondo Notarial de San Fernando, volumen 114 en fojas 623, vuelta.
Con direcci?n y todo, adem?s est? transcrito en el trabajo de investigaci?n de los historiadores B?rbara Chiu Stange y Juan Gmo. Mu?oz Correa, titulado, "Una comarca rural costina: La doctrina de C?huil en el siglo XVIII".
Publicante Pichilemunews @ 0:01
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