Martes, 29 de mayo de 2007
ENTREVISTA A JORGE ARAVENA LLANCA -EN ALEMANIA- FUE PUBLICADA SIMULT?NEAMENTE EN SIETE MEDIOS INTERNACIONALES

Una entrevista realizada a nuestro amigo Jorge Aravena Llanca, realizada por el periodista mejicano Mario Casas?s, fue publicada por ?ste en siete medios internacionales en forma simult?nea: Portales web y diarios en papel, como el Clar?n de Buenos Aires, cuyo texto corresponde al inserto aqu?, donde se refiere a su obra y qu? ha pasado con algunos organismos,en Chile.
La entrevista -seg?n la disponibilidad de espacio- ha sido publicada con m?s o menos fotos que complementan la larga entrevista.
Ya buscaremos esa versi?n, para entregarles ese material, de indudable inter?s.


Entrevista al fot?grafo y m?sico Jorge Aravena Llanca
escrito por Mario Casas?s
domingo, 27 de mayo de 2007

Le? por primera vez a Jorge Aravena Llanca en su libro El tango y la historia de Carlos Gardel (Lom, 2003); luego al hablar con el cr?tico literario Jaime Concha y con el doctor Enrique Robertson, naci? en m? una curiosidad por conocer a su amigo Llanca, no s?lo al catedr?tico de literatura latinoamericana de la Universidad de Berl?n (ciudad donde vive desde el exilio post 1973).
De a poco descubr? el tremendo m?sico que es y las fotograf?as in?ditas, todas de su autor?a: Pablo Neruda, Jorge Luis Borges, Nicanor Parra, Jorge Teillier, Juan Rulfo, Eduardo Galeano, Gonzalo Rojas, Antonio Sk?rmeta, Sara Vial y Ernesto Cardenal (alguna vez montadas en la Biblioteca Nacional de Chile en 1971). Una an?cdota que nos pas? a varios cuando los uruguayos Jorge Ruffinelli y Pablo Rocca en las revistas: Casa de las Am?ricas (n?mero 235; Cuba) y Am?rica sin nombre (n?mero 7; Espa?a) no pudieron identificar en una foto a Llanca junto a Neruda y Vargas Llosa. Sin prisas presentamos un tr?nsito por la memoria visual y sonora del Sur en la guitarra, lente y palabra de Jorge Aravena Llanca.

MC.- ?C?mo compagina la fotograf?a y la m?sica?

JA.- Forman parte de mi personalidad y de mis estudios superiores: desde muy ni?o: la m?sica; la fotograf?a: en la pubertad; y la palabra hasta el d?a de hoy en que aun no la descubro y vivo alucinado detr?s de ella. En Ecuador cre? una Editorial con la denominaci?n "M?sica, Palabra e Imagen". En ella publiqu? una antolog?a completa sobre el poeta Jorge Carrera Andrade, Alejandro Carri?n, Euler Granda, entre otros ecuatorianos. Fui siempre el hombre de la palabra cantada, de la guitarra y la c?mara fotogr?fica, ambas cosas muy necesaria a la vanidad tropical de los creadores sure?os y entusiastas del jolgorio po?tico donde se trasluce la ociosidad hispana por las palmas y los ole, aunque en Chile por los aros y la cueca viticultural, y en la Argentina por las chacareras y la zambas que hacen patria con un buen asado, sin olvidar uno que otro tango.

MC.- Musicaliz? a Neruda y a Borges ?por qu? los eligi? y a sus poes?as? ?Qui?n sigue en su pr?xima partitura de cuerdas y recuerdos?

JA.- No s?lo a ellos. Tengo m?sica compuesta sobre poemas de Rub?n Dar?o, Vallejo, Euler Granda, Jorge Teillier, Rolando C?rdenas, Mistral, Huidobro, De Rokha, Carrera Andrade, Jos? Mart?, Ibarbur?, Octavio Paz, Amado Nervo.

Soy m?s viejo que Serrat y, cr?ame, que antes que ?l fuera, por lo menos conocido, yo ya andaba cantando a los poetas como Pesoa Veliz, Cruchaga Santa Mar?a, a chilenos, argentinos, latinoamericanos, todos. Aun hay por ah?, discos, con fecha y todo, que dan testimonios de ello. ?Por qu? a Neruda y Borges? Porque los conoc? en persona. Porque calibr? sus naturalezas con las mismas vibraciones que alienta la juventud, en ese espacio donde se anidan la esperanza, la justicia y la libertad creativa en la literatura entreg?ndose a ella en cuerpo y alma. Siempre quise ser consecuente, con la escritura, como ellos. Entonces tom? sus poemas, los met? primero en una imagen fotogr?fica, llen? de notas, s?laba por s?laba, sus ideas que en m? se traduc?an en melod?as. Con Neruda siempre tuve problemas con el ritmo, no as? con Borges cuyo ritmo po?tico, en el soneto, es de innegable consecuencia mel?dica y r?tmica.

MC.- ?A qui?n reconoce como su inspiraci?n en el tango? ?Gardel o Piazolla?

JA.- A ninguno. ?C?mo pensarlo siquiera? Mi madre enamor? a mi padre cant?ndole "Mi Buenos Aires Querido". Soy producto de un mensaje gardeliano, una inspiraci?n de ?l hacia m?, por ello, como agradecimiento, le respond? a mi madre escribiendo ese mi antepen?ltimo libro "El Tango y la Historia de Carlos Gardel", el primero que sobre el "mudo" se ha publicado en Alemania y creo que en toda Europa. Para Latinoam?rica lo public? Lom. Gardel es uno de mis amigos recurrentes a quien venero pero que no envidio. Estoy en paz con ?l. Con el "troesma" me encuentro en cada momento que doblo alguna esquina, y en los quicios de unas puertas que dan a un zanj?n, con otro de mis buenos amigos: Jorge Luis Borges, y en la mesa de cualquier solitario bar con Jorge Teillier. ?Qu? decir de Piazzolla que no se haya dicho? Lo que yo puedo tanguearle es que en la forma instrumental, de concepci?n arm?nica y desarrollo tem?tico, Piazzolla copi?, como un buen alumno, brillantemente a Brahms y en el ritmo a Stravinsky, que a su vez le afan? a los Siux, indios norteamericanos, la manera de enfrentar la r?tmica dentro del sistema sonoro del uso arm?nico de percusi?n primitiva haci?ndola moderna. Todo un hallazgo, de los nombrados, para darnos una nueva forma musical.

MC.- Entre la m?sica y la literatura hay una frontera invisible ?Qu? secretos nos puede contar de su compadre el poeta Jorge Teillier?

JA.- Teillier es un poeta con un trasfondo vivencial muy interesante. Le gustaba la m?sica, era un poeta musical y ten?a una extra?a atracci?n por la fotograf?a que despu?s de la llegada de su padre del exilio reci?n supo el por qu?: su abuelo paterno hab?a sido aprendiz de Lumiere. Vaya transmisi?n gen?tica ?no? Teillier da para hablar y pensar mucho, entre otros modismos, cre? en Chile una corriente, que en otros pa?ses algunos poetas han proseguido sin mayores alardes, pero que en Chile se convirti? en una vocaci?n religiosa obligada de todo el jactancioso que se hizo poeta: ser un poeta l?rico. El larismo que impuso Teillier, sin pretenderlo, proviene de un error, o un desconocimiento de parte del mismo Teillier, pues su territorio a?orado no fue el del sur de Chile, ese llamado de La Frontera (regi?n mapuche) donde naci?, sino la patria que sus antepasados franceses abandonaron y perdieron, por su exilio, sin atisbos de recuperaci?n.

Teillier para esto, ignorando cuales eran sus vitales y profundas motivaciones, inclin? su poem?tica en el conocimiento de los poetas franceses y sobre todo en los alemanes Mar?a Rilke, Heine, Tralk, ?qu? buscaban, estos poetas jud?os? en su desesperaci?n y soledad el lugar de origen de sus antepasados, que desde esas p?ginas b?blicas deambularon, hasta encontrarse, ellos en Alemania, por maldito designio del destino, por ejemplo los nombrados, y clamaban por ese paisaje, por esa condici?n de expatriados sin culpa, por la recuperaci?n de todo lo perdido en siglos de una judaica di?spora milenaria. Teillier sab?a que su lugar de origen debi? haber sido, y lo dec?a, Francia, -por eso amaba a Carlos Gardel y hasta se esforz? por nacer el mismo d?a que el "troesma muri?"- y no Chile, ese pobre cintur?n de monta?as nevadas cay?ndose a un mar que nunca la recibe.

Yo fui muy amigo de Jorge Teillier, ?l fue mi testigo de matrimonio y padrino de Cristinita, mi hija mayor. Es uno de los seres que m?s he apreciado, con el que m?s he bebido, ese vino alegre y nuestro de cada d?a, en los bares del antiguo Santiago. Se me adelant?, como lo hac?a en todo y con todos, pues era, entre nosotros, el m?s inteligente; pero ya nos vamos a encontrar en el reba?o huesudo de la vieja de la guada?a, que nos ofrece ese ?ltimo trago seco y silencioso que es la muerte.

MC.- El fot?grafo es un testigo privilegiado, para m? uno de los personajes m?s misteriosos e interesantes de Chile es Nicanor Parra ?Qu? puede decirme del antipoeta?

JA.- No se por qu? hoy siento, y sufro, de que un d?a deb?a confesarme. Sinceramente. No tengo la m?s m?nima admiraci?n por este personaje, que hoy d?a es sobre dimensionado, como todos los de su familiar apellido, por lo que hacen o hicieron. Hizo buena poes?a cuando era un pobre joven, pobremente nacido en ese Chill?n de terremotos de azufre y vino, caliente bajo un sol lleno golpeando como hiriente blasfemia, y lluvioso como viuda pla?idera de dos centavos. Despu?s, cuando Parra descubri? su vocaci?n de matem?tico y f?sico, se volvi? una ecuaci?n que en zigzag andaba entre las piernas de la izquierda y de esa derecha que da privilegios. Se convirti? en un poeta publicista, hasta que fue un publicista nato y nada de poes?a, s?lo ?l como episodio central. Cuando joven Nicanor andaba con un cuaderno y un l?piz en la manos, siempre a punto de anotar algo, seg?n me cont? el profesor chillanejo Carlos Ren? Ybacache de la Academia chilena de la Lengua, Parra llegaba a cualquier reuni?n y escrib?a las frases ingeniosos de los reunidos, o de los lugare?os, de la gente del pueblo, era como que los despojaba de todo el ingenio desarrollado durante milenios; se apropiaba de todo y luego convert?a, firmando con su nombre los libros de hojas de parra en supuestos antipoemas. Cuando entraba en la Sociedad de Escritores de Chile, recuerdo que Rolando C?rdenas susurraba: ?No hablen, lleg? Nicanor! Era sabido que a todos les robaba hasta el aliento. Cuando llegu? a Chile, despu?s de casi toda una vida vivida en Buenos Aires, conoc? a Violeta Parra, me escuch? cantar y me contrat? para cantar en su Pe?a de La Reina, fue en el a?o 1966. Ah? llegaba todas las tardes Nicanor a conversar con su hermana y hacerse mutuamente compa??a. Un d?a, estando yo presente, le mostr? un libro, le se?al? una p?gina y le dijo: "ah? est?, s?guelo a ?l". Se refer?a al poema de Jorge Luis Borges "Otro poema de los dones" de "El otro, el mismo"" publicado en l964, Obras Completas, Emec? Editores, l974, que comienza "Gracias quiero dar al divino..." y se larga a hacer una enumeraci?n borgiana de cosas a su estilo. Violeta parafrase? esos versos y lo titul? "Gracias a la vida". Tiempo despu?s ella misma me confes? su pesadumbre por esto de casi copiar nada menos que al conocid?simo Borges.

Hab?a terminado sus "Ultimas Composiciones", -escritas a mano y que yo pas? en limpio a m?quina y que est?n aun hoy en mi poder, cosa que nadie lo sabe, primera vez que lo revelo- canciones creativas que verdaderamente le pertenec?an. Violeta ten?a mucho talento.

MC.- Hay una foto de Sara Facio donde aparecen Neruda, usted y Vargas Llosa en Isla Negra (1969) ?C?mo eran los d?as de cofrad?a nerudiana? ?Usted imagin? que el joven y talentoso Vargas Llosa se convertir?a en un vocero de la derecha?

JA.- Durante el Encuentro Latinoamericano de Escritores del a?o 1969, en el Hotel O?Higgins de Valpara?so, varias veces almorc? con Mario Vargas Llosa, sin saber qui?n era. Me di cuenta cuando me dijeron: "che, vos te sent?s con el mejor escritor joven latinoamericano. Qu? b?rbaro ser amigo de ?l. Es un honor". Efectivamente, esa foto fue tomada por Sara Facio, que era, y debe ser todav?a, una mujer muy hermosa, alegre y muy consiente de lo que hac?a.

Nos alegraba a todos con su conversaci?n tan porte?a y llena de cari?o por los chilenos. Sara Facio tuvo mucha suerte en su vida como fot?grafa, merecidamente por supuesto, por ser muy trabajadora, y ese ojo que captaba hasta lo m?s esencial del alma, ese h?lito, que no se ve, pero que en sus fotos es lo que m?s sobresale. A Vargas Llosa lo empujaron a abandonar la izquierda. Hasta sus ?ntimos amigos lo asediaban por la libertad con que expresaba sus ideas, no era dogm?tico, era un hombre sincero y valiente, y dec?a en voz alta lo que pensaba. As? lo comenzaron a odiar y luego no falt? la editorial que viendo su capacidad le ofreci? el oro y el moro. Ah? se perdi?, tal vez para Latinoam?rica, el escritor Mario Vargas Llosa.

MC.- ?Fue complicado pasar 15 d?as a lado de Jorge Luis Borges en Quito? ?Era un porte?o hura?o? ?Hubo alg?n malentendido pol?tico entre ustedes?

JA.- Fue una experiencia inolvidable de lo cual no paro de hablar cuando me lo permiten. No era hura?o, ni nada de eso, al contrario, era muy ameno, un cl?sico porte?o enamorado de la ciudad de Buenos Aires la que yo conoc? al dedillo, pues fue mi ciudad durante mis primeros 33 a?os de vida. Por supuesto, durante todo ese tiempo de escucharlo diariamente, saqu? la conclusi?n de que su prodigiosa memoria no era tal. Borges hablaba siempre lo mismo, recurr?a a las mismas cl?sicas iron?as que las dec?a con un dejo risue?o, con un cierto temor de que se lo descubriera repitiendo siempre lo mismo. Pero qu? importaba, si lo que memorizaba era abundante y, en un d?a, era capaz su memoria de dar vueltas por toda la literatura universal, y apabullar a cualquiera con historias de antiguas escrituras. Con Borges era imposible tomar otra postura que la que ?l insinuaba. Nos ten?a a todos de un ala, como a un pajarito: por admiraci?n, por su edad y por la nobleza de su ceguera.

MC.- Ya le pregunt? a la poeta Sara Vial, pero s? que usted comparti? con mi t?o el escritor Carlos Casas?s en casa de Jorge Teillier y en Valpara?so ?me puede ayudar en la recuperaci?n de mi memoria familiar? ?Fueron amigos Teillier y Casas?s?

JA.- ?Ah, qu? linda y emotiva pregunta! Uno se olvida de la gente cuando no la tiene en presencia. Yo recuerdo a Carlos Casas?s, siendo ya un hombre de edad. Ven?a de Valpara?so s?lo para visitar a los poetas con los que se entend?a mejor. Debi? de tener mucha preferencia por Jorge Teillier, y Jorge abandonaba todo cuando se juntaban. S? que a ambos les daba una sed tremenda en el mismo instante en que se encontraban, pues de inmediato se iban al Full Bar o Il Bosco donde se sentaban a conversarse un botell?n. Recuerdo, una de esas veces, que Jorge andaba amistoso con el vino blanco y Casas?s en ese momento ten?a inclinaci?n por el tinto, ante de decidirse por el color, ?coloquiaron? versos sobre el tema, en donde salieron poetas hasta de Francia haciendo elogios del vino y el color preferido. El poeta Carlos Casas?s ten?a una agradable presencia de caballero antiguo, obsecuente. Me sorprendi? la capacidad de saber escuchar, aun cuando Jorge Teillier balbuceaba et?licos versos, no lo interrump?a. Recuerdo que fue esa vez que lleg? al restaurante Arturo Godoy, el campe?n de los pesos pesados chilenos.

Nos pusimos en la fila a la espera que nos pegara un pu?etazo en la mejilla que era un sin?nimo de aut?grafo que Teillier sol?a pedirle a todos los boxeadores.

MC.- ?Alg?n d?a har? p?blica la historia del embarque robado de libros propiedad de Neruda como Embajador en Par?s y c?mo se perdi? a su muerte en 1973?

JA.- Tengo un amigo en el norte de Alemania. Vive en Pellworm. Cuando lo conoc? me cont? que era anticuario de libros y, como yo cant? en un concierto en esa ocasi?n unos poemas de Neruda, me cont? que hab?a tenido la oportunidad de comprar una biblioteca completa de primeras ediciones de sus libros y de otros poetas tanto franceses, latinoamericanos como espa?oles.

No la compr?, me dijo, pues seg?n el vendedor, una se?ora rubia de nacionalidad alemana, propietaria de los libros no pod?a dar ni su nombre ni boletas (result? ser la amante en turno de Juan Agust?n Figueroa). Mi amigo trabajaba siempre dentro de la ley. Y no compr?. Pero pasado el tiempo, unos cuantos a?os despu?s, una compa??a norteamericana le ofreci? la misma colecci?n pero esta vez con boletas de compra y venta. Y compr?. Esa colecci?n de los libros de Neruda, mi amigo se la vendi?, al ya muerto espa?ol Francisco Huepes, que era el testaferro de los reyes de Espa?a, quien la compr? para la biblioteca del Museo Reina Sof?a. Tiempo despu?s le?, por internet en los diarios chilenos, que un hermano de Matilde Urrutia, el a?o 1971 estuvo ofreciendo esa colecci?n, antes que muriera Neruda, a coleccionistas en Europa. No todo coincid?a con la fecha que me dio Detler, el amigo alem?n que me revel? sus confidencias. Hubo por ah? una relaci?n de ciertos hechos como que, cuando llegaron a Chile, las cajas pertenecientes a Neruda desde Par?s, en la que ven?an los libros, hab?a en ellas un vac?o, un hueco, y se supuso que los militares, que hab?an revisado la carga, hab?an robado todos los libros. Como a m? no me calzaban las fechas, le mand? a mi amigo alem?n el art?culo, y ?l, apresuradamente, me contest? por fax, d?ndome las fechas exactas y dando fe de que ?l hab?a comprado los libros, muchos a?os despu?s de las fechas supuestas en esos mentirosos art?culos de la prensa local; me afirm? que hab?a comprado la misma colecci?n que le hab?an ofrecido, a nombre de una se?ora que no pod?a, o no quiso dar su nombre, estando moribundo el poeta Pablo Neruda (1973).

Era la misma colecci?n que hab?a pasado por varias manos y cuando todo estaba limpio, y as?, como una cuesti?n olvidada, se vendi?. La Fundaci?n Neruda tiene que explicar c?mo lleg? ilegalmente la biblioteca del poeta al Museo Reina Sof?a. Conservo algunos documentos que prueban el ?negocio? de Juan Agust?n Figueroa con la colecci?n bibli?fila del Nobel (1971).

MC.- ?A d?nde ir? a parar su archivo fotogr?fico? ?Se quedar? en Berl?n? ?Lo donar? a la Fundaci?n Neruda?

JA.- Mi archivo fotogr?fico lo vend?. Tanto el ecuatoriano como el chileno.

Lo compr? un sobrino de Neruda, Manuel Basoalto. Creo que est? en buenas manos. Pero existen unos 80 negativos in?ditos que yo le entregu? a la Editorial Universitaria sobre el viaje de Neruda al sur cuando se lo despidi? de Chile para asumir la embajada en Francia. Vino el golpe militar y yo me olvid? d?nde ten?a ese material. Al fin lo record? y en un viaje a Chile habl?, con el sobre en la mano en que entregu? los negativos con el gerente de la Editorial Universitaria y me los neg?, diciendo que era muy improbable que se pudieran encontrar en sus archivos porque despu?s del golpe militar, llamado el incendio, debieron salir corriendo a otra direcci?n y perdieron muchas cosas. Alg?n d?a se encontrar?n, sin duda, por ello doy referencias que se trata de Neruda en Almagro, Temuco, Lautaro, Pitrufquen, tomas del poeta junto a Juvencio Valle, Jorge Teillier, tomando chicha, detr?s de un mostrador en una casa de ni?as de sonrisa f?cil junto a Jaime Concha, ambos a cargo del bar, junto I?igo Madrigal y Hern?n Loyola. A la Fundaci?n Neruda, despu?s de lo que s? por intermedio de Usted mismo, amigo m?o, nunca donar? nada de nada.

MC.- ?Por qu? permanece in?dito su trabajo de musicalizaci?n de versos Nerudianos? ?Ha tenido problemas con la Fundaci?n Neruda? ?Tiene alguna opini?n sobre Cantalao y su metamorfosis a Fundaci?n Neruda?

JA.- Mi disco se hundi? con barco y todo, se quem? en el incendio de la dictadura, se lo comi? la indiferencia de la Fundaci?n Neruda, que en conocimiento de su finalidad, de los pinochetistas Claro(s) y los oscuros, no quise colaborar con ellos. Fue tanto lo que se public? en el centenario de Neruda que sab?a de antemano que se perder?a m?s del 80% de todo lo dicho, escrito y cantado. Y por ah? tengo ese trabajo para solaz de mis hijas que son amantes del poeta y mis mejores admiradoras. Cantalao si ha tenido una metamorfosis a Fundaci?n Neruda, debe ser de personas, que deben andar sonriendo para el lado derecho. Lo intuyo por las preguntas y sus investigaciones.
Publicante Pichilemunews @ 14:49
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