Mi?rcoles, 25 de julio de 2007
FOTOS DE PICHILEMU

Por Jorge Godoy Rojas, Arquitecto UCH.


Los ni?os de hoy, ser?n adolescentes ma?ana, adultos pasado ma?ana y abuelos m?s adelante. Todos los plazos se cumplen y el tiempo es inexorable. Lo que hoy es semilla, ser? tallo y tronco, y germinar? para nuevas semillas en ciclos reiterativos perpetuos. Nada es para siempre, se titulaba un premiado film de Robert Redford y ahora lo confirma Marta Enberg con su actual retrospectiva fotogr?fica de Pichilemu en el Museo del Pilar Esquina.

HISTORIA DE PERSONAS
Detr?s de los vidrios enmarcados, nos sonr?en por la eternidad figuras eternamente j?venes y alegres en el veraneo perpetuo de grupos en blanco y negro. Sus im?genes captadas por antiguos y oportunos lentes fotogr?ficos, quedaron inmovilizadas en sus mejores gestos hacia la c?mara, sin saber que ese gesto iba hacia la historia de familias y del grato balneario colchag?ino, para contarle a sus hijos y a otros ajenos a sus lazos y muy distantes en el futuro, c?mo eran las vidas veraniegas, entretenciones y paseos, vestimentas, paisajes y lugares del principal enclave costero y recreativo que heredamos en la regi?n de O?Higgins.

CONTENIDO DE LA EXPOSICI?N
Cuarenta y cuatro fotograf?as ? gr?ficos, m?s documentos hist?ricos, forman la acogedora e interesante exposici?n sobre Pichilemu de Ayer, de Hoy y de Siempre, que le sugiero no perderse en la casona Monumento Nacional del Pilar Esquina, en Estado con Ibieta; im?genes con pautas explicativas al pie de ellas, que ayudan a comprender cu?nta vida, realidad y afecto hay en ellas Digo que es acogedora, especialmente porque -si bien se trata de ver las etapas anteriores del balneario- lo que m?s se encuentra en su recorrido, son personas; gente en grupos y actitudes, rostros de conjuntos familiares y/o amigos que pretenden hablarnos sobre el instante que viven al momento de la foto, personas que nos transmiten algo de los d?as de agrado y relajo que disfrutan, sonr?en ? nos miran con amabilidad. No hay nada m?s acogedor que ser recibido en un lugar por caras desconocidas con esos gestos, que en este caso podr?an t?citamente contarnos tantas otras historias que excedan largamente los mini-relatos de pie de fotos y los recuerdos de Marta Enberg.

LOS RELATOS DEL RECORRIDO
El recorrido se inicia con documentos originales de creaci?n de la Municipalidad de Pichilemu por el Presidente Montt en Diciembre de 1891 y de su primer Alcalde, don Jos? Mar?a Caro Mart?nez, padre de quien fuera el primer Cardenal chileno, tambi?n nacido all? y bautizado en la notable e hist?rica iglesia de Ciruelos.

- De ah? en adelante nos cuenta lo que muchos sab?amos a medias ? derechamente, ignor?bamos : que Pichilemu fue oficialmente un puerto menor (1891) dependiente de Valpara?so, pero que fueron las tropas leales al gobierno las que lo destruyeron incendi?ndolo, a ra?z de las maniobras revolucionarias que all? se facilitaron.

- Nos cuenta de la esforzada y larga historia del ferrocarril desde San Fernando y sus dificultades progresivamente superadas hasta llegar a Pichilemu, desde el inicio de sus obras en 1872 hasta su t?rmino en Diciembre de 1916; 44 a?os de construcci?n de v?as para lograr un tren cuyo ?ltimo viaje fue el 9 de marzo de 1986. Paralelamente a la exposici?n hemos sabido que su hist?rico tramo de Peralillo al poniente, que cre?amos integrante de patrimonio ferroviario colchag?ino -en gran parte fruto de las donaciones de terrenos, como las de don Antonio I?iguez Vicu?a- se ha perdido para siempre por los curiosos negocios del holding de EFE, siendo vendido.

- Nos cuenta la historia de los veraneos familiares, que desde mucho antes del tren, llegaban en diversos medios, trasbordos y escalonadas jornadas hasta el balneario, lo que hac?a m?s trascendente la estad?a en este enclave costero.

- Nos cuenta de las vacaciones de la propia familia, antecesores y amistades de la expositora, en periodos de la consolidaci?n urbana de la ciudad, lo que hace a?n m?s humana y cercana la colecci?n de im?genes y actividades que nos muestra; eran en su mayor?a personas que part?an desde Rancagua a su mar. La propia expositora cuenta sus viajes de ni?a, con 6 horas (de las 11,00 a las 17,00 hrs) de un recorrido ferroviario entretenido, plagado de lugares, variedad de estaciones, vendedores, paisajes, t?neles, etc., en ?pocas sin TV ni Harry Potter, pero con un rico aprendizaje cultural introspectivo e indirecto, a lo largo de la v?a, con experiencias propias y emociones grabadas de por vida en sus protagonistas.

- Nos recuerda que el T?nel del ?rbol, entre Alcones y El Lingue, con sus 1.950 mts. fu? durante muchos a?os el m?s largo de Sudam?rica.

- Nos presenta los ba?os familiares en la playa, los edificios de ba?os calientes de mar, los paseos ciudadanos y veraniegos de caballeros y se?oritas por los miradores de la playa, cuando ellos aun iban con vest?n y corbata ?en jornadas de descanso playero!

- Nos muestra adem?s los bailes y reuniones frente al Hotel Ross, junto a im?genes de la antigua avenida Ort?zar, nombrada as? por quien fund? el pueblo en 1.800, don Daniel Ort?zar, y del edificio del Casino Ross durante su original primera etapa de vida ?til, etc.

REFLEXIONES SOBRE EL CASINO ROSS
Ver la arquitectura del casino Ross en este contexto cultural pichilemino, ante el cual podemos descubrir tangencialmente interesantes claves de los modos de vida locales del balneario y de c?mo el universo social propio de sus habitantes ha cultivado su devenir cotidiano, valores y costumbres, derivadas del encuentro entre un original mundo agr?cola suficientemente distanciado de la metr?poli y elites pudientes y peregrinas, de gustos m?s europeizados que criollos, y recordar que es un Monumento Nacional por su valor patrimonial hoy reconocido e identificado plenamente con sus vecinos y con la regi?n, resulta un aporte aclarador de pol?micas vigentes sobre estos inmuebles patrimoniales.

?Se imagina usted que alguien en nuestros d?as construyera un edificio dise?ado al estilo del nuevo Museo Guggenheim de Bilbao, dise?ado por Frank Gehry, en Ch?pica ? Marchig?e? ?Raro, no?

As? debe haber sido en su ?poca (construido entre 1906 - 1909), el edificio tipo palacio provenzal del casino Ross en un Pichilemu en formaci?n y con residentes acostumbrados a formas patrimoniales hispanas, aunque el sue?o de don Agust?n Ross era convertirlo entonces en el mejor y m?s atractivo balneario del pa?s, pero hoy es una valor que todos ansiamos conservar por ser parte de su fortaleza hist?rica.

Algo parecido ocurre con los nuevos dise?os inmobiliarios de algunos edificios p?blicos que instalan lenguajes formales ajenos al paisaje constructivo local, pero aportando nuevos significados culturales al bagaje formal vern?culo.

RECONOCIMIENTO A LA EXPOSITORA
Marta Enberg nos regala as? parte de su vida y recuerdos y probablemente sin percibirlo, si nos concentramos en cada imagen y cada texto de la exposici?n, nos hace quiz?s sentirnos durante el lapso de su recorrido, parte de su mundo, de su familia comprometida con el balneario, de su historia y su mundo del recuerdo, y de historia de Pichilemu, como en un trance enriquecedor ? una on?rica vivencia hipn?tica, mereciendo nuestro pleno y eterno agradecimiento a su iniciativa y esfuerzo. En este esfuerzo han colaborado varias personas que le aportaron antecedentes y material gr?fico y a quienes individualiza y reconoce en los paneles finales de la muestra, pero ella es la art?fice y recibe nuestro aplauso.


- Si usted no ha ido a ver esta exposici?n, trate de hacerlo. Creo que no se arrepentir?.
Publicante Pichilemunews @ 23:01
 | Enviar Noticia