miércoles, 08 de agosto de 2007
CUANDO EL TEMPLE Y NERVIOS DE ACERO SON CRUCIALES -EN SEGUNDOS CRÍTICOS- PARA SALVAR LA VIDA


La pericia y nervios de acero del capitán Mario Costa Vásquez (30), miembro de la Escuadrilla de la Alta Acrobacia "Halcones", de la FACh, hizo que salvara ileso tras protagonizar un aterrizaje de emergencia en horas de la tarde de ayer, en la comuna de San Bernando.
El capitán Costa, Nº 5 de la Escuadrilla y quien tiene a cargo las pruebas individuales del team acrobático, pilotaba el avión Extra 300 de fabricación alemana, cuya característica principal es estar construido en gran parte con fibra de carbono, lo que reduce su peso.
No es la primera vez que ocurre un accidente de esta índole, donde la pericia y el temple de acero se impone para salvar con vida, como ocurrió ayer.
Recordamos que el año pasado ocurrió algo similar al capitán Iván Benavente quien viajaba junto al alférez Cristóbal Castilla en un viaje de instrucción en un avión Pillán de la Fuerza Aérea de Chile. A la altura de Graneros hubo problemas en el motor y pese a que se intentó llegar al Aeródromo La Independencia de Rancagua, debió aterrizar en la Autopista del Maipú -paralela a la Ruta 5 Sur- en las cercanías de Rancagua, en el kilómetro 83 exactamente. Ambos resultaron ilesos, pese a que debieron "hacerle el quite" a los vehículos que transitaban a esa hora.
El hecho ocurrió el día 15 de Septiembre de 2006.
Más atrás, padre e hija salvan providencialmente al caer en un avión Tomahawk, matrícula CC-KPA de una Escuela de Vuelo de Tobalaba. El piloto Alejandro Duarte (38) salió a volar junto a su pequeña hija Daniela (9) y a poco de despegar, 50 metros de altitud, sintió que su motor fallaba y buscó una calle, Las Parcelas, donde aterrizar. Lo logró, pero la aeronave se empezó a incediar, no obstante con ayuda de un transeúnte lograron salir y salvar.
En la década del 80, el piloto de prueba Gonzalo Ampuero Rubilar (de escasos 20 años), pilotando un avión de instrucción en Tobalaba debió buscar un lugar dónde aterrizar cuando falló el motor. Lo hizo en la calle Arrieta a pocas cuadras de Tobalaba, sorteando a los edificios de Departamentos, vehículos y personas. Resultado: Ileso y sin daños a terceras personas y bienes públicos o privados; primando también los nervios de acero en momentos críticos.
Gonzalo Ampuero aprendió a volar en el Club Aéreo de Linares, en el avión de su padre, y durante un par de temporadas estuvo volando -también- en el Club Aéreo de Pichilemu.
Desde años es piloto comercial de Lan Chile, viajando a todo el mundo -como copiloto primero- y como comandante posteriormente.

Los invitamos a entrar a www.lun.cl entre otros portales que lo consignan.
Publicante Desconocido @ 13:26
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