Lunes, 01 de octubre de 2007
Cobquecura mantiene rechazo a impactos de Celco Nueva Aldea

Aunque el ducto al mar que llevar? las aguas residuales de la plante de Celco en la Regi?n del Bio-Bio ya est? aprobado y en construcci?n, habitantes a?n gestionan acciones.

Fuente: www.elmostrador.cl, 25 de septiembre de 2007.

Paralelamente, acad?micos de la Universidad de Chile realizan estudio sobre megaproyectos y sus consecuencias en comunidades.

A pesar de que el ducto que llevar? los residuos de la planta celulosa Nueva Aldea de Celco hasta el mar ya lleva m?s de la mitad construida, los vecinos de Cobquecura no dan su brazo a torcer y contin?an buscando f?rmulas para "defenderse" de cualquier posible da?o o efecto provocado por la empresa.

Se reh?san a replicar escenas como la de cisnes de cuello negro o peces muertos en los r?os Cruces y Mataquito. Y para una zona donde gran parte de la poblaci?n se dedica a la pesca y hay un incipiente desarrollo tur?stico - es monumento nacional y hay un santuario de la naturaleza de lobos marinos-, las expectativas de salir perjudicados por problemas de contaminaci?n no son alentadoras.

Actualmente, el Complejo Forestal e Industrial (CFI) Nueva Aldea, localizado en la comuna de Ranquil, est? descargando los desechos a las aguas al r?o Itata desde que inici? su funcionamiento en agosto de 2006. Esto, mientras terminan la instalaci?n de un sistema de instalaci?n terrestre -tuber?a de 50,8 kil?metros- y de un emisario marino -de 2,3 kil?metros- para la disposici?n final de las aguas residuales industriales tratadas en el mar. El objetivo de producci?n es de 856 mil toneladas anuales de pulpa de celulosa, m?s del doble de la producci?n de la planta Valdivia.

El ducto se encuentra a unos 30 kil?metros de la localidad, pero los pobladores temen que, debido a las corrientes submarinas, los desechos lleguen igual. Por su parte, el Grupo Angellini asegura que la tecnolog?a utilizada prevendr?a cualquier tipo de incidente y que las consecuencias al medioambiente no da?ar?n en absoluto los intereses de la zona.

La agrupaci?n "Salvemos Cobquecura", compuesta por representantes de la C?mara de Turismo, clubes de adultos mayores, alumnos secundarios, profesores y algunos trabajadores de la municipalidad, entre otros, se est?n apoyando en las ONG internacionales Save the Waves y Oceana para hacer evaluaciones de muestreo de aguas.

"Estamos convencidos de que la planta traer? da?os y necesitamos tener pruebas cient?ficas de eso. No sirve que repartan plata a la gente afectada", opina Julio Fuentes, alcalde de Cobquecura.

Por eso, est?n trabajando en conjunto con la Fiscal?a del Medio Ambiente (FIMA) con cuyos integrantes planean presentar una acci?n legal dentro de los pr?ximos dos o tres meses.

La bogada del organismo Mar?a Fernanda Pinochet asegura que est?n trabajando en el tema, pero declin? dar mayores detalles para no perjudicar el proceso.

Paralelamente, intentan reunirse con la ministra de Medio Ambiente, Ana Lya Uriarte, para ver qu? sucedi? con el recurso de reclamaci?n presentado en mayo de 2006 al Consejo Directivo de la Comisi?n Nacional del Medio Ambiente (Conama) donde se le reclamaba que al aprobarse el estudio de impacto ambiental (EIA) presentado por Nueva Aldea no se ponderaron adecuadamente las observaciones presentadas por la organizaci?n. El recurso fue acogido, pero a?n y luego de casi un a?o y medio, se desconoce la respuesta del organismo p?blico.

Megaproyectos
La semana pasada, un grupo de acad?micos de la Universidad de Chile visit? la zona, ya que est?n realizando desde hace dos a?os un estudio denominado "Impacto de los megaproyectos de inversi?n sobre la identidad cultural de comunidades locales".

Entre los tres casos emblem?ticos que utilizaron como base del estudio se encuentra la celulosa de Nueva Aldea. Los otros dos son el proyecto minero de Pascua Lama en la Regi?n de Coquimbo y la celulosa Valdivia, tambi?n de Celco.

Hugo Romero, doctor en Geograf?a y Ordenaci?n del Territorio y actual coordinador acad?mico del Programa Interdisciplinario del mag?ster en Gesti?n y Planificaci?n Ambiental de la Universidad de Chile, explica que la selecci?n de estos casos se bas? en "comunidades que estar?an bajo condiciones de amenaza de sobrevivencia relacionadas con las actividades que tradicionalmente han hecho", provocadas por la intervenci?n de megaproyectos que afectan su normal forma de vida.

En todos los casos han monitoreado la realidad social, cultural y econ?mica de la zona en los ?ltimos 30 a?os y hay una tendencia a que "las comunidades afectadas con estas inmensas inversiones vean agudizados sus problemas".

Asegura que el conflicto con el agua es un com?n denominador de todos los casos estudiados, sobre todo porque hay enorme desinformaci?n sobre de qu? forma se ver?n afectados: no saben derechamente si se contaminar? o si va a escasear.

Lo m?s preocupante en todos los casos estudiados es la decepci?n y p?rdida de credibilidad de los pobladores hacia los organismos del Estado.

Puntualiza que los pobladores se sienten solos, indefensos, lo que termina generando conflictos que se vuelven insolubles e "imposici?n de decisiones que generan resentimiento y que incluso puede generar m?s pobreza. Por eso es necesario pensar si estos megaproyectos est?n pensando en una distribuci?n de beneficios de forma adecuada en t?rminos sociales".

Romero asegura que cuando una empresa decide invertir millones de d?lares en un proyecto, obviamente tiene claros los efectos de la intervenci?n y todos los puntos relacionados. "Pero no se observa una acci?n equivalente de parte de las entidades gubernamentales, ya que no hay un orden sin?rgico asociado al proyecto", comenta.

En suma, falta una visi?n integrada territorial del desarrollo, no ver s?lo las consecuencias de un solo proyecto, sino que tener una visi?n global de c?mo afecta la suma. "Por eso el medioambiente hay que entenderlo m?s desde el punto de vista de desarrollo sustentable que s?lo desde el prisma de la contaminaci?n ambiental", concluye el acad?mico.-
Publicante Pichilemunews @ 6:15
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