Jueves, 29 de noviembre de 2007
REFLEXIONES Y NOSTALGIAS DE UN PROFESOR COLCHAGUINO

Hace unos d?as conocimos una breve, pero no por ello, significativa impresi?n que expresaba la nostalgia de "tiempos idos" de un colchaguino nada menos que desde la capital de Pakist?n, sobre el libro que nos habla de la Historia del Ramal San Fernando a Pichilemu.
Y si bien fue corta aquella impresi?n, es nada m?s que porque no ha le?do el libro, sino la nota que hici?ramos en nuestro portal, dando cuenta de lo sucedido en el lanzamiento en la ciudad de Santa Cruz.
Pues bien, ac? tenemos diversas CONSIDERACIONES SOBRE EL LIBRO "HISTORIA DEL RAMAL SAN FERNANDO A PICHILEMU (1869-2007)" y la percepci?n humana que nos dej? este Ramal a toda la Regi?n, escritas por el Profesor de Historia y Escritor Roberto Soto, a quien -si no nos equivocamos- conocimos durante el verano pasado estando en la Radio "Entre Olas".
Lleg? y muy caballerosamente se present?, cont?ndonos que ten?a un programa radial en una emisora sanfernadina y nos dej? un cassete con un "demo", el que se difundi? en un domingo.
Hoy, nos ha llegado este art?culo que bien vale la pena leer.
Antes, debo decir, que -quiz?s- tambi?n ?l nos tom? examen all? por los a?os 1962 y 1963 cuando estudiamos -precisamente- en el Colegio que ?l alude en su art?culo, y que llevaba el nombre del Vice P?rroco "Jos? Miguel Camilo Aguilar".
Dicho establecimiento nacido bajo el alero parroquial estaba regentado por religiosas Oblatas y dur? hasta 1972.
Al a?o siguiente -por gestiones del alcalde socialista de ese entonces- empez? a funcionar en primera instancia un Anexo del Liceo de Santa Cruz, mientras sal?a la Resoluci?n que creaba el Liceo de Pichilemu.
Pensar que, tres hijos de aquel alcalde, el a?o 1964 debieron "retirarse" a mitad de a?o del establecimiento por la "campa?a del terror" que en clases hac?a la propia Directora del establecimiento respecto al peligro que significaba accediera a la Presidencia del pa?s un comunista.
Para la "religiosa", el alcalde -aludido a cada rato- tambi?n era un comunista. Sin embargo, olvidaba se?alar que el colegio que ella dirig?a funcion? desde el a?o en que se fund? y por varios a?os, con las mesas, bancas y sillas que prestaba -al igual que muchos due?os de hoteles, residenciales- para que los alumnos pudieran estudiar medianamente c?modos en las salas de clases.
Situaci?n que se subsan? cuando con "beneficios" de diversa ?ndole se juntaron recursos para ir -paulatinamente- construyendo pupitres adecuados y ad hoc. En tanto ello ocurr?a, cada a?o escolar conclu?a con mesas, bancas y sillas destartaladas, que para poder ocupar en el verano en los respectivos negocios de temporada, hab?a que repasas: clavetear, reforzar y pintar.

?Ya!, v?monos en un viaje retrospectivo .....

Un padre con tres hijos, viudo ya que vest?a de riguroso negro, salvo su camisa y su sombrero de pita blancos, se subieron trabajosamente al tren. El llevaba una gran maleta de fuelle, de cuero caf?. El mayor de los hijos cuidaba una canasta en donde hab?a menestras para el viaje, que con esmero hab?a preparado Olimpia, la empleada de la casa, sita en Rancagua esquina Jun?n. Luego de solucionar el problema qui?n se iba en la ventana, la familia Soto Aliaga, se aprest? a iniciar su viaje. Esa es la primera vivencia que tengo de mis idas a Pichilemu, cuando ten?a unos cinco a?os, es decir, hace una friolera de 13 lustros.
Cuando fui creciendo, estos viajes en tren, tambi?n me permitieron crecer en conocimientos, ya que mi padre, como profesor de Historia, nos iba dando a conocer caracter?sticas y curiosidades de los sitios por donde pas?bamos. Adem?s de hacer apuestas sobre la estaci?n que segu?a, costumbre que tambi?n hice con mis hijos, conservo en mi memoria:
El orgullo que sent?a cuando se refer?a al t?nel El ?rbol, ya que como se coment?, por primera vez en Sudam?rica se iniciaba uno en forma simult?nea por ambos lados (oriente y poniente) de la monta?a, y al encontrarse en la mitad m?s o menos de un total de casi dos kil?metros (1.960 metros), hubo una diferencia insignificante, tres cent?metros en la l?nea horizontal y uno en direcci?n vertical. Y el causante de esta obra de arte en ingenier?a (recuerden que estamos hablando de 1900), fue don Alejandro Guzm?n, sanfernandino y ex alumno del Liceo de Hombres.
Tambi?n nos hablaba del muelle que ten?a Pichilemu, que fue construido por la familia Ort?zar y quemado en 1891, por los partidarios de Balmaceda, para evitar que los terratenientes de la regi?n, sus opositores, no pudiesen embarcar combatientes, reclutados entre los trabajadores de sus haciendas. A pesar, que luego fue reconstruido, como no ofrec?a seguridad, fue desmantelado en 1912. Desde esa ?poca todo candidato al Parlamento o Presidencia, ha ofrecido un nuevo muelle para el Balneario. Pienso que pasar?n muchas generaciones ilusionadas, con esta cara aspiraci?n.
Como nos aloj?bamos en el Hotel Ross, conoc?amos de memoria la historia de don Agust?n. Hijo de padre escoses, y a pesar de no ser colchag?ino, ya que naci? en La Serena, invirti? parte de su fortuna en la creaci?n del balneario. Cuentan que en una oportunidad visit? a su hermana Juana, que ten?a una hacienda en Nancagua, quiso ir a la playa, tom? el tren que lo llev? a Alcones, que era la ?ltima estaci?n, y el resto del trayecto us? tracci?n animal. La belleza del paisaje y la tranquilidad de las aguas de la bah?a, lo entusiasmaron a tal punto que se propuso crear un balneario al estilo de los que hab?a visto en sus viajes. As? fueron apareciendo, hotel, casino, parque, avenida, terrazas y camino en la costanera. Todav?a podemos apreciar su belleza arquitect?nica, a pesar del descuido y vandalismo.
Desde el punto de vista profesional, este ramal lo ocup?bamos en el d?cada del sesenta, ya que ven?amos a tomar ex?menes de fin de a?o, al IRFE y Colegio Mar?a Auxiliadora e ?bamos al Liceo Parroquial de Pichilemu. Experiencias imborrables.
A lo mejor muchos se estar?n preguntando, ?Qu? tienen que ver con el libro?, esos recuerdos personales. Estimados lectores, TIENEN MUCHO QUE VER, porque en la obra que es motivo de esta publicaci?n, a medida que uno va avanzando en su lectura, en forma autom?tica e inconsciente, va relacionando los hechos con sus experiencias individuales. Y considero que una de sus cualidades literarias, que a lo mejor los autores no buscaron, es provocar una relaci?n de causa y efecto: es decir, lectura y recuerdo.
Teniendo como aval mi prolongada trayectoria como Profesor de Historia y conocedor de las caracter?sticas de los diferentes tipos de investigaciones, les puedo aseverar que este libro es producto de un acabado y largo proceso de an?lisis, selecci?n y b?squeda documental, realizada con mucha diligencia, que llama la atenci?n. Tanto, que creo, sin temor a equivocarme, que se convertir? en una fuente de consulta obligada, para toda persona que desee estudiar en detalle los pormenores del ramal San Fernando a Pichilemu. Por ello, es que recomiendo que el Ministerio de Educaci?n debiera tomar parte y gestionar, para que sea declarado material did?ctico complementario de la ense?anza de la Historia de Chile, especialmente de la Sexta Regi?n.
Tambi?n es digno de destacar el hecho que haya sido escrito por padre e hijo. Ambos sienten con igual intensidad el cari?o por el pasado, por ferrocarriles y luchan para destacar su importancia socio-econ?mica. Y han llegado a tal comuni?n de ideales, que si uno conversa con ellos en forma separada, sus planteamientos y sus ideas, sus proyectos y sus esperanzas, se complementan a tal punto que es digno de las m?s sinceras felicitaciones. Estar?n de acuerdo conmigo que es raro encontrar, en la sociedad actual que personas de dos generaciones, piensen y act?en en tal comuni?n de ideales. La explicaci?n es el reciproco cari?o filial y paternal. Y ya est?n abocados a buscar material para seguir en la senda hist?rica. Bienvenido sea.
El material fotogr?fico es interesante y novedoso. Es nutrido y complementa muy bien a la tem?tica que se expone. Ahora, si esta obra se reeditara, con fotos a color y de mayor tama?o, ganar?a en calidad tal, que se convertir?a en una joyita bibliogr?fica.
Quien les habla conoce de las vicisitudes y dificultades que deben afrontar los escritores de provincia. Como es digno de todo encomio el esfuerzo intelectual y econ?mico que han realizado estos Escritores e Historiadores, merecen todo nuestro apoyo y congratulaciones. Y la mejor manera de hacerlo, es adquiriendo un ejemplar, para que puedan continuar en la senda investigativa.
Deseo agradecer a mi ex alumno del Liceo de Hombres Neandro Schilling Juan Cornejo Acu?a y a su hijo Juan Gabriel Cornejo Torrealba (ex alumno del San Fernando College, a quien espero le reconozcan su gran obra realizada), por permitir que las a?oranzas brotaran en mi mente, y que como una suave llovizna invadieran mi alma, d?ndome una sensaci?n de paz y tranquilidad, dif?cil de explicar, pero es una impagable sensaci?n espiritual.
Publicante Pichilemunews @ 13:30
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