S?bado, 08 de diciembre de 2007
CIEN A?OS DE LA MASACRE EN LA ESCUELA SANTA MAR?A Y 37 A?OS DESDE QUE CONOCIMOS A UN SOBREVIVIENTE

Cuando aquel a?o 1970 qued? en una carrera universitaria en la Sede Iquique de la Universidad de Chile nunca imagin? que podr?a conocer a un sobreviviente de la Masacre de la Escuela Santa Mar?a. Menos tampoco, que asistir?a a clases en aquella misma escuela.
Poco antes de viajar al norte hab?a sabido de ese negro suceso en la historia obrera chilena, donde cientos de compatriotas murieron en aquella matanza. Hombres que trabajaban en la pampa, sus mujeres y ni?os tambi?n fueron v?ctima de las balas arteras de las fuerzas que se enviaron para sofocar la huelga de los obreros del salitre en contra del capital explotador.
Fue la cantata creada por Luis Advis, a fines de 1969 quien nos dio -en ese momento- los indicios de ese episodio ocurrido hace ya casi un siglo.
Ni siquiera los sucesos ocurridos durante el gobierno de Eduardo Frei Montalva, en la Matanza de El Salvador, permitieron sacar a la luz aquellos hechos ocurridos 60 a?os atr?s. Y, por supuesto, en ning?n colegio y ni siquiera en el Liceo en que hab?a estudiado -el aguerrido Miguel Luis Amun?tegui- alg?n profesor record? siquiera esa parte de la historia. ?Nunca!
Y aunque llegado a Iquique, previo a una escala en Antofagasta donde hab?an familiares, no ten?a como objetivo escarbar en la historia, el hecho de llegar a ese establecimiento gatill? cuando -por razones que hoy no recuerdo- durante poco m?s de un mes tuvimos que ir diariamente a clases a la Escuela "Santa Mar?a" de la ciudad, ubicada pr?xima al Mercado Municipal. Y cercano, tambi?n, al Teatro Nacional, del cual fui testigo del dantesco incendio que lo afect? y que termin? no solo con su antiqu?sima estructura de maderas nobles, sino que con muchos locales aleda?os de esa manzana.
Muchos a?os despu?s conversando con un amigo, santiaguino radicado en Pichilemu -al tocar el tema de Iquique- result? ser "damnificado" de aquel incendio pues hab?a estado all? en la "tierra de campeones" durante unos a?os.
Nuestros compa?eros de carrera, iquique?os, se encargaron de asustarnos en d?as previos a nuestra asistencia a clases, dici?ndonos que ah? "penaban" y "se ve?an personas" en los pasillos de aquella escuela construida donde hab?an muerto cientos de chilenos.
Cuando hice el comentario en la casa del matrimonio Villalobos Contreras, quienes daba pensi?n a estudiantes, uno de los cuales era "pichilemunews", do?a Nora due?a de casa, me dijo que su padre -cercano a los noventa a?os- era un sobreviviente de aquello.
Me cost? creerlo as? de primera. Era demasiado incre?ble. Fue sino hasta que escuch? del propio anciano -de visita meses despu?s- el relato de c?mo hab?a logrado sobrevivir.
El Sr. Contreras me cont?: "Yo, que era un ni?o, hab?a llegado junto a mis padres como miles de pampinos que bajaron a Iquique a solicitar mejoras salariales y condiciones de vida. Estuvimos varios d?as hasta que nos llevaron a la Escuela. Ah?, en un momento nos rodearon desde los techos de otros edificios y a la voz de fuego, empezaron a disparar sin ninguna consideraci?n de que hubiera all? hombres, mujeres y ni?os. Ca?amos como moscas y yo fui herido. Inconsciente -pensando quiz?s que estaba muerto- nos recogieron en carretas y nos fueron a lanzar a la pampa. Cuando despert? herido estaba entre cientos de muertos y de ah? escape como pude, como unos pocos afortunados ...".
Su hija Nora cuando vio a su padre emocionado, me pidi? -por prudencia- que no siguiera pregunt?ndole. Pero ya no era necesario seguir escuchando, un hombre ya nonagenario no iba a estar mintiendo sobre su experiencia ...

LA HISTORIA NO CONTADA

MASACRE EN LA ESCUELA SANTA MARIA DE IQUIQUE

Por Esteban Bucal Oviedo

En la matanza de trabajadores en la Escuela (Domingo) Santa Mar?a, en 1907, en Iquique, fueron asesinados centenares y centenares de trabajadores y sus familias, por militares comandados por Roberto Silva Renard, ese que participaba en la Junta golpista de 1891. Ascendido de inmediato a general de Brigada y enviado a Londres, a la metr?poli, como Agregado Militar.
Silva Renard actu? en la masacre de la Escuela Santa Mar?a secundado directamente por el coronel Sinforoso Ledesma.
El general Silva Renard arrib? el jueves 19 de diciembre de 1907 a Iquique a bordo del crucero "Zenteno".
Los trabajadores salitreros con sus familias llevaban cerca de 10 d?as en huelga. Hab?an bajado a Iquique. Reclamando por condiciones humanas de vida.
Una de las columnas lleg? a Iquique, al Hip?dromo. All? los esperaba el Intendente subrogante Carlos Eastman Quiroga con el jefe interino de la Divisi?n del ej?rcito. Y los abogados de la Intendencia Santiago Lorca y Antonio Viera-Gallo. En una primera l?nea de contenci?n contra los trabajadores.

Habl? un joven obrero:
- "Compa?eros, las grandes causas han tenido ardientes contradicciones y muchas veces se han visto perdidas porque la elocuencia de los grandes hombres ha arrebatado a las masas. Yo, modesto obrero de la pampa, ?tomo insignificante dentro de la sociedad general, levanto mi voz para rebatir la elocuencia arrebatadora del se?or Viera-Gallo".

Era Presidente de la Rep?blica don Pedro Montt. Cuyo nombre completo era Pedro El?as Pablo Montt Montt. Hijo de don Manuel Montt, que tambi?n hab?a sido Presidente de la Rep?blica y embajador en Per?.
Montt-hijo era miembro del Partido Nacional, presidente de la Sociedad Cat?lica de Educaci?n y ministro de Justicia, Instrucci?n P?blica y Hacienda de Balmaceda. Se convirti? en adversario de Balmaceda en 1890.
El Presidente Montt-hijo, ten?a como s?mbolo de su gobierno un garrote, llamado el "pedromontt". Montt lleg? a Iquique, a hacerse cargo personalmente, de la huelga que afectaba a las empresas salitreras.
El Mercurio de Antofagasta del 22 de diciembre de 1907 public? el informe del coronel Roberto Silva Renard dirigido al Intendente Carlos Eastman, al ministro del Interior Rafael Sotomayor Baeza y al Presidentte Montt-hijo.
Escribi? el coronel, sobre los sucesos de la Escuela Santa Mar?a, ocurridos el d?a anterior, el fat?dico 21 de diciembre:
"Calcul? que en el interior de la Escuela hab?a cinco mil individuos (...) Como usted comprender?, los oradores no hac?an otra cosa que repetir aquellas frases comunes de guerra al capital y al orden social existente...
Reun? a los jefes que me acompa?aban y estudi? con ellos la posibilidad de obtener la sumisi?n con las armas blancas, introduciendo a la infanter?a con la bayoneta calada, que con ataque vigoroso hacia el interior aprehendiese a todo el Comit? y haci?ndole cargar a la caballer?a sobre la turba aglomerada en el exterior. Se comprob? que esta operaci?n no dar?a resultado, por lo apretado y compacta que se manten?a la muchedumbre exterior, para cargarla con ?xito y, se vio por el contrario, que un ataque con arma blanca o caballer?a podr?a dejar la infanter?a y los jinetes en peligro de ser tomados por los huelguistas, complic?ndose la situaci?n para las operaciones siguientes. Se vio por lo tanto, que no hab?a m?s recurso que el empleo de las armas para obtener el resultado eficaz y ordenado...".
Los marinos instalaron al personal de la "Esmeralda" con sus ametralladoras a pocos metros del frontis de la Escuela Santa Mar?a. Listos para iniciar la masacre. A prop?sito relata Silva Renard en su informe:
"(...) orden? una descarga (...) orden? dos descargas m?s y fuego de ametralladoras con punter?a fija hacia la azotea, donde vociferaba el Comit? entre banderas y toques de corneta...".

Los huelguistas y sus familias estuvieron todo el tiempo en una actitud pac?fica. A pesar de estar rodeados por desproporcionadas fuerzas militares. Sobre los trabajadores salitreros, se apuntaban adem?s los ca?ones del "Zenteno", el "Chacabuco" y la "Esmeralda". Los transportes "Maipo" y "Rancagua", con tropas listas para desembarcar o embarcar gente, seg?n como se produc?an los acontecimientos. Tropas de la mariner?a y del ej?rcito patrullaban d?a y noche Iquique. Hab?a militares de los regimientos iquique?os "Granaderos" y "Carampangue". Regimientos reforzados por el "O?Higgins", llegado de Copiap?, el "Esmeralda" de Antofagasta, el "Grupo de Ingenieros y Pontoneros Atacama", de Tacna, y el "Talca" de Rancagua. M?s, artiller?a tra?da desde Valpara?so y tropas de carabineros.

En la azotea flameaban las banderas de Chile, Bolivia, Per? y Argentina. Banderas de los pa?ses de la mayor?a de los trabajadores salitreros.
El Comit? de Huelga reci?n elegido ten?a como presidente a un norteamericano llamado Jos? Briggs, "el rucio". Jos? Santos Morales, tesorero, Ladislao C?rdova, pro secretario, entre otros dirigentes.
Relata Jos? Santos Morales a prop?sito de la primera descarga de las ametralladoras de la "Esmeralda":
- "(...) se iz? bandera blanca, pero no se hizo caso de ella y vino la segunda descarga (...) siguieron las descargas ya dichas y el funcionamiento de las ametralladoras con punter?a fija, a la masa del pueblo agrupada detr?s de la reja de la Escuela, haci?ndose una matanza horrorosa de hombres, cayendo tambi?n algunas mujeres y ni?os...".
Los sobrevivientes fueron sacados de la escuela. Morales, relata que despu?s de la masacre, los sobrevivientes fueron sacados por los militares:
- "... entre dos filas, estrech?ndolos al medio. Al que se separaba de la fila lo mataban de un lanzazo. As? fue muerto un muchacho boliviano. (...) m?s adelante se apart? otro obrero, que fue muerto de otro lanzazo, que lo traspas? de parte a parte. Entr?ndole la lanza por el espinazo y mat?ndolo en el acto (...) al pasar por el costado de los estanques de agua me llaman por mi nombre y me estremec?. Mir? con recelo, luego sent? una gran satisfacci?n al reconocer a Briggs, con facha de marinero desertor, vulgo "machicuma". Con una cachimba en la boca, un "yoke" y ropa de trabajo. Le pregunt? por los dem?s compa?eros y me dijo que se hab?an salvado Olea y Rodr?guez. "En el registro, me agreg?, me hice el borracho, fingiendo tropezar con los soldados...".

Germ?n Su?rez Vertiz, un muchacho peruano, sobreviviente de la masacre, que a esa fecha ten?a diez a?os de edad, relata:
- "La gente que estaba en la escuela sal?a como loca. Romp?a con la cabeza las calaminas. Los granaderos los peloteaban con lanzas. Los obreros quedaban como colgados, como esas vistas que se ven de los combates del Marne, en la Primera Guerra Mundial. Colgados del alambrado, el saco quedaba colgado tambi?n, como un solo rollo, el sombrero tambi?n colgado. Al d?a siguiente temprano nos escapamos yo y mi primo (...) Me acuerdo haber visto sombreros llenos de sesos, como los que venden en el mercado (...). Ya no eran cad?veres, eran restos humanos, entra?as. Una cosa horrorosa (...) Pasaron los caballos y machetearon. Gente que ca?a en una postura como de ara?a. Se enroscaban como las ara?as, cuando las queman (...) Despu?s pasaban las camillas de muertos. Despu?s las carretas botelleras llenas de cad?veres. Despu?s las carretas basureras, de dos tapas, con la tapa abierta, llena de cad?veres con sangre chorreando, medio congelada, como hilachas...".
"La Prensa" de Lima, del 9 de Enero de 1908 escribe:
- "El Presidente del Comit? Directivo de los huelguistas don Jos? Briggs, es de nacionalidad norteamericana. Bastante joven, se expresa correctamente en castellano (...) result? herido en una pierna y tiene el prop?sito de medicinarse en el hospital "Dos de Mayo". Se apoya en un bast?n y camina lentamente".
Morales debi? escapar a Bolivia. Olea muri? en Ecuador en 1921. C?rdova, otro dirigente muri? en la d?cada de los 1960.

Los sobrevivientes de la masacre ser?n arreados como animales por los soldados de regreso a las salitreras. En la pr?ctica, condenados a trabajos forzados, explotados por el capital imperial m?s las armas de los militares chilenos.
El Presidente Montt-hijo felicit? a Roberto Silva Renard:
- "Ha cumplido usted con los deberes inherentes a su cargo, en forma que hace honor a su criterio y energ?a".
Pero la historia nunca termina donde parece .....
Ahora es 1910. Han pasado tres a?os de la masacre de la Escuela Santa Mar?a de Iquique y es el a?o del llamado "Centenario" de la Independencia de Chile. (que efectivamente deb?a ser en 1918).
El Presidente Montt-hijo, asciende a general de Divisi?n a Roberto Silva, quien ven?a regresando de Londres y le nombra comandante en jefe de la Divisi?n del ej?rcito de Tarapac?, con asiento en Iquique, para seguir manteniendo el "orden", en la zona de las salitreras y de mayor concentraci?n proletaria del pa?s. Roberto Silva ser? tiempo despu?s enviado a Alemania, a comprar los ca?ones Krupp para el ej?rcito.
Montt, en 1907, algunos meses despu?s de la masacre en la Escuela Santa Mar?a, nombra como ministro del Interior a Agust?n Edwards Mac-Clure.
En 1903 es Ministro de Relaciones Exteriores con 25 a?os de edad, tambi?n en 1905 y en 1909. Presidente de la Comisi?n del Centenario. Delegado de Chile al Centenario de Argentina. Ministro de Chile en Londres. Embajador en Suecia en 1915. Agust?n Edwards Mac Clure fue negociador de la paz con Bolivia. Nombrado en febrero de 1920 jefe de la misi?n chilena en Gran Breta?a, como Ministro Plenipotenciario, como lo fue pap?. Las designaciones de Edwards en Londres eran obvias. Ser? presidente de la "Comisi?n Protectora de la Industria Salitrera".

FIN DE SILVA RENARD
Por su parte, el represivo general Roberto Silva Renard, el que orden? ametrallar y masacrar a los trabajadores salitreros, ser? apu?alado con un cuchillo argentino de parrillada, en una calle del Santiago del Nuevo Extremo, a manos de un espa?ol llamado Antonio Ram?n. Este, viaj? especialmente desde Argentina a vengar la muerte de su medio hermano Manuel, asesinado por las balas de los soldados de Roberto Silva Renard.
Antonio, estaba en Mendoza cuando se inform? del asesinato de su hermano. Viaj? a Santiago y arrend? una pieza en la avenida de Viel, muy cerca de la "F?brica de Cartuchos", llamada despu?s Famae, donde viv?a y trabajaba el general Silva Renard.

El 14 de diciembre, cuando el se?or general don Roberto Silva Renard regresaba a su domicilio, despu?s de su diaria caminata por el Parque de la familia Cousi?o, Antonio Ram?n lo vio caminando por la calle de Viel casi esquina de la calle de Rondizzoni. Se abalanz? Antonio Ram?n, sobre la humanidad del se?or general de Divisi?n y le meti?, seg?n el informe m?dico legal, un total de cinco pu?aladas, con el cuchillo argentino de parrillada.
El general don Roberto Silva Renard gritaba pidiendo socorro, hasta derrumbarse, junto a la reja de la ventana de la casa con el n?mero 1.845, de la calle de Viel. A los gritos del se?or general, sali? la due?a de casa, do?a Casimira Saavedra viuda de Romero, quien al verlo en medio de un charco de sangre, s?lo atin? gritar despavorida, pidiendo ayuda para la dignidad uniformada que se revolcaba mal herida en la vereda.

El general Roberto Silva Renard muere en julio de 1920, en Vi?a del Mar. Su biograf?a est? en el libro "Soldados ilustres del Ej?rcito de Chile".
Seguir?n las masacres en las salitreras de Tarapac? y Antofagasta. Vendr? la masacre en la oficina salitrera de "San Gregorio", de propiedad de Gibbs and Co. Los militares asesinaron all?, a m?s de cien trabajadores salitreros. Era Presidente de la Rep?blica Alessandri-padre e Intendente Luciano Hiriart.
Luego siguieron m?s masacres de trabajadores. En las salitreras "Pontevedra", "La Coru?a" y "Barrenechea" en 1925, con centenares de trabajadores asesinados. Vendr?n otros genocidios y otros y otros... Y m?s y m?s trabajadores ser?n asesinados...
Publicante Pichilemunews @ 10:56
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