Jueves, 20 de diciembre de 2007
35 A?OS DEL RESCATE A SOBREVIVIENTES DEL AVI?N URUGUAYO QUE CAY? EN LA CORDILLERA

Tras la tragedia del avi?n uruguayo -un Fairchild- que cay? en la Cordillera de los Andes con 45 personas, entre ellas el equipo de rugby Old Christian que ven?a a jugar por primera vez a nuestro pa?s, han transcurrido 35 a?os de aquello.
Todo -o casi todo- se ha dicho en la docena de libros que se han escrito, dos de los cuales se llevaron a la pantalla grande.
En efecto, hasta el d?a 6 de diciembre exist?an once t?tulos: "La verdad sobre el milagro de los Andes", de Serge Soiret; "Vivir o morir: El drama de los resucitados de las nieves", de Alfonso Alcalde; "San Fernando, Chile, urgente", de Oscar Vega; "El milagro de los Andes", de H?ctor Suane; "Survive", de Clay Blair Jr. (llevada al cine, en una producci?n mejicana, el a?o 1975); "They lived on human flesh", de Enrique Hank L?pez; "Vengo de un avi?n que cay? en las monta?as", de Alfonso Alcalde; "?Viven!, La tragedia de los Andes", de Piers Paul Read (tambi?n llevada al cine, el a?o 1999, en una producci?n canadiense); "Entre mi hijo y yo, la luna", de Carlos P?ez Vilar?; "Para que otros puedan vivir", de Rodolfo Martinez Ugarte; y "The Place Where the World Ends", de Richard Cunningham.
Eso era hasta el jueves 6, pues el viernes 7de diciembre reci?n pasado se present? un nuevo libro, en San Fernando, centro neur?lgico tras el rescate de los deportistas el 21 de diciembre de 1972, luego que los deportistas pasaran 70 d?as aislados en la cordillera en condiciones infrahumanas; salv?ndose solo 16 personas.
El nuevo t?tulo - "Participaci?n colchaguina en El milagro de los Andes" -pertenece al m?dico Jorge Balocchi Carre?o y al profesor de Artes Pl?sticas Pedro Marchant V.
"pichilemunews" atento a esta efem?ride, les entrega una entrevista al arriero Sergio Catal?n Mart?nez realizada por los sanfernandinos, autores del libro "Historia del ramal San Fernando a Pichilemu" -Juan Cornejo Acu?a y Juan Cornejo Torrealba, padre e hijo- quienes son a la vez, amigos de Catal?n Mart?nez. Dicho sea de paso, la operaci?n realizada este a?o al arriero fue impulsada por ?stos y el apoyo del Portal www.elcachapoal.cl
Leamos pues esa entrevista y posteriormente lo publicado por la Revista "Qu? pasa".
El milagro de los Andes
"Vengo de un avi?n que cay? en la monta?a. Soy uruguayo. Hace 10 d?as que estamos caminando, tengo un amigo herido arriba. En el avi?n quedan 14 personas heridas. Tenemos que salir r?pido de aqu? y no sabemos c?mo. No tenemos comida. Estamos d?biles. ?Cu?ndo nos van a buscar arriba?. Por favor, no podemos ni caminar. ?D?nde estamos?."
El arriero Sergio Catal?n ley? dos veces la nota. Por unos instantes pens? que podr?a tratarse de alguna broma, pero desech? la idea casi de inmediato. La apariencia de los j?venes era demasiado fr?gil, para ser mentira. Al otro lado del r?o San Jos?, las enjutas figuras de Fernando Parrado y Roberto Canessa, apenas si lograban moverse, mientras agitaban sus brazos y gritaban, pidiendo ayuda.
Eran las 09,30 horas del 21 de diciembre de 1972. Hab?an transcurrido 70 d?as desde que el avi?n de la Fuerza A?rea uruguaya, con destino a Santiago, se extraviara con 45 pasajeros a bordo; la mayor?a de ellos j?venes de entre 19 y 25 a?os e integrantes del equipo de rugby Old Christian. El ?ltimo contacto del aparato con la torre de control se hab?a producido a las 15,30 horas del 13 de octubre, cuando el copiloto comunic? que la nave se dispon?a a aterrizar en cinco minutos m?s. Pero nunca lleg?.
Al parecer, el oficial hab?a hecho una lectura err?nea de los instrumentos, y al salir de una densa capa de nubes para comenzar el descenso, los pasajeros pudieron percatarse que iban directo hacia una pared de monta?as en lugar de la pista de aterrizaje. Protegidos por una parte del fuselaje del avi?n, los sobrevivientes s?lo contaban con algunos chocolates, algo de vino, y muy poca ropa de abrigo para soportar los 30?C de temperatura que se registraban en las noches. Con el sistema el?ctrico del aparato, lograron hacer funcionar una radio que tra?an y a trav?s de la cual se enteraron, al noveno d?a, que la b?squeda se hab?a suspendido. A esas alturas, los signos de desnutrici?n comenzaban a notarse: mareos, sensaci?n permanente de fr?o, piel escamosa y apat?a.
Hab?a que hacer algo para alimentarse. Claro que tomar la decisi?n fue m?s dif?cil que llevarla a cabo. Y el rol que jug? en eso el estudiante de segundo a?o de medicina, Roberto Canessa "nacido en 1953" fue determinante. Fue ?l qui?n se atrevi? a plantear, por primera vez, lo que ya muchos pensaban: recurrir a los cad?veres de sus compa?eros para obtener las prote?nas que necesitaban. Para convencerlos les explic? c?mo la falta de alimentos ir?a consumiendo sus organismos. As?, todas las convicciones morales y religiosas entraron en conflicto, y hubo algunos que se negaron a comer hasta que ya no les quedaron fuerzas.
Convencidos de que la ayuda nunca llegar?a y que Chile no deb?a estar muy lejos, al cabo de dos meses cuando las nevazones amainaron, los muchachos optaron porque un peque?o grupo abandonara el lugar en busca de socorro. Los elegidos fueron Canessa y Parrado, en vista de sus condiciones f?sicas y sicol?gicas. A las cinco de la ma?ana del 11 de diciembre, se inici? la traves?a que culminar?a diez d?as m?s tarde cuando desembocaron en el sector cordillerano Los Maitenes, a 70 kil?metros de San Fernando. Esa ma?ana, los j?venes divisaron a tres arrieros que se encontraban al otro lado del caudaloso r?o que atravesaba el lugar. Utilizando un l?piz labial, Canessa escribi? una carta, se acerc? a la orilla y la lanz? adosada a una piedra. En ese minuto, comenz? a conocerse "el milagro de los Andes".
Esta breve cr?nica que hemos le?do m?s arriba fue publicada en la revista Qu? Pasa en el anuario especial de 1996, acompa?ando una entrevista de Roberto Canessa. Pero para comprender en mejor forma el real significado que esta verdadera proeza de signific? queremos a continuaci?n entregar la cr?nica que en los tiempos del suceso escribi? la misma publicaci?n en su edici?n de 28 de diciembre de 1972.
Lo que no se ha dicho del avi?n uruguayo
Mientras la incre?ble historia de los 16 sobrevivientes del avi?n uruguayo se acercaba a su fin con el regreso de los salvados a su patria Qu? Pasa busc? la nota humana y tambi?n la t?cnica del desastre a?reo, as? como de los dos meses y diez d?as de lucha contra la muerte y del sensacional rescate que fue el cl?max de la odisea.
El 25, en la Casa Central de la UC, tres sacerdotes (entre ellos el director del Canal 13, Padre Ra?l Hasb?n) celebraron la ?ltima de las numerosas misas ofrecidas en acci?n de gracias por los rescatados y sus familiares. Dijo a Qu? Pasa uno de los concelebrantes, el jesuita uruguayo Eduardo Rodr?guez, que estudia Teolog?a en la UC:
"Estos muchachos tienen una fe muy firme, que han madurado a lo largo del tiempo. A muchos los conozco desde hace m?s de seis a?os. Esta experiencia nos demuestra c?mo Dios se une al esfuerzo humano compartido, a la ayuda mutua. Fortifica nuestra esperanza ver c?mo se puede superar situaciones tan al l?mite".
Para algunos de los asistentes, la misa del d?a de Navidad debi? parecer irreal: ellos mismos, en Chile durante la infructuosa b?squeda de octubre, hab?an asistido a otra misa, en la iglesia de El Bosque, pero de difuntos, por el descanso del alma de los ahora "resucitados".
En el curso de la ceremonia del 25, se ley? un mensaje de Paulo VI para los sobrevivientes, enviado al Arzobispo de Montevideo y retransmitido desde all? a Santiago.
Pormenores de la odisea
Los asistentes a la misa "rescatados, parientes, la Embajadora del Uruguay, "Belela" Herrera de Chalone" comentaban aspectos de la aventura. He aqu? algunos poco conocidos:
- Allende llam? a la Embajada la ma?ana de Navidad, transmitiendo un mensaje para todos los sobrevivientes.
- Innumerables regalos recibieron aqu?llos en el Sheraton, la Nochebuena, incluso una virgen de Claudio di Girolamo, firmada por ?l, su mujer y sus hijos.
- Durante las semanas de aislamiento, algunos cegaron por el resplandor de la nieve. Dorm?an apilados uno contra otro, para paliar el fr?o. Con el sistema el?ctrico del avi?n -conectado por Roy Halley a la radio que tra?an- consiguieron hacer funcionar ?sta; s? entre ellos hubiese habido un ingeniero, habr?an podido armar un radiotransmisor para comunicarse.
- ?De qu? se alimentaron? El tema tab? de la carne humana es un fantasma que nadie se atreve a abordar (aunque comerla hubiese sido legal y moralmente permisible). Pero ten?an vino, caramelos, mucho chocolate (comprado en Mendoza) y tambi?n, para los momentos extremos, "chicle" ?y hasta gomina y pasta de dientes! Su primera sopa de sobre, reci?n hallados, fue declarada "la m?s rica del mundo".
- Pese a la alegr?a, hay signos de postraci?n nerviosa: "tics", peque?os temblores. Algunos necesitan cojines para poder sentarse; apenas se les ve la carne en los miembros y los huesos se les entierran en la piel. Otros no han perdido excesivamente peso, como el hijo del pintor P?ez Vilar?.

Destinos personales
Las distintas suertes de las v?ctimas del accidente servir?an de argumento a una novela. Por ejemplo:
- Metho: (37 a?os) era el ?nico industrial. Los sobrevivientes recuerdan con afecto a su mujer, verdadera madre para todos, que los animaba continuamente. Muri? en el alud.
- Gustavo Nicolich: escribi? un diario hasta el d?a de su muerte. Est? ya en poder de sus padres, que mantuvieron siempre la esperanza de hallarlo vivo.
- Canessa: estudiante de segundo a?o de medicina, debi? operar a uno de los sobrevivientes. Fue adem?s el ?nico que no perdi? el conocimiento con el impacto.
- El l?der indiscutido del grupo fue Parrado. Al volver en s?, hall? a su madre muerta. Su hermana falleci? a los pocos d?as. Parrado y un acompa?ante, con inmenso esfuerzo, trajeron trozos del ala del avi?n, desde varios kil?metros de distancia, para tapar los boquerones del aparato semidestru?do y convertirlo en "casa".
-Guido Magri: deb?a casarse el 14 de diciembre con la chilena Mar?a de los Angeles Mardones. Incluso estaba pedida la iglesia. Un hijo de los Embajadores de Chile, ?ntimo amigo de Magri, viaj? a Santiago en la esperanza de hallarlo vivo. Pero muri? con el impacto mismo del avi?n.

El rescate
Qu? Pasa convers? con el comandante Jorge Massa, piloto de uno de los dos helic?pteros que, en arriesgada maniobra, salvaron a los uruguayos. Massa, casado, dos hijos, ex Director del Servicio A?reo de Rescate (SAR) y especializado en esta tarea (ha salvado a m?s de dos mil personas), en un principio se negaba a hablar. Aduc?a no haber sido el jefe de la misi?n (lo fue el actual Director del SAR, y piloto el otro helic?ptero, Carlos Garc?a, hoy en Nicaragua en nueva misi?n humanitaria) y que ?sta no era haza?a personal de nadie, sino un trabajo en equipo. Finalmente, se avino a comunicarnos sus impresiones sobre el rescate.
En primer t?rmino, nos hace ver que el SAR no es una instituci?n, sino un servicio que se organiza, autom?ticamente, junto con denunciarse la p?rdida de una aeronave, y en el cual colaboran la FACH, Carabineros, Socorro Andino, Clubes A?reos, etc.
- Qu? Pasa: ?Cu?nto puede sobrevivir una persona en un accidente a?reo?
- Massa: "Depende de muchos factores personales: estado f?sico y psicol?gico, medios de subsistencia, etc. Lo normal es que no exceda de diez d?as".
- ?Despu?s de esos diez d?as se suspende la b?squeda?
- Massa: "No hay plazo fijo. En Chile -sobre todo en la cordillera, donde las posibilidades de ?xito son limitadas- lo que se estila son, efectivamente diez d?as. Hay que considerar tambi?n los riesgos que corre el equipo de b?squeda".
- ?Por qu? no fue hallado el avi?n uruguayo por el SAR?
- "Calculamos con bastante exactitud d?nde deb?a estar. Incluso un teniente de FACH declar?, ahora , haber pasado por encima de ?l sin verlo. La nieve impidi? la ubicaci?n. No existe otro recurso para ello m?s que la vista. No hay detectores eficientes. S? algunos aparatos electr?nicos, que emiten se?ales de auxilio en cierta frecuencia, pero este avi?n no los llevaba. Los sobrevivientes hicieron se?as con objetos met?licos, pero no reflejaron de manera suficiente la luz; lo mismo sucedi? con las alas del avi?n, pese a haber quedado en un lugar relativamente abierto. La ?nica se?al efectiva habr?a sido el humo, pero no ten?an elementos para hacerlo".
- ?C?mo fue la operaci?n de rescate?
- "En verdad, tuvo bastantes riesgos. Salimos de Santiago con condiciones de navegabilidad inferiores a las m?nimas, aun para helic?pteros. En San Fernando quer?a subirse el padre de uno de los sobrevivientes, pero por razones obvias no pudimos permit?rselo. Fuera de los pilotos y de dos mec?nicos por m?quina, iban tres miembros del Cuerpo de Socorro Andino y - desde San Fernando- un m?dico y un cabo enfermero. Con niebla, nos adentramos en la cordillera, hasta la confluencia de los r?os Azufre y Tinguiririca. All? nos explicaron que los dos sobrevivientes que hab?an bajado estaban m?s al interior del Azufre todav?a. Siempre con un tiempo p?simo nos metimos por el caj?n del Tinguiririca hacia arriba: ni se distingu?an las orillas. Finalmente, no nos ve?amos de un helic?ptero al otro. Decidimos detenernos y por coincidencia lo hicimos justo en el lugar desde el cual los dos uruguayos hab?an tomado contacto con el arriero, r?o de por medio. Ahora estaban con una patrulla de carabineros, al otro lado del r?o. Seguimos subiendo, despu?s de alivianar los helic?pteros de parte de la tripulaci?n, pero embarcando como gu?a a uno de los sobrevivientes".
- Y ?ste, ?ten?a mucho miedo?
- "Su ?nica obsesi?n era llegar donde sus compa?eros, as? que no se daba cuenta del peligro".
- ?C?mo eran las condiciones del ascenso?
- "Malas. Hab?a 6 ? 7 octavos (sobre un m?ximo de 8) de nubosidad, y c?mulos, que son las nubes m?s violentas y que indican fuertes corrientes ascendentes. El descenso en el lugar de la ca?da, s? que fue una verdadera odisea. Sub?amos y baj?bamos como hojas secas, por las corrientes de aire. Al fin pudimos posarnos, un pat?n en la nieve y el otro en la ladera".
- ?Y el despegue?
- "Eso fue lo peor. El tiempo sigui? deterior?ndose. No pod?amos salir. El viento nos tiraba para abajo. Los uruguayos que embarcamos se abrazaban unos con otros, cre?an que ahora s? se iban a matar. Al fin pudimos captar corrientes ascendentes y pasar por arriba de un ventisquero, pero muy al ras, no m?s de tres metros. El espect?culo m?s pavoroso era ver sobresalir, entre las nubes -de repente y en forma velada- las agujas de los cerros, sabiendo que no pod?amos subir m?s. Al llegar por fin al campamento, los tripulantes nos quedamos sin decir nada, mir?ndonos no m?s, emocionados. Porque repetir el vuelo en las mismas condiciones habr?a sido un suicidio. Otro instante emocionante fue en San Fernando, cuando junto a padres de sobrevivientes estaban los de otros viajeros que hab?an muerto en el accidente. Alegr?a de unos, tristeza y rostros demacrados de los otros. Se me llenaron los ojos de l?grimas".
- ?Ha sido ?ste el rescate m?s arriesgado de su carrera?
- "Sin duda. Y llev? doce a?os en helic?ptero. He estado en lugares m?s inaccesibles, pero nunca en condiciones tan terribles. He pasado con el rotor del aparato a treinta cent?metros de una pared rocosa" pero con estabilidad. Aqu? el viento nos mov?a a su capricho, no ten?amos control".
- ?Seguir? en esta labor?
- "S?, claro. Se siente temor, pero uno se sobrepone porque va a auxiliar a una persona que lo necesita. Pero no es s?lo el piloto el que trabaja, es un equipo, con el mec?nico y el tripulante y a veces uno solo figura como h?roe".
Y el comandante Massa se despide de nosotros. Nos dice, al partir que escribe sus recuerdos de salvataje. La ?nica dificultad, comenta, ha sido el enojo de su mujer al leer las primeras p?ginas de estas memorias espeluznantes. Su segundo hijo (concluye) naci? el mismo d?a del accidente del avi?n uruguayo. El no pudo estar presente: buscaba a las v?ctimas de la aeronave, que ahora, setenta y un d?a despu?s, ha cooperado en rescatar. Haza?a que no logr? el "mentalista" japon?s especialmente tra?do desde su patria por las familias de los viajeros desaparecidos -por m?todos m?s esot?ricos pero menos riesgosos que los del SAR- ubicara el lugar del accidente.
Publicante Pichilemunews @ 8:00
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