S?bado, 09 de febrero de 2008
NOCHES DE PICHILEMU, EL FARO, LOBER?A DE TOPOCALMA Y "EL PELUCA"

"Noches de Pichilemu, llenas de estrellas .., que alumbran montes, valles, rocas y arena ...". As? se inicia una de las tantas canciones que, de repente, a?n se oye en una tertulia de amigos y amigas o en un paseo familiar cuando ya la alegr?a desborda por los poros; pero no es de aquello lo que queremos recordar precisamente, sino de algo muy distinto.
Muchas veces y muchas noches caminando nuestras calles y que generalmente culminaba en la "Piedra del Pelambre", antes de irnos cada uno para su casa, no pocas veces ve?amos all?, hacia al nor oeste, c?mo de vez en cuando titilaba a lo lejos una peque?a luz. Era el destello del Faro de "Topocalma", a poco m?s de treinta o quiz?s cerca de cuarenta kil?metros por la costa.
De paso debemos decir que la mencionada "Piedra del Pelambre" (un promontorio de arenizca) estaba donde hoy est? la Rotonda de la Plaza Arturo Prat. Esta era usada para ir a a presenciar los atardeceres pichileminos, sobretodo despu?s de la hora del t? (y en la noche para ir a pololear). Y obviamente, para comentar las ?ltimas novedades o los pelambres para sutana y merengana. De ah? el nombre. Por cierto ello no erradic? esa costumbre ..., de pelar, sino se esparci? a todas las esquinas de la comuna.
Durante a?os estuvo en nuestra mente el sue?o infantil y juvenil de conocer el Faro. Fue un desaf?o permanente el que con amigos y compa?eros har?amos alg?n d?a. Sin embargo, en dos o tres ocasiones lo intentamos, pero nuestros deseos chocaban con el permiso de nuestros padres y cuando m?s, pudimos llegar a Alto Colorado, a las Casas de Panilonco y una vez a las casas de Tanum?. Esta ?ltima, la m?s lejana estaba casi en la mitad del trayecto al faro. Y la raz?n, era que se necesitaba permiso por m?s tiempo de ir y volver en el d?a, por las horas de caminata que ello significaba y, tambi?n, por lo peligroso del camino, el que -seg?n pescadores o recolectores de algas- en algunos tramos hab?a que internarse por las quebradas y subir lomajes, porque en algunos sectores el mar chocaba con violencia en los acantilados. Y para sortearlos hab?a que buscar o "hacerse" la ruta uno mismo, lo que hac?a demorar m?s el prop?sito final: llegar al faro.
Varios a?os despu?s, ya egresado de nuestros estudios lleg? la ocasi?n.
Conversando con el Jefe de ?rea de CONAF, el ingeniero forestal Esteban Sacrist? -donde le expresaba mi inter?s de conocer la labor de esta instituci?n, sus instalaciones en Tanum? (campamento y vivero de plantas)- me contest? que "ning?n problema. Coordin?moslo y vamos temprano para alcanzar a mostrar todo lo que estamos haciendo", me dijo entusiasmado. Aprovech?ndonos del mutuo inter?s, le agregu?: "Y si nos queda tiempo, quiz?s alcanzamos a ir al Faro de Topocalma ..".
Otro funcionario que nos o?a, dijo: "Por estos d?as -dijo- empieza la "parici?n" de lobos en la Lober?a que est? cerca del faro".
?Y cu?ndo es eso? Le espetamos de inmediato. - "Por estos d?as, pero por ah? el uno y dos de Febrero es el apogeo para la Fiesta de la Candelaria", nos contest? el nuevo interlocutor.
"Ser?a un viaje redondo. Matar?amos no dos, sino tres p?jaros de un tiro. Es posible programarnos para el d?a 1 ? 2", le dije al ingeniero.
- "A ver, d?jame ver .. Tengo que ir a las oficinas de San Fernando .., hum, pero s?. El primero .., listo: dej?moslo para el d?a 2, pero salimos temprano. A las ocho estamos saliendo".
Qued? a firme y una semana m?s o menos despu?s hicimos el viaje.

ESPECT?CULO
Despu?s de casi dos horas de viaje por tierra est?bamos en las oficinas del Campamento de Tanum?. Primero fuimos al Vivero Las Garzas y de ah? nos devolvimos hacia la ruta que lleva a Cardonal de Panilonco, C?guil y Tanum?. Este ?ltimo punto era parte del Fundo Tanum? que alguna vez fue, pero que ya estaba en poder estatal, quedando solo una reserva en el lado costero para sus due?os originales -los temibles Aspillaga, en su tiempo- y estas instalaciones, con decenas de palmeras en medio de enormes y centenarios pinos macros que sombreaban los caminos de acceso. Agradables por cierto en aquel verano de 1977.
Durante un par de horas nos empapamos del quehacer de CONAF y mientras el ingeniero Sacrist? daba las ?ltimas instrucciones para proseguir a nuestro destino final, aprovechamos para conocer y fotografiar el Molino y visitar a la pasada la Isla de los Novios. Cuando volvimos al recinto, unas visitas ah? en el campamento se entusiasmaron y se agregaron a la comitiva, donde iba adem?s, otro pichilemino. Patricio Galaz, que si mal no recuerdo trabajaba en CONAF o solo fue como amigo en la aventura.
Tras cuarenta minutos de viaje entre los bosques, planicies amarillentas con algunos matorrales, empezamos a percibir el "olor a mar", tan caracter?stico de nuestra costa. Y cuando nos detuvimos para abrir un port?n que franqueaba nuestro paso, surgi? algo in?dito. Un ruido nunca o?do empez? a ser m?s audible, caus?ndonos extra?eza e inter?s a todos por saber qu? era aquello.
Poco m?s de dos kil?metros era lo que nos restaba de viaje. Y del camino se dejaba ver la extensa playa y a pocos metros de la orilla, no m?s de cien metros, surg?a una roca de unos quince o m?s metros, m?s o menos piramidal con una base peque?a que se extend?a hacia la playa y al lado norte.
Esa no era otra cosa que la gran 2roca-cuna" donde estaba la colonia de lobas marinas sobretodo, en pleno proceso de parici?n y aquellos gritos guturales y extra?os no era sino el modo de manifestar su dolor o satisfacci?n de parir a sus lobeznos, muchos de los cuales nos impactaron en la orilla de la playa.
En verdad -en medio de los sonidos intermitentes- el espect?culo era maravilloso, pero a la vez penoso. Hab?an tantos lobitos "vivos" como muertos a la orilla de la playa, algunos eran alcanzados por la resaca del oleaje y otros deambulaban por la arena seca un poco m?s arriba.
Pero as? como hab?an seres vivos y muertos en la playa, sobre ellos varias decenas de aves de rapi?a daban vueltas en c?rculo, espantados cuando el jeep baj? a la arena y se aproxim? al mar. M?s a?n cuando bajamos cinco personas y corrimos a ver de cerca a los lobitos apenas de horas de vida, arrastrando a?n su cord?n umbilical.
No obstante, varios rapaces se quedaron en la arena a prudente distancia, observ?ndonos, pero tambi?n comiendo algo ..
Grande fue nuestra sorpresa al ver -ya m?s cerca- a decenas de lobitos despanzurradas. Es decir con sus intestinos al aire. Unos pocos lobitos vivos con sus ojos coloreando.
Por la tarde, llegaron otras personas, entre ellos lugare?os que conoc?an m?s acerca de lo que estaba ocurriendo.
"Las aves de rapi?a atacan primero a los lobitos pic?ndoles los ojos. Sin poder ver se desorientan y ah? se le tiran varias aves de rapi?a encima y empiezan a picarlo hasta matarlo; lo que facilita sean presa f?cil"; agreg?ndonos: "Se puede decir que lobito que cae de la roca y sale a la playa es "lobito muerto", nos dijo con total seguridad.
Despu?s de aquello, en un af?n por salvar a los que deambulaban, muchos se atrevieron a tomar a los lobitos de sus aletas o cola, para tirarlos al mar con la esperanza de que retornaran a la roca y al lado de sus respectivas madres.
Otros vieron c?mo algunos lobitos desorientados se hab?an subido a otros roquerios donde estaban atrapados. Algunos de ellos fueron sacados de all? y lanzados a las aguas. ?Se salvaron finalmente ..?
Esta experiencia -como otras- quedaron grabadas en nuestras retinas y nuestro disco duro. De ah? que nos fluye como si fuera hoy. Mas, todo eso sucedi? un d?a 2 de Febrero de 1977.
Tal experiencia -donde Briggite Bardot fue parte de la historia- la contamos en la contra Portada del diario La Tercera en d?as cercanos a la fecha. Intentamos encontrar la p?gina, pero de guardada no apareci?. Tenemos s? clarito las fotograf?as de aquella incursi?n: Una principal donde aparece un campesino sobre una roca con un lobito agarrado de la "cola" listo para tirarlo al mar, y otras dos vistas a?reas de la roca-cuna plagada por cientos o miles de lobos adultos y reci?n nacidos.

?Y el Faro de Topocalma?
En realidad empezamos por el atractivo y desaf?o que representaba conocer el faro de Topocalma; pero -obvio- la atracci?n por el proceso de la naturaleza: parici?n de lobitos nos subyug?.
Y si bien igual nos dimos el tiempo para subir al cerro o pe??n donde est? instalado el faro, ?ste nos decepcion?. En efecto, aquella construcci?n que se hab?a idealizado en nuestra mente juvenil nos mostraba una construcci?n c?nica de varios metros de altura -como aquellos de las pel?culas- pero grande fue nuestra decepci?n, pues este faro era una construcci?n de no m?s de cuatro metros de altura, incluyendo su techo. Bajo del cual estaba una ventana que lo circunvalaba de un medio metro de altura y que permit?a se viera el foco interior que -en base a bater?as- funcionaba cada noche. Literalmente "no ten?a ning?n brillo". Aparte de ello, numerosas inscripciones de aquellos que les gusta dejar sus recuerdos.
Nos decepcion? totalmente.
Qu? m?s podemos decir. Que en otra ocasi?n -ahora a trav?s del Fundo Topocalma- estuvimos de nuevo, pero ya la sensaci?n fue distinta y para apreciar los enormes roquerios en el lado norte, frente a la laguna del mismo nombre que desemboca en el lugar.
En aquella ocasi?n nos encontramos con el "Peluca" Becerra. Pescador, buzo, mariscador pichilemino que finalmente form? su familia por aquellos lares y se afinc? a la orilla del mar, donde viv?a feliz, alejado de los vicios como aquellos en sus tiempos de jugador de f?tbol por su querido "Arturo Prat".

Una secuencia de fotograf?as, de lugares y situaciones mencionados, podr? ver haciendo clic aqu?.
Publicante Pichilemunews @ 12:05
 | Enviar Noticia