Lunes, 28 de abril de 2008

JUVENTUD DIVINO TESORO EN EXTINCIÓN; PERO QUE ES POSIBLE RECUPERAR

 

Con una frecuencia cada vez más abismante, nuestros niños y la juventud –otrora el “divino tesoro”- sorprende con las pelotudeses e imbecilidades que, para llamar la atención, realizan en los colegios principalmente y que luego, suben su testimonio a Internet aprovechando las herramientas de la modernidad.

Para algunos analistas de la conducta humana, según desde el prisma que se le mire, serán hijos (más bien nietos) de la dictadura militar que duró largos diecisiete años. Para otros, será la “dictadura” –tan larga como la anterior- en democracia que ejercen los gobiernos de la Concertación.

Para ser justos, estos niñitos y púberes –de ambos sexos- son igual de imbéciles y pelotudos. En eso no hay distinción. Y, por cierto,  la culpa no la tienen ellos. Sino los ejemplos de papás y de los actores de la vida nacional que todos hemos sido en cierta manera, con mayor o menor responsabilidad. De la incapacidad de hacer un mundo mejor, más justo, solidario, valores que se presentan solo para las fotografías.

¿Se han preguntado quiénes educan hoy, quiénes gobiernan hoy?

Gran parte de estos actores son los mismos que hacían las barbaridades de esos tiempos: Son los que tiraban piedras, los que provocaban desmanes, los que fabricaban y ponían o sacaban cuetes, los que disparaban para allá y los que disparaban para acá, los que organizaban y dirigían –y se quedaban en palco- igual que los que daban órdenes.

Entonces, qué se puede esperar, cuando cada día la clase gobernante y política da muestras de ineficiencia, de la poca probidad para ejercer –en todo nivel- de ejemplos negativos, de verdaderas burlas a la población de este país a través de innumerables acciones, mientras la voz oficial en lugar de hacer un mea culpa, tratan de buscar la explicación a lo inexplicable.

O cuando, pretendiendo dar un golpe de fuerza, los “hilos se cortan” –como siempre- en lo más delgado.

Antes de ayer fue un profesor que es maniatado y golpeado en una humillante sesión que filman o graban, y luego la exhiben. Ayer una turba que ataca a otro colegio por querer estudiar. Suma y sigue. ¿Y qué pasa?

El profesor no denuncia la situación y tampoco actúa, no reacciona ni se defiende, porque sabe que lleva todas las de perder. Por muchos sería tildado de “intolerante”. No comprende a los niños, a los jóvenes que no querían provocar un mal, sino divertirse sanamente.

Pues estos mismos “niñitos” serán –más a futuro- los nuevos corruptos en donde quiera que se desempeñen. ¿O no? Aunque también puede que lleguen a ser parlamentarios, ministros de estado. ¿Por qué no, Presidente?

Tengo excelente recuerdo de la mayoría de los profesores. De los primarios –todos normalistas- también de Humanidades –normalistas y de las primeras generaciones de profesores de universidades- que nos formaron.

Muchos de los alumnos formados por ellos son excelentes profesionales, también unos pocos –quizás- no tan excelentes; pero la mayoría con valores que hoy es difícil encontrar.

Ahora bien, no queremos meter a todos nuestros estudiantes en el mismo saco, pues un gran porcentaje no son parte de quienes nos preocupan y motivan a escribir sobre esta situación.

Afortunadamente existen las excepciones que nos permiten tener fe y esperanza que pueden –de alguna manera- influir en el futuro en que, verdaderamente nuestro país sea mejor, en todos los aspectos, y consecuentemente con ello, la semilla que nazca y germine haga a mejores personas y ciudadanos.

Todos, ciertamente, tenemos la responsabilidad de contribuir a que esa fe y esperanza se transforme en realidad.

  


Publicante Pichilemunews @ 20:57
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