Domingo, 24 de agosto de 2008

CASINO: AUTORIDADES Y FUNCIONARIOS PÚBLICOS, GÁNENSE DE BUENA MANERA SUS “SUELDITOS”

 

-          Ya está bueno de “pastelazos” y actuar como maestros chasquillas en cuanta obra se realiza con recursos que son de todos los chilenos.

-          Comunidad pichilemina exige cambio de materiales nobles en lugar de aluminio en el edificio ícono del patrimonio arquitectónico y monumento nacional: el Casino de Juego, uno de los primeros del país, que está siendo restaurado, pero poniéndole aluminio nada menos que en la fachada principal.

 

El miércoles 13 recién pasado, tras una fugaz visita a Pichilemu por un par de horas, vimos el avance de las obras de restauración y remodelación del edificio ex Casino de Juegos –Monumento Nacional desde 1988- de este balneario, denunciamos fragrante aberración arquitectónica y transgresión a la ley de monumentos nacionales.

No andábamos preparados –con cámara fotográfica- no obstante para hacer la denuncia se nos quedó grabada la imagen de la fachada principal, donde por el nuevo destino que tendrá debió –de acuerdo a la Ley General de Urbanismo y Construcciones- ser ensanchado su acceso principal.

Por cierto que el ensanchamiento no lo cuestionamos, sino el material usado: perfiles de aluminio desde el dintel a la cota del pavimento, con vidrio de arriba abajo.

 Aunque la foto no está lo suficientemente clara, da una idea de lo inadecuado del material usado en el acceso principal: Aluminio en lugar de maderas nobles.

Craso error. Por una parte, el aluminio no es el material adecuado puesto que contrasta totalmente con el estilo de un edificio construido a principios del siglo pasado (en estricto rigor se construyó entre 1906 y 1909). Y la precariedad de materiales tan débiles para el tamaño cubierto.

No cuestionamos el uso del vidrio, pero tampoco el uso de “cualquier vidrio”. Si –como se ha dado cuenta el común de la gente que si tiene “sentido común” al contrario de los profesionales y organismos, tras las obras, que creen que en esto se trata de hacer cualquier cosa y nos quedemos callados.

Exigimos que se cambien los materiales, usándose materiales nobles, NOBLES con mayúscula, caso contrario –si no lo hace la empresa a cargo, por más de 600 millones de pesos- tendrá que hacerlo la administración municipal que acceda al municipio, sin pedirle absolutamente ninguna autorización al Consejo de Monumentos Nacionales ni menos a la Dirección Regional de Arquitectura y otros, que hasta ahora no dicen “ni chus ni mus” como suele suceder desde un tiempo a esta parte cuando hemos denunciado atropello a los Monumentos Nacionales, Zona Típica, etcétera.

O en el peor de los casos, dan un “vistazo” cuando las cosas se han perpetuado y se limitan a anotar (si es que dejan reflejada la trasgresión en algún lugar) quedando impunes quienes las realizan. Y lo peor: es que la Ley de Monumentos Nacionales se la pasan –como lo hemos repetido hasta el cansancio- por ahí mismo, aunque les duela el trasero.

La radio “Entre Olas” FM siempre atenta a denunciar este tipo de situaciones –como pichilemunews- ha publicado la foto donde queda patente nuestra denuncia; denuncia que ha servido de alguna manera para que el alcalde suplente Marcelo Cabrera le manifestara por carta su preocupación por el tema a un funcionario regional que tiene responsabilidad en la aberración arquitectónica, lo que aconteció en días recientes.

Ojala las autoridades y funcionarios “reaccionen” y hagan cambiar las especificaciones técnicas del acceso principal al edificio del ex Casino; que –hasta ahora- no se sabe si fueron aprobadas por el CMN o fueron cambiadas lisa y llanamente por la empresa a cargo de las obras para ahorrarse unos pesillos, como si las utilidades no fueran las suficientes.

Ya está bueno que hagan las cosas bien, de una vez, y no sean maestros chasquillas como ha sucedido con un sinfín de obras mal hechas que al poco tiempo tienen que rehacerse, perdiendo el erario nacional millones y millones de pesos.

Puentes mal hechos (Loncomilla), Carreteras (La Rosa a Litueche y desde esta última a Rapel de Navidad), Pavimentación de la Alameda, Transantiago, son solo unos pocos ejemplos más frescos.  


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