Lunes, 01 de septiembre de 2008

LECCIÓN QUE QUEDA A NUESTRO PAÍS TRAS LOS JUEGOS DE BEIJING

 

Aunque muchas otras noticias y sucesos que surgen a nivel mundial, a poco más de una semana de haber concluido la versión de los Juegos Olímpicos, en Beijing, aún están frescos los numerosos quiebres de récords y marcas mundiales a esfuerzo de manos, pies y otra serie de factores de atletas y deportistas –damas y varones- que ratificaron sus laureles y se convirtieron en  figuras de excepción.

Por parte de nuestro país, Chile, todas las esperanzas de medallas se circunscribieron a la lograda por Fernando González en el tenis, donde el español Rafael Nadal, frustró el oro, conformándose nuestro representante con la de plata.

En la navegación a vela, en el lanzamiento de la bala y en la natación nuestros deportistas y atletas no pudieron rendir más, donde aparecían algunas esperanzas. Sin embargo, nuevamente habrá que esperar que en cuatro años más, puedan lograr mejores resultados en Londres, y –quizás- ahí entreguen una sorpresa a nuestro país. Obviamente aparte de alguna figura incipiente que pueda con su rendimiento en estos cuatro años ser capaz de llegar a la capital inglesa en condiciones de traerse una medalla para el deporte nacional.

Junto con estas palabras de esperanzas –que es lo último que se pierde- no podemos dejar de expresar ya moderado nuestro pensamiento, algunas consideraciones que sin ninguna duda coincidirán con muchos. Y que las escribimos, también, con la esperanza de que lleguen de algún modo a oídos de quienes tienen que asumir su responsabilidad en este contexto.

 

BEIJING

Tras el maravilloso y espectacular desarrollo de los Juegos Olímpicos –de principio a fin- la pobrísima participación de Chile en cuanto a resultados nos hace preguntarnos ¿queda alguna lección, o no?

Las autoridades y funcionarios de las diversas instancias relacionadas con el deporte no han aparecido haciendo un “mea culpa”, ni menos se ha oído decir que alguno renunciará.

Solo hemos oído a un lenguaraz criticar al ciclista Almonacid, cuando realmente su acción de mantenerse tanto tiempo como “líder” junto a otro deportista en la prueba era nada más que de felicitarlo. ¿O quizás era mejor ser uno más del montón y nadie sabe de qué país eran?

Quizás hubiera sido motivos de crítica (quizás) si junto con los colores de nuestro país, hubiera difundido que los recursos de Chiledeportes no siempre son usados para el deporte. Cosa que tras los escándalos de corrupción no se conoce cómo y en qué se usan hoy, en mejor forma, tales recursos.

Muchos sabemos, que veinte años atrás, los clubes deportivos recibían equipos completos y balones para la práctica de diversas disciplinas deportivas, de manos de las autoridades deportivas. Y no en tiempos de elecciones.

En estos tiempos, cada cuatro años algunos clubes reciben uno que otro juego de camisetas, pero no de las autoridades deportivas, sino de políticos oficialistas –con platas de todos los chilenos- quienes las entregan como si viniera de sus bolsillos.

Pero, ¿qué estarán los expertos e idóneos funcionarios de los organismos de Estado?. ¿Acaso elaborando algún programa de trabajo innovador que permita a nuestros deportistas y atletas logra mejores resultados?

¿No sería bueno, quizás, repatriar a todos los entrenadores y especialistas nacionales que ejercen en el exterior que sí logran éxitos afuera?

¿O lisa y llanamente no será mejor traer técnicos y entrenadores de diversas disciplinas que preparen a nuestra juventud?

¿Por qué en los albores de nuestra Independencia patria, los gobernantes fueron tan visionarios e incorporaron a diversos profesores, hombres de ciencias, científicos, para que enseñaran y estudiaran nuestro país?

¿Por qué no jugárselas por esta posibilidad, para que no solo aprendan nuestros jóvenes, sino también nuestros profesores y técnicos. O acaso ellos lo saben todo y en este caso es el material el que falla?

Y si así fuera, ¿por qué no ser más radicales aún y se contratan solo atletas y deportistas, en la esperanza que Dios (EROS) mediante produzca el milagro y mejore la genética?

Como ustedes pueden constatar amigos cibernautas no solo hacemos críticas, sino aportamos con alternativas de solución. Todas son válidas, aunque lo más sano sea, sencillamente, que el dinero de Chiledeportes y destinado al Comité Olímpico como a las respectivas federaciones sea destinado en mayor porcentaje a preparar a nuestra juventud que practica deporte, y no la mayor parte a otros ítems. Los resultados están a la vista.

Nada se saca con seguir ocultando, negando. Una gran cantidad de recursos se va en proyectos truchos donde es cosa de ver los listados que se publican dando cuenta de proyectos adjudicados, donde aparecen “entidades” con igual nombre iguales –en distintas regiones- recibiendo muchos miles de millones de pesos y donde nunca se sabe si realmente fueron realizados aquellos proyectos y qué fueron usados tales recursos asignados.

Así de esta manera, como se esta encausando el deporte chileno, no podemos esperar más. De hecho, a no mediar por la única medalla conseguida por Fernando González –que es más mérito personal, que una planificación nacional- Chile no estaría en el lugar Nº 69, sino a la altura del unto.

 

CAMBIOS

Una cosa es cierta, a no mediar CAMBIOS con letras grandes, nuestro país no podrá demostrar logros significativos en el campo del deporte. Muchas áreas han recibido prioridad y atención a la hora de entregar recursos. Y aún así –aparte de leyes mejores e innovadoras- no son grandes los resultados. Al contrario, pareciera que en salud, en educación vamos para atrás y los conflictos, mala atención, mala educación así lo demuestran a través de las mediciones que se implementan.

No digo que no haya que seguir apostando y reforzando esas áreas que son también pilares fundamentales; pero así como se destinan recursos a esas áreas, como a la cultura, también al deporte; pero con CONTROL. No a los operadores políticos, no a las ONG que no tienen nada que ver con el deporte, no a entidades que crecen y proliferan de la noche a la mañana y que reciben millones y nunca nadie sabe nada cómo y en qué fueron usados esos recursos.

No seguir apostando a un mayor desarrollo del deporte es seguir aumentando las estadísticas: niños y jóvenes –cada vez más, con menor edad- que se introducen en el mundo de las drogas, alcohol, en la delincuencia; perdiéndose en la sociedad, frustrados, desencantados.

Y así, de esta forma, solo lograremos que sean los sinvergüenzas quienes logren y rompan récords: en delincuencia, en alcoholismo, en drogadicción, como en otras áreas del quehacer nacional.

Y alguien por ahí –como loro de organillero- repetirá que ello no es cierto, que no hay corrupción en este país, que no podemos compararnos en esos aspectos con otros países, que esos flagelos no son de nuestra realidad, que …. 

Y así el cuento seguirá sin fin. Llegaremos a las próximos Juegos Olímpicos y …y ”Por este zapatito roto pasó este cuento, que venga otro y te cuente otro”.    

       


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