Jueves, 11 de septiembre de 2008

SOLEDAD ALVEAR, SUS CHICUELOS, LA “MUSICA” Y OTROS “NIÑOS TRAVIESOS”

 

¿Qué sanción y/o castigo adecuado estará pensando -la senadora Soledad Alvear- que se debe aplicar a los niños que difundieron fotografías de una Inspectora de un colegio en Algarrobo, en actitudes poco académicas?

Algo debe tenerla preocupada sobre el tema por ser ella una madre y que ha criado a sus hijos Carlitos y Gutemberg, ¿o no?

Dos domingos atrás –sin que le preguntarán nada al respecto- estando invitada en el programa “Tolerancia Cero” sacó nuevamente a colación el tema de la niñita estudiante, MÚSICA, quien se hizo tristemente famosa por lanzarle agua limpia con un jarro, nada menos que a la ministra de Educación Mónica Jiménez de la Jara.

Ya sabemos, la senadora Alvear se mostró firme partidaria de CASTIGAR a la atrevida e insolente Música, por la afrenta que le propinó a la máxima autoridad educacional del país.

Y Soledad Alvear vaya que sabe como enseñar, sean hijos o no. Aunque algunos sí, salen medios chuscos, también insolentes, “echan la caballería encima”; pero no a cualquier persona. Ellos saben a quién “enfrentar”.

De eso sabe muy bien, el ex Cabo de Carabineros Manuel Soto Hernández que el año 2000 osó llamar la atención a un joven conductor de un vehículo que a decir verdad andaba un “poquito enfiestado”. Mal que mal eran las festividades patrias y cualquiera –como buen chileno- se toma unos traguitos para celebrar el “18”. ¿O no?

El caso ocurrió el 18 de Septiembre de 2000 cuando el Cabo de Carabinero Manuel Soto, sin saber “con qué chichita se estaba curando” cumplía funciones de tránsito en el recinto de la medialuna rancaguina. El cabo Soto hizo un control rutinario a muchos aquel día, pero a uno le pidió los documentos con el trato para el cual están instruidos y no fue más que eso para que desde el interior del vehículo salieran a relucir –si bien no los galones o jinetas- un rosario de epítetos de grueso calibre –aparte de agresión física- según lo denunció el propio uniformado. Y de paso, le recordó quiénes eran sus papitos: Los MARTÍNEZ ALVEAR.

El carabinero un tanto mareado, más por el tufillo que por el peso de los apellidos, siguió con el procedimiento; pero ello no hizo más que ofuscar terriblemente al ciudadano. Quizás él, por llevar esos apellidos, pensó merecía un trato especial y a la altura de tal alcurnia.

Pese a la denuncia del policía y al proceso en los tribunales militares, el joven Carlos Martínez Alvear –de 22 años- resultó absuelto.

Para hacer corto el cuento, el Cabo de Carabineros fue llamado a terreno, sumariado y CASTIGADO. Fue enviado al norte a un Puesto Fronterizo a controlar a otros ciudadanos y extranjeros, pero después del escarmiento dado, “haciendo Pilatos” para no toparse con un apellido tan reaccionario. Y poco tiempo después “desvinculado” de la institución verde esperanza.

 

¿Qué pasó en tanto con el chicuelo, recibió alguna amonestación, un castigo, le quitaron por un tiempo la mesada (oh, qué horror)? ¿Se tranquilizó después de tan traumática experiencia con el carabinero, se repuso del susto?

No sabemos a ciencia cierta qué le pasó al niño. No se volvió a saber, sino hasta que –oh, sorpresa- se sacó la cresta en moto en Las Vizcachas. Aún no se sabe si fue una hormiga vestida de verde que se le atravesó en el camino o quizás vio a lo lejos un carabinero o algo extraño le hizo perder el control de la moto.

El caso es que el 15 de enero de 2003, Carlos Martínez Alvear, hijo de la actual presidenta de la DC Soledad Alvear y el ex timonel del mismo partido Gutenberg Martínez, a esa fecha de 25 años, sufrió un grave accidente mientras realizaba ejercicios de motocross en un recinto privado de deporte aventura, ubicado cerca de Las Vizcachas, en San José de Maipo.
El joven quedó con un politraumatismo que lo mantuvo con riesgo vital.

 

Esas malas experiencias del niño –por un lado- y el natural dolor de una madre, y de la familia, ante el grave accidente, después de ocho y cinco años después, respectivamente, pasaron al olvido.

Hoy, pese al acto de arrojo que es del todo cuestionable –por parte de Música, mucho más joven aún que Carlitos de 22 años, en ese momento- doña Soledad Alvear quiere que a toda costa la estudiante sea CASTIGADA.

Así lo volvió a recordar –a pito de nada- en el programa dominical de Chilevisión.

¿Cabe preguntarse, entonces, qué penas estará pensando aplicarle a todos los niños y profesores que participaron deliberadamente en la difusión de fotos privadas, sin consentimiento de la afectada?

Chile le exige que se pronuncie y nos regale de su sabiduría. Y lógico, tras ello, estos niños escarmienten, se corrijan, se enderecen y sean hijos modelos.

 

PENAS PARA LOS “GRANDES”

Lo extraño en la actitud de la hoy senadora y presidenta de su partido, es que igual preocupación por otros hechos de violencia no se le han conocido. Por ejemplo, en la particular manera de negociar que los mineros del cobre han empleado en los dos últimos años: incendiando buses y atentando contra otros donde transportaban a trabajadores del mineral de El Teniente.

La opinión pública ha visto y ha sido testigo que no obstante a la gravedad del método negociador en la empresa estatal, CODELCO, es innegable que será la tónica constante ante los excelentes resultados de su particular estilo.

Y donde, lejos de buscarse a los autores y “castigarlos” por sus delitos, gozan de muy buena salud y “con platita en el bolsillo” pagada con las riquezas que nos pertenecen a todos.

Con tamaños ejemplos de lucha, ¿qué quieren las autoridades?, sino hechos reprochables como los de Música Sepúlveda, pero que  -sin justificarlos- nacen de la sordera permanente de las autoridades. Y donde éstas reaccionan e intentan dar soluciones solo tras hechos de fuerza, cuando los estudiantes se manifiestan –como lo hicieron el año 2006- o cuando los mineros actúan como lo han estado haciendo.

No obstante, las autoridades “cortan el hilo por lo más delgado” desquitándose con Música, castigando al Cabo de Carabineros –un caso entre otros- por dar solo un par de ejemplos.
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