S?bado, 20 de septiembre de 2008
Aportes del Gobierno Regional a Proyectos Universitarios
Fuente: www.elrancaguino.cl
Nota: Este artículo está reproducido tal cual como salió públicado el 28 de junio en el diario El Rancagüino, el diario VI Región en su publicación del 8 de julio cambió el titulo de la columna de opinión

Hace aproximadamente unos 5 años atrás, en este mismo medio, emití una opinión respecto de lo inconveniente que aparecía la circunstancia de que el Estado, por medio del Gobierno Regional, estuviera propiciando y pagando con fondos estatales, la instalación de 2 centros universitarios en la Región. Se trataba de dos tremendas infraestructuras ubicadas en Rengo y San Fernando, respectivamente, ambas con una inversión cercana a los US$7.000.000 /siete millones de dólares). Expresé en esa oportunidad que no era labor del Estado, asumir la responsabilidad de generar infraestructura para darla en comodato o en cualquier forma jurídica, a Universidades que cobran por la educación que imparten, y que en nuestro caso Regional, son universidades cuyos alumnos no tienen derecho a crédito universitario, por tratarse de entidades educacionales no acreditadas, por los múltiples problemas académicos que presentan. Recibí en esa oportunidad, como es natural, de parte de los propiciadores de tan brillante idea, descalificaciones de las más variadas especies. Lo que menos se me dijo era que no tenía visión de futuro.

Por razones de trabajo, transito todos los días entre Rancagua y San Fernando, con profundo pesar puedo constar que entre estas dos ciudades duermen dos elefantes blancos, construidos con platas de todos los chilenos y que, uno desocupado y el otro ocupado a medias, dan cuenta de lo equivocados que estaban los que sin sentido técnico, acordaron gastar dinero del Estado en funciones que no le corresponden.

El mismo dinero gastado en estos dos monumentos a la inoperancia, habría servido para dar becas de estudio y educar, por ejemplo, a 400 profesionales universitarios. O también ocupar esos dineros en otras necesidades más acuciantes a la población.

El caso es que hoy, nadie responde por tan brillante idea y lo que es peor nadie se atreve a “ponerle el cascabel al gato”, es decir, nadie se atreve a poner término a los contratos firmados con tan desprestigiadas casas de estudio y llamar a una licitación pública para que se instalen en esta extraordinaria infraestructura, alternativas académicas válidas, que deben tener al menos la condición de entregar a sus educandos posibilidad de acceder al “crédito universitarios”.

Por lo menos, algo para salvar “la plata” como se dice.



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