Domingo, 21 de septiembre de 2008

“EL TREN DE LA VIDA” NOS LLEVA A RECORDAR VIAJES, MÁS DE UN LLORADO ADIOS, COMO BIENVENIDAS CON MUCHOS RECUERDOS

 

-         Es el reportaje –en las páginas 12 y 13 del Diario La Tercera de hoy domingo- que hace Fernando Villegas.

-         Pichilemu está considerado como uno de los lugares preferidos para el buceo deportivo. Así lo menciona otro artículo aparecido hoy.

 

Una rápida mirada a las páginas del diario La Tercera nos permite ver que Pichilemu sale mencionado en dos artículos, aunque muy al pasar en el que se refiere a “El tren de la vida” en la sección de reportajes, que firma el sociólogo Fernando Villegas; y en otro que habla sobre la venida a Chile de la nieta del naturalista francés Jacques Cousteau y que recorriera nuestras costas en sus viajes por el mundo.

En el primero –un artículo que causará nuevamente molestias a mi amigo Víctor León- se habla una vez más del Tren del Vino, pero no se hace mención ninguna de cómo llegó allí la locomotora del Tipo 57, rescatada por él y un grupo de alumnos de la Escuela Industrial sanfernandina junto a unos pocos que creyeron en el proyecto.

Lo entiendo, pero el reportaje no es para hablar de aquello. Por lo demás –más responsable que el periodista o autor- son las autoridades que entregaron aquel patrimonio (no es lo único que han entregado por lo demás).

 

EL NEGRO

Impensadamente quien más favorecido sale –y nos alegramos por ello- es la mención que se hace del cantante (y verdadero showman) –nacido artísticamente en Pichilemu- el famoso “Negro Pelé”, cuyo nombre es Ismael Carrasco Bañados.

Hay que decirlo. Ismael Carrasco llegó junto a su madre y hermana (Teresa) a Pichilemu a finales de la década del ’50 a Pichilemu. Como muchas familias llegó en busca de un mejor futuro al alero de la actividad turística. Arrendaron una casa amplia y se instalaron con una Residencial.

Nos imaginamos, de muy joven empezó ayudándole a su madre, junto a su hermana a trabajar ese negocio. Y junto con descubrir allí sus habilidades –primero- en el fútbol donde descolló en sus únicos clubes (por desgracia rivales eternos): el “Arturo Prat” y el “Unión Pichilemu”, derivó hacia el otro talento que tenía: la veta artística.

Sus inicios fueron junto a Jorge Becerra Vargas y Oscar González Becerra quienes en ese tiempo eran dúo de guitarras melódicas. De ellos aprendió a tocar ese instrumento que le ha permitido seguir en esta actividad.

No fue lo único en su juventud. Le conocimos “garzoneando” en la Pista Municipal cuando nuestro padre era concesionario de ella. Ahí trabajó algún tiempo junto a muchos otros pichileminos en varias temporadas. Y –si mal no recuerdo- también fue “buffetero” de los recorridos del tren desde Santiago a Pichilemu y viceversa.

A principios de los años sesenta, en la obra musical “La Pérgola de las Flores” –puesta en escena por el Liceo “José Miguel Camilo”- fue el alcalde (su hermana Teresa, la líder de las pergoleras).

Años más tarde, siguiendo en lo artístico fue uno de los cantantes de la famosa Orquesta “Festivalera” de Santa Cruz, que animó por años los bailes en la Quinta de Recreo “Las Brisas” en cada temporada de verano.

Se casó con la pichilemina María Teresa Cornejo Aliaga y se radicó en Peralillo, desde donde sale a cumplir con sus compromisos artísticos –desde donde lo llaman- y en los veranos muchos –como ya dijimos- fueron en Pichilemu como cantante de la orquesta santacruzana; pero también como solista acompañado de su guitarra en peñas y locales gastronómicos.

Durante los últimos años, sus actuaciones de temporada han estado allá “Arriba en la cordillera”. Más precisamente en las Termas del Flaco. Y desde hace un par de años o poco más, es el encargado de animar –todos los sábados- el viaje de los pasajeros que van en el tren del recuerdo, desde San Fernando a Santa Cruz, “donde no falta un buen trago por quien hacer salud ….”, como lo dice una de las tantas canciones a Pichilemu que, de seguro, son parte del repertorio.      


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