Martes, 30 de septiembre de 2008

DOS PERSONAJES DEL AFICHE QUE ESTAMOS DIFUNDIENDO PARTICIPARON DEL SALVATAJE DE UN AVIÓN EN MEDIO DE UN TEMPORAL

 

- Todos sus tripulantes salvaron ilesos, aparte del susto natural y algunas golpes y heridas leves, en una noche de “padre y señor mío”, donde la lluvia y viento votaban al suelo.

 

Hace 33 años en una lluviosa noche de Mayo, que llegaba “a pelar el pavimento”, los pichileminos vivían su ya famoso invierno cruel. Pero esa noche –con viento, además- casi no andaba nadie por las calles alrededor de las 20 horas.

Era un 21 de mayo exactamente. Pero un extraño ruido no habitual a esas horas de la noche hizo que medio Pichilemu saliera a la calle y, pese a la oscuridad casi impenetrable miraba hacia las alturas tratando de ver o divisar –tras varios minutos de un ruido “circulante”- lo que ya era inminente. Sin duda se trataba de un avión en emergencia que volaba en círculos sobre Pichilemu anunciando su presencia y –de alguna manera- pidiendo ayuda.

En pocos minutos empezó a tocar la Sirena del cuartel de los Bomberos y una fila de vehículos se dirigió al Aeródromo. Y unos cuantos –entre ellos “pichilemunews” – partimos a pié hacia el mismo lugar distante a un kilómetro y medio aproximadamente. Cuando llegamos al aeródromo, sorteando matas de pencas y pozas de agua, varios vehículos estaban tomando posición a los costados de la Pista de Aterrizaje, mientras otros seguían acercándose al campo aéreo. Otros intentaban hacer fogatas, pero la lluvia se los impedía. No obstante, los vehículos por ambos lados con sus focos encendidos fueron suficientes para guiar al avión a la pista de tierra y pese a la pericia del piloto, éste no pudo impedir salirse de ella. Sin embargo, todos los pasajeros salvaron ilesos, en tanto el aparato sufrió algunos daños en el tren de aterrizaje.

No recuerdo cuántos eran los tripulantes. Si supimos que venían desde la isla Juan Fernández, donde –cómo no- traían una buena cantidad de apetitosas langostas.

Una de las personas que lideraron “ese rescate” –por llamarlo de alguna manera- fue el activo dirigente de Bomberos y comerciante Lautaro Arce Vásquez, quien había sido –también- piloto civil del Club Aéreo de Rancagua y uno de los fundadores del club aéreo local el 2 de noviembre de 1964. En la ocasión, ante la emergencia, rápidamente se organizó el salvataje a aquella aeronave, lo que fue exitosa gracias a la prontitud; pues según pudimos conocer, la aeronave ya no contaba casi con combustible y estaban a punto de intentar aterrizar a la orilla del mar en la amplia playa pichilemina, aunque ello suponía un riesgo tan alto como intentar amarizar.

Felizmente todo salió bien …

A estas alturas muchos ciber lectores se preguntarán ¡a qué viene este recuerdo?

 

AFICHE

Anoche “pichilemunews” tras recibir el original del afiche de un proyecto que nos ganamos, empezamos de inmediato a hacérselo llegar a parte de nuestros contactos vía mail. Entre ellos, nuestro estimado cibernauta y profesional arquitecto Jorge Godoy Rojas, quien a su vez lo reenvió a un amigo. Ese amigo se llama Gustavo Cardemil Dávila, quien resultó ser uno de aquellos tripulantes del avión en cuestión.

Este, a su vez, le devolvió el mail haciendo recuerdos sobre aquella inolvidable experiencia y haciendo recuerdos de aquellos pichileminos solidarios que les salvaron; al tiempo que recuerda que uno de ellos fue un señor de apellido Arce.

Tras ello, nuestro amigo ciber lector nos ha enviado el intercambio de mail y donde indica que tal vez usted fue uno de aquellos pichileminos que participó de ese salvataje.

Tal como lo señalamos nosotros, junto a muchos fuimos solo testigos de aquello.

Pero debo decir que años después –por casualidad conocí a uno de los tripulantes- cuando visité las oficinas del arquitecto Santiago Roi en Santiago, a raíz de otro de los proyectos que ha realizado el suscrito: Una Guía a color de la Provincia Cardenal Caro. En la oportunidad, tras contactarme con el profesional –que estaba desarrollando un proyecto inmobiliario en el Lago Rapel- éste me citó para hablar de su interés en publicitar en la guía turística.

Llegué a sus oficinas donde habían otros arquitectos y socios. Al presentarme y decir que era de Pichilemu, uno de las personas me contó de su experiencia y circunstancias por las cuales había conocido Pichilemu, diciéndome que él era uno de los tripulantes de ese avión. Me dio su nombre, pero la verdad que no lo recuerdo.

Hoy –sin haber respondido el mail a quien me lo envía- debo decir que es muy probable que aquel tripulante sea el mismo Gustavo Cardemil Dávila. Y si no, estoy muy cerca. Lo que igual no dejaría de ser una sorprendente coincidencia.

Y vamos a intentar comunicarnos con él para que –si lo tiene a bien- nos reciba y revivir con detalles aquello que casi les costó la vida.

¡Ah!, en el afiche está –precisamente- don Lautaro Arce Vásquez, como uno de los tantos personajes que “pichilemunews” destaca –a manera de ejemplo- entre centenares de otros, hombres y mujeres, que han hecho algo importante por Pichilemu.       


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