Lunes, 10 de noviembre de 2008

EL OTRORA NIÑO QUE JUGÓ Y VIVIÓ EN EL CASINO DE PICHILEMU CUENTA –EN EXCLUSIVA- INTERESANTES ASPECTOS DE SU FUNCIONAMIENTO

Coterráneo y amigo: como decíamos ayer, por lo años cuarenta mis padres adquirieron el llamado Hotel Casino del Bosque a don Agustín Ross de Ferrari y comenzaron la explotación de éste en todo su esplendor”.

“El hotel estaba equipado con los mejores implementos para el rubro. En ausencia de baños en cada habitación, contaba con lavamanos, jarros, bacinicas y otros. Estos eran de procedencia europea, asimismo el equipamiento de mantelería, cubiertos, etcétera, correspondiente a los comedores.
Para el manejo de las cocinas, bar y comedores se contrató a un mayordomo de origen japonés, el señor Yamasaki, quien dio categoría y calidad a este aspecto, el que también estaba a cargo de una dotación de cuatro cocineras, doce camareras, doce garzones mujeres y tres o cuatro mozos.
Por esa época los veraneantes procedían de lo más selecto en lo social y económico, de la capital y ciudades cercanas a Pichilemu, normalmente hacía reservas por toda la temporada de verano de manera tal que muchos llegaron a establecer lazos de amistad e incluso sentimentales que culminaron en matrimonio: Menciono algunos como don Carlos Pabst Brilleau, afamado sastre santiaguino; don Armando Cortínez, General de la Fuerza Aérea en retiro, el primer aviador que cruzó de ida y regreso la cordillera de Los Andes en un vuelo memorable; don Isaías Reyes, quien construyó y administró por varias décadas los baños Tibios de Mar, con instalaciones de origen europeo y pionero en lo actualmente llamado talasoterapia en el país.
También era muy grato para los veraneantes contar a las horas de almuerzo y comida con una orquesta de categoría que animaba estas ocasiones, y además, las tertulias de los atardeceres, con la participación de espontáneos declamadores y cantantes.
A fines de los cuarenta, don Luis y doña María decidieron reactivar el Casino de Juegos, haciendo uso de las bodegas subterráneas del edificio, hermosamente remodeladas y decoradas, equipadas con mesas de juegos para ruleta y poker, contratando para su manejo a los integrantes de la familia Brito, quienes formaban el grueso de los croupieres del Casino de Viña del Mar, quienes se rotaban en su trabajo en los meses de Enero y Febrero ……”
Y termina señalando: “Don Washington, este es una parte de la historia del Hotel Casino, y próximamente enviaré más antecedentes al respecto.   Un abrazo”.      

Gustavo González P.

Nota del Editor: Gustavo González Pérez es uno de los hijos de quienes compraron –tal como lo señala en la nota- el edificio conocido como ex Casino, a uno de los integrantes de la Sucesión Ross de Ferrari, herederos de todos los bienes dejados por el precursor e impulsor del balneario pichilemino, don Agustín Ross Edwards.

Nuestro coterráneo ha establecido contacto con “pichilemunews” y hoy cumple con su ofrecimiento de dar a conocer una época importante –poco conocida hasta ahora, con los detalles que él nos proporciona- del devenir de este edificio –monumento nacional desde el año 1988 y que está hoy, remodelado a pocas semanas de inaugurarse- que será destinado para la cultura, convirtiéndose en un Centro Cultural que, esperamos Dios mediante, cumpla con los objetivos para los cuales el mundo cultural local y artistas radicados en Pichilemu en más de una ocasión participó en las jornadas que dieron sustento y fundamento al proyecto de Restauración y Habilitación del edificio del ex Casino.

Debemos señalar que Gustavo González Pérez tras estudiar en la única Escuela Pública de Pichilemu, ingresó a la Fuerza Aérea de Chile, más específicamente a la Escuela de Especialidades “Capitán Manuel Ávalos Prado” y se convirtió en piloto de guerra. Como tal, fue integrante de aquella mítica Escuadrilla denominada “Cóndores de Plata”, antecesores de la hoy Escuadrilla de Alta Acrobacia “Halcones de la FACH.

Muchos años más tarde, entre otras funciones y destinaciones en la Fuerza Aérea de Chile, fue también Director de la Escuela de Especialidades “Capitán Ávalos”.

Esperemos, entonces, más detalles en próximas entregas de nuestro colaborador, no sin antes agradecer su interesante información.




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