Lunes, 17 de noviembre de 2008

MILES DE FUNCIONARIOS DEL SECTOR PÚBLICO VOLVIERON A PROTESTAR EN UNA JORNADA DE PARO CONVOCADA POR LA ANEF

 

Miles de funcionarios públicos de diversas reparticiones y servicios –aparte de protestar en el frontis de sus sedes- marcharon por calles céntricas de Santiago gritando consignas, mostrando lienzos y pancartas pidiendo al gobierno un reajuste de un 14,5% mínimo para el sector.

“pichilemunews” fue testigo directo de la jornada de movilización encabezada por la ANEF.

“Sr. Ministro le propongo: Viva con mi sueldo y usted páseme el suyo ..” gritaba una funcionaria de INDAP, en Agustinas casi esquina de San Martín, mientras otros tocaban tambores y pitos, y de fondo por sistemas de sonido difundían música tropical. En tanto, en el Ministerio del Trabajo –al lado del Diario La Nación, en la misma calle- otro grupo bailaba mientras otros gritaban frente a La Moneda.

Lo paradojal que ningún periodista del diario de gobierno oía los gritos y cánticos, menos reporteros gráficos. En tanto afuera del Ministerio de RR.EE. más funcionarios gritaban a un costado de la Plaza de la Constitución.

En el Paseo Ahumada y otras calles aledañas también, a mediodía, otros grupos de funcionarios gritaban y pedían que el gobierno les escuchara. (No se escucha Padre)

En un tramo de alrededor de 15 cuadras debimos pasar entre cánticos, gritos y consignas al tiempo que en el Paseo Huérfanos con Mac Iver se topó con una gruesa columna de funcionarios del sector salud –entre ellos del Hospital Dr. Sótero del Río que marchaban –flanqueados por Carabineros- a esa hora hacia la Plaza de la Constitución. Los funcionarios de la salud acercándose más al centro eran más directos: “Velasco, escucha ándate a la ducha” (o algo por el estilo), hombres y mujeres gritaban por igual mientras enarbolaban lienzos, banderas y pancartas con diversos textos alusivos a sus peticiones.

¿Serán escuchados? Quizás tengan que usar el método Cuevas, aplicado por los mineros de El Teniente y El Salvador, entre otros. Ellos sí saben hacerse oír y quizás es eso lo que están esperando en La Moneda.   


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