Domingo, 30 de noviembre de 2008

Aún no está claro quién asumirá como nuevo alcalde de Pichilemu

 

-Incertidumbre existe en la capital de Cardenal Caro

 

Fuente: www.elrancaguino.cl

 

A menos de una semana del cambio en las autoridades comunales de todo el país, Pichilemu una vez más no tiene claro quién ocupará el sillón alcaldicio, ya que el edil electo Marcelo Cabrera Martínez no puede asumir el cargo debido a que se encuentra acusado de fraude al fisco, entre otros delitos, y arriesga una pena aflictiva de tres años y un día de presidio menor en su grado máximo, además de la inhabilitación de por vida para ejercer cargos públicos.
Cabe recordar que tras la salida de Jorge Vargas -último alcalde elegido democráticamente en esa ciudad- ha habido un desfile de ediles entre suplentes y subrogantes, como nunca había sucedido en Chile. Actualmente está a cargo del municipio el PPD Hernán Garrido, quien el pasado 12 de noviembre asumió como alcalde suplente, para llenar el vacío dejado por Cabrera, quien se presentó a la reelección sabiendo que no podría asumir, de ser electo. Garrido se convirtió en el edil número diez en este período que ya termina y a pesar del corto tiempo que alcanzará a estar a cargo de la administración del municipio ha realizado grandes logros, como por ejemplo dar curso a todos los preparativos para enfrentar una nueva temporada estival.

AVANCES
Pero este no ha sido un año cualquiera para Pichilemu, porque a pesar de todo el caos reinante en el municipio con tantos cambios de autoridades, lo que conlleva cambios también en la administración, se están realizando grandes avances en la capital de Cardenal Caro, los que han sido en gran parte triunfos logrados por la comunidad en conjunto con aportes de los gobiernos regional, central y la empresa privada. Es el caso de la construcción de la Planta de tratamiento de aguas servidas de la empresa ESSBIO, a lo que se suma el colector de aguas servidas que modernizará el sistema de alcantarillado de la ciudad. También es destacable la inversión de 609 millones de pesos en la remodelación del edificio que albergó el primer casino de Chile y que pasará a la corporación Cultural de Pichilemu. En términos de conectividad, está en una fase avanzada el camino que une la comuna de Pichilemu con Paredones, lo que hará que la Región de O´Higgins esté absolutamente conectada por caminos asfaltados; todo esto con un broche de oro, como lo fue la organización del mundial de surf en categoría Towin el pasado mes de octubre.
Estas iniciativas han cambiado la cara a Pichilemu, para que su sello de ciudad turística sea con calidad certificada.

ALTERNATIVAS
Sin embargo la situación del municipio no resuelta es lo que más complica a la ciudadanía. El próximo seis de diciembre hay dos posibilidades, la primera es que por 45 días, a la espera del juicio contra Cabrera, asuma un alcalde subrogante, siendo éste el funcionario de mayor rango del municipio; y la otra posibilidad es que entre los concejales que asumen se elija a un nuevo jefe comunal suplente, aunque esta posibilidad es más segura de darse una vez pasen los 45 días sin alcalde titular.
Al parecer este verano que ya se inicia, Pichilemu no tendrá a su primera autoridad para dirigir, organizar y supervisar el funcionamiento correcto de todas las instituciones que cada año esperan al veraneante. No obstante, la comunidad plena deberá organizarse para lograr que esta temporada traiga muchos recursos a la comuna y también para que los visitantes queden encantados y deseen volver, ya que en los últimos meses casi todas las noticias de la zona tienen relación con los escándalos de corrupción protagonizados por sus autoridades.

La historia de la “seguidilla” de alcaldes
En julio de 2007 asumió, tras la salida de Jorge Vargas, el decé Víctor Rojas, quien estuvo poco más de un mes en el cargo, que debió dejar tras ser acusado de cohecho por el ministerio público junto al ex alcalde Vargas, un concejal y dos funcionarios municipales. Tras este hecho fue el alcalde subrogante de la época quien descubrió que había boletas de viajes de concejales que habrían sido adulteradas, hecho que fue denunciado al Ministerio Público y donde se encontrarían involucrados tres concejales. A finales de noviembre de 2007 asumió como alcalde suplente Marcelo Cabrera Martínez, quien también estaba entre los posibles involucrados en este caso denominado “Boletas”.
En mayo de 2008 el fiscal de Pichilemu decidió formalizar a Cabrera, Rojas y el UDI Héctor Cornejo por fraude al fisco y falsificación de instrumento privado mercantil.

A poco días de las elecciones el fiscal Mena Ocares acusó a Cabrera por estos hechos, solicitando una pena no inferior a trescientos sesenta y un día y la imposibilidad de por vida de asumir cargos públicos; inhabilitándolo además para asumir el cargo de alcalde que había obtenido el pasado 26 de octubre con una gran votación, esto por arriesgar una pena aflictiva. Ahora nada más queda esperar que tras el juicio oral que ya tuvo su primera audiencia de preparación, el pasado martes, y que fue suspendida por diligencias pendientes, se defina la situación de Cabrera. De ser condenado, nuevamente el concejo tendrá la misión de elegir un alcalde para los

cuatro años restantes. De no ser así Cabrera Martínez podrá asumir aunque a destiempo, al menos libre de todo cargo en su contra.


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