Jueves, 25 de diciembre de 2008

EN EL SECTOR DE “EL BAJO”, EN PICHILEMU, HA OCURRIDO UN MILAGRO: TAMBIÉN HA NACIDO UN NIÑO LLAMADO JESÚS

 

Sin duda que el influjo de la Navidad puede hacer milagros. Y no necesariamente tiene que ser una comisión vaticana –tras largos años de estudios, analizar testimonios, constatar y corroborar dichos, etcétera, etcétera- para llegar a concluir que, efectivamente, en Pichilemu se pueden llegar a producir.

De hecho, desde una fecha quizás borrada por el tiempo hasta no hace poco que éste verdadero milagro se materializaba en la víspera de la Nochebuena en el conocido y popular sector urbano de El Bajo, en la comuna de Pichilemu.

Sí –aunque es posible que este fenómeno se siga produciendo, información que no tenemos en este instante- vecinos de esta parte urbana, hombres, mujeres y niños de todas layas se confabulan para -en cosa de días- preparar y recrear los personajes que hace 2009 años de lo que es hoy conocido como la era cristiana, en un establo de Belén, fue el escenario de ese momento en que una casi adolescente María –acompañada de su esposo José- da a luz a ese niño que transformaría el mundo.

Esa noche nació Jesús, en ese humilde pesebre, con la presencia del llamado José el Carpintero quien fue “su padre terrenal” y de los animales que pernoctaban en aquel lugar. No obstante –según cuentan las Sagradas Escrituras- poco tiempo pasó para que pastorcillos de la comarca sintieran el impulso de llegar a ese establo a conocer al recién nacido.

Y –también- a kilómetros de distancia una señal luminosa en el firmamento “avisó” a tres personas llamadas Baltasar, Melchor y Gaspar a desviarse de su camino junto a su comitiva mercantilista para llegar a adorar a ese pequeño ser. Llegaron y cada uno, luego de saludar, obsequiaron Mirra, Incienso y Oro. Luego siguieron su rumbo.

 

LA CULATA

Todos esos hechos –cada año- son recreados por vecinos que voluntariamente se transforman en piadosas personas aunque sea por instantes, dando vida a esa historia con un realismo que impacta y recoge a quienes presencian impávidos las escenas que los improvisados actores y actrices cumplen a la perfección el guión del libreto.

Con los años esta recreación ha traspasado los límites del populoso sector El Bajo, llegando a congregar a decenas de personas de otros sectores y barrios.

Las mamás o esposas de cada “actor y actriz” debe sacar cortinas, conseguir géneros, y más de alguien comprar algún género para en cosa de horas confeccionar el vestuario de cada uno. Y así, junto al ocaso del sol se reúnen el “la Culata” –el vértice que forman la Av. La Concepción, calles San Antonio y calle Camilo Henríquez- empiezan a armar la escenografía con listones, ramas, papeles y cartones para dar vida al pesebre. Y, obvio, los vecinos prestan sus animalitos, y muy luego aparecen terneros, vacas, caballos y corderos. Y, cómo no, los infaltables perros que no le tienen miedo a las temibles parrillas del sector.

 

Como decimos al principio, este espíritu navideño es posible que se siga materializando, pero no lo sabemos con certeza. Sin embargo, hoy gracias al desarrollo del proyecto “Protagonistas pichileminos cuentan su historia” –que pichilemunews está llevando a cabo- hemos conocido aspectos de aquello a través de uno de esos hombres que –tras bambalinas- es o era parte de ese montaje recreativo navideño. Nos referimos al vecino José Miranda Gaete, quien aparte de contarnos importantes detalles de su vida –cuya emisión en radio “Entre Olas” y Canal 3- se entregará en parte del ciclo de 32 personajes locales nos facilitó gran parte de sus archivos fotográficos, que prueban a través de ellas, lo que sucintamente hemos escrito en estas líneas.

“pichilemunews” –como un homenaje a esa comunidad de El Bajo- en los próximos días les hará partícipe de las principales imágenes que recrean escenas de aquel milagro pichilemino.

Tales fotos las entregaremos a quien hoy lleva nuestro sitio para que las suba y complemente este artículo.

Será –aunque atrasado- un regalo para todos nuestros ciber lectores que nos leen a través del planeta.

A esperar un poquito, porque el milagro de la tecnología puede –también- hacer milagros y salvar distancias y tiempo en forma asombrosa.       


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