Domingo, 28 de diciembre de 2008

DESNIVELES EN VEREDAS PICHILEMINAS SON MÁS PELIGROSOS QUE “LOS SIETE ESCALONES”

 

-          A andar con la vista bien aguda mirando para el suelo –aunque se pierda el paisaje- para no sacarse la mugre.

-          La solución es súper sencilla. “pichilemunews” se las entrega gratis sin sueldo de por medio.

 

Múltiples tareas, trabajos febriles, preocupaciones grandes, medianas y pequeñas –como detalles- de todos los tamaños, son por estos días la agenda de las autoridades comunales, sobretodo del alcalde suplente –Roberto Córdova- que en cosas de semanas ha debido tomar la responsabilidad y el timón de un municipio que debe estar preparado para enfrentar la temporada veraniega ad portas.

No dudamos que aparte de las grandes tareas –como medidas y gestiones- que deben estar acometiéndose, hay algunos aspectos que quedan olvidados y solo al criterio de funcionarios que, “si ven, tienen cachativa, un poco de winter ya” podrían solucionar en un dos por tres, sin siquiera que se entere el alcalde u otro funcionario superior.

De estos aspectos menores hay muchos, pero nos ocuparemos –por ahora- solo de uno que está en uno de los accesos principales al restaurado y remodelado edificio del ex Casino Ross –que está listo para inaugurarse- y que por lo peligroso, si no se toma cartas en el asunto, puede que una persona –niño, joven o adulto- sufra consecuencias imprevisibles.

Lo decimos con conocimiento de causa, puesto que no hace mucho una persona –una dama que no es de Pichilemu- caminaba junto a su esposo en la noche desde el sector del Parque hacia el centro por la vereda junto a las escalinatas del mencionado edificio. Comentaban de lo hermoso que se veía el edificio iluminado y ninguno de los dos advirtió el desnivel en el lugar y la dama cayó –aunque a un desnivel de no más de 40 centímetros quizás- sin poder sujetarse, quedando en el suelo malherida a causa del golpe en sus caderas y brazos.

El daño pudo ser mayor, pero felizmente no se golpeó la cabeza. Y tras su recuperación del susto –aunque no de la molestia- se dirigieron a la casa de los padres del esposo –que sí es de Pichilemu, pero que trabaja en Santiago- de la dama accidentada.

De regreso en Santiago, este coterráneo nos envió un mail contando de lo que había pasado. Le pedimos la foto que tomó posterior al accidente y que quería enviar a los diarios santiaguinos a modo de denuncia.

Y es ésta la que publicamos.

 

 

En un momento quisimos “photoshopear” la foto, para sacar la basura del lugar. Pero, reflexionamos. Si lo hacemos, las autoridades, los inspectores y el servicio de aseo NUNCA se darán cuenta que ahí se acumula de todo. Sin duda se ve fea la foto, pero esa es la realidad, a menos que hayan tomado una escoba –minutos antes de esta nota- y esté soplado el lugar. ¿Cree usted semejante reacción?

 

SOLUCIÓN

La solución, tal cual dimos en su momento, años atrás, para el desnivel que hay a pocos metros del lugar –en el acceso que comunica desde la Avenida Ross hacia la planta baja del edificio del ex Casino- es poner una baranda de madera que no demanda más de un par de horas de trabajo y cuyo costo, acaso unos quince mil pesos, en maderas, clavos, cemento, arena y pintura.

Algo más: harta voluntad y decisión de hacer las cosas. Materiales hay en el municipio y maestros también.

Así que Don Miguel Arenas, le sugerimos de instrucción a un par de sus obreros y verá que se gana un poroto grande y las felicitaciones más que de sus jefes, de muchas personas que si no se han caído ahí han estado a punto de hacerlo.

No espere que alguien sufra un accidente de mayor consideración y demande al municipio. Porque ahí “el hilo se corta por lo más delgado” y los peces grandes dirán “como no se dieron cuenta y solucionaron el problema en forma inmediata”.

Ni a los inspectores les pasará nada, porque estos dirán cualquier cosa: que andaban por otro lado, que “tienen la vista mala”, les entró mugre al ojo, o andaban persiguiendo a los piratas.


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