Lunes, 16 de febrero de 2009

LA TRAGEDIA AÉREA EN CHANCO Y EL PRIMER COMBATIENTE DE INCENDIOS FORESTALES, MÁRTIR DE CONAF

 

-          Joven residía en Pichilemu, lugar donde sigue viviendo su viuda junto a sus hijos.

-          Falleció atrapado por el fuego en los cerros de la comuna de Chimbarongo, el año 1977.

 

Ayer un nuevo golpe –aunque indirectamente- provocaron los incendios forestales que están afectando a varias regiones del país, cuando un helicóptero reacondicionado que trasladaba a 12 tripulantes, todos voluntarios combatientes, murieron junto al piloto que comandaba la aeronave cuando se dirigían al sur, en las cercanías de Chanco, en la Séptima Región.

No fue el fuego de los incendios, pero se dirigían hacia un foco a combatirlo. Fue en esas escaramuzas cuando en medio de una quebrada, el helicóptero chocó con una ladera de un cerro y se precipitó a tierra, muriendo las 13 personas que lo tripulaban, incluido el piloto.

La trágica noticia –junto con dar cuenta de esos hechos y del daño que provocan los incendios forestales a la economía del país- nos ha hecho recordar casi al instante, al primer mártir de combatientes forestales: al joven padre de familia de apellido Palomo, quien murió en una quebrada de los cerros próximos a Chimbarongo, precisamente, combatiendo un incendio que, por su magnitud, debió requerir brigadas de otros sectores para su combate. Ello ocurrió –si no nos falla la memoria- por estas mismas fechas, el año 1977.

Palomo –cuyo nombre de pila no recuerdo- se encontraba junto a otros brigadistas de la Corporación Nacional Forestal, CONAF, pero un cambio de dirección del viento hizo que el fuego lo dejara atrapado y sus compañeros nada pudieron hacer para ir en su auxilio, sino cuando las llamas lo quemaron.

Hoy, son doce jóvenes voluntarios que con su arriesgado trabajo estaban propensos a verse en situaciones críticas y hasta enfrentar la muerte provocada por el fuego. Sin embargo, quizás nunca imaginaron que su destino quedaría trunco, cuando volaban hacia el infierno, en otro punto de la Región del Bío Bío.

Es de esperar que –como suele suceder- las promesas de ayuda hacia las familias no sean solo eso y se materialicen totalmente.

En el caso de la viuda y familia del mártir Palomo, si bien se concretaron algunas ayudas, éstas cesaron hace mucho tiempo, según pudimos conocer de voz de la propia afectada hace algunos años.

Hoy, el nombre del primer mártir de CONAF –como combatiente- no aparece mencionado en absolutamente ninguna publicación.

¿Es lo que ocurrirá con estas trece nuevas víctimas?

 

 


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