Lunes, 23 de febrero de 2009

AUNQUE USTED NO LO CREA, HAY PICHILEMINOS HONRADOS, O AL MENOS PREOCUPADOS POR EL DESCRÉDITO DE LOS POLÍTICOS LOCALES

 

-          Al igual que en la canción del recordado autor Hugo Díaz Jirón, algunos se preguntan “¿qué hacen allá en Pichilemu, en ese invierno tan cruel?, me preguntan los amigos, me preguntan por doquier …”

-          Siguiendo con la canción, fácilmente se puede inferir que “a un perro bien asado” ya no van muchos convidados y que algunos pichileminos aprendieron a “hacer perro muerto”, pero a la comunidad.

-          Seremos capaces de parar las sinverguenzuras y la corrupción que venimos denunciando desde al menos doce años.

 

Los chilenos –para bien o para mal, aunque más para “mal” que otra cosa- tenemos fama en el extranjero de ser ladronzuelos por ponerlo de alguna manera. Obviamente que hay muchas excepciones a la regla de chilenos en el exterior que trabajan honradamente por forjarse un futuro mejor y el de sus familias.

Dentro de esos miles de chilenos repartidos por el mundo, hay también varias decenas de pichileminos. Y todos –me persigno- ganándose el pan con el sudor de la frente y no con la “habilidad de las manos livianas”. Que se sepa –golpeo madera- ningún pichilemino ha sido mandado de vuelta al país por ser carterista u otras habilidades reñidas con las buenas costumbres y la ley.

¿A qué va esta introducción?

Esta motivada ni más ni menos –ojo- por la PREOCUPACIÓN que les asiste como hijos de Pichilemu, lo que está pasando con la actuación de las autoridades en los últimos años, en donde dos alcaldes titulares, los DC, Jorge Vargas González y el que le sucedió, Víctor Rojas González –por los muñequeos políticos del actual jerarca de ese partido, el diputado Juan Carlos Latorre Carmona- han sido condenados por la justicia por el delito de Cohecho, entre otros.

Pero no solo ellos han sido cuestionados y llevados a la justicia. Los concejales Héctor Cornejo Galarce (UDI o ex UDI, da lo mismo), el PPD, ex DC, Hernán Garrido Salas, ambos concejales del período pasado que algo de vergüenza tienen y no se re postularon, también han pasado por la justicia, estando pendiente la situación de Héctor Cornejo y, además, Víctor Rojas, por el Caso Boletas Adulteradas, donde deberán enfrentar también un Juicio ad portas.

No diré cientos, ni decenas de mail, porque no es así. Pero si nos han llegado cortas opiniones –desde Chile como del exterior- respecto a lo que está pasando como también su opinión con respecto a otros casos de políticos involucrados –en casos de pérdida, mal uso, o robo de millones de pesos en servicios públicos- y quedan “muy bien gracias”. Y lejos con sancionarlos, los vuelven a “premiar” dándoles otros cargos por ahí y por allá.

No obstante, nos ha llegado una carta que muy bien elaborada que agrupa una serie de inquietudes, interrogantes que les son comunes a otros cibernautas pichileminos que están –casi a diario, en algunos casos, según confiesan- conectados con www.pichilemunews-cl para saber de su terruño natal.

Pensé en publicarla textual e inmediatamente, pero le consulté a este pichilemino y me indica: “Creo más conveniente que se afirme en la carta mía, la amplíe con sus concepciones y en su estilo, le de el carácter a la imagen de su página. Afirmando que son opiniones que le llegan, de sus lectores, de todas partes como ya me lo ha comentado y que usted las une como una preocupación objetiva de los que están lejos, que pueden ver el bosque, pues los que están cerca, por tener todo encima, ni siquiera pueden ver los árboles. Creo que este sería un estilo nuevo a estudiar y practicar, una forma de preguntas y respuestas en las que todos busquemos soluciones a través de su página”.
”Agradezco que haya considerado poner mis opiniones en su página, pero no fue esa mi intención al escribirla, tan sólo demostrar mi preocupación por el cariño que tengo por Pichilemu, mi tierra. En este caso, al escribir a su Portal ha sido como una confidencia en esto de estar leyéndola, a veces a diario, buscando lo que pasa en mi pueblo, aplaudir desde acá lo bueno que se anuncia y entristecerme por las cosas nefastas, como las que han dado origen a este intercambio epistolar electrónico”.
Y sigue en su respuesta: “Conociendo la idiosincrasia de mi pueblo y a mis iguales, no faltarán quienes se sientan “tocados” y desde allá me envíen mil maldiciones. Pero pese a ello, muchas de las cosas que escribí, y he vuelto a leer, creo que deberían ser puestas en práctica y repetirlas como una tarea pedagógica. Alguien debe comenzar a modo de pedagogía escolar, de un psicoanálisis colectivo, una nueva modalidad de confesión y catequesis.
“Pichilemu lo necesita, pues a la vez se pierden esas mentes políticas, que cometen esos errores (aunque en estos casos, delitos), que muchas veces tienen buenas intenciones de servicio y no se percatan de la magnitud de lo que hacen”.

Y concluye: “No obstante, si de verdad que interpreto en mejor forma las opiniones de otros coterráneos, puede usarla totalmente o extractarla. Como le parezca, pues creo que de una u otra forma ayudarían a cambiar las cosas, siempre y cuando –como los escolares- repitamos las buenas formas de comportarse en la vida que nuestros padres y profesores nos enseñaban en la modesta escuela, ya urbana o rural de nuestro Pichilemu. Y para no ser injusto, también nuestros curas, las catequistas”.

LA CARTA

He leído con atención, casi a diario, su página. Y como un ciber lector asiduo me surgen algunas preocupaciones y dudas sobre lo que está pasando en Pichilemu de un tiempo a esta parte. Y que nuevamente, me entero que un alcalde electo está siendo condenado por la justicia. Y lo que no deja de llamar la atención –como seguramente en el resto del mundo- que ni siquiera después de ser elegido con una amplia mayoría no haya podido ejercer el cargo por estar sometido a proceso.

¿Significa que el alcalde elegido con tantos votos no podrá asumir?
¿Y qué Pichilemu suma uno más a la historia de ladronajes?
El que quiera escribir sobre el tema, motivado por estas especiales particularidades de los políticos jóvenes de mi comuna –pienso- ¿deberán esperar al otro que asuma, por dudar en proseguir, pues podría hacer lo mismo?
¿No existe una forma de educar a los presuntos políticos que la mentira tiene piernas cortas y en los dedos el robo una campana que avisa donde está el ladronzuelo?
Es realmente trágico, patético lo que estos políticos están haciendo. Y lo más terrible es, que parece que no se dan cuenta del daño que le infieren a su comuna, a nuestra comuna.
¿A qué se deberá esto?
Como uno de sus caber lectores, propongo que debería hacer en su página un cuestionario de preguntas sobre el tema, pues el tema está candente y es necesaria la opinión de la gente para que se asusten los políticos y vean que son observados de cerca por cada uno de los habitantes de ese pueblo tan pequeño, donde todos nos conocemos y muy pocos se salvan de críticas.

Pienso que sería útil pegar las respuestas en las paredes, leerlas en la iglesia y dictarlas como tareas en las escuelas.
Sería bueno encontrar un tipo de denuncias anticipadas, quizás a través de un Fono Denuncia, todo sería en beneficio del pueblo.

Y a todo esto, ¿qué pensarán los turistas? Deben andar cuidándose hasta con una mano en el trasero. Y si bien las mujeres ya no se cuidan como antes –quizás- mate a mate, puedan dar un aporte benéfico entre comentario y comentario, aunque se que esta práctica está en franca retirada.
Todo esto lleva a pensar, que nada es verdadero en Pichilemu, todo es falso, nadie pareciera que es honrado. Es algo grave.

Me pregunto, dónde está el cura para que dominicalmente exhorte, los profesores que cuiden, anticipándose a hechos como los sucedidos.
Lo que está pasando en Pichilemu quiere decir, acaso, ¿fallaron todos los sermones de los curas Orozimbos y demases?, ¿acaso también las clases de ética y educación cívica de los profesores Ríos y Leones?, ¿todas las madres y los padres que no supieron enseñarles a su prole?, ¿acaso no los aconsejaron sus padres?, ¿no se les enseñó al vulgo, a los educandos que el robo a la comunidad es más grave que pegarle a la abuelita?.

Todo esto es condenable, y por lo menos, hay que castigar conductas reñidas con las buenas costumbres. Quizás no dándole permiso al ladrón para ir al circo, al cine, a jugar, a dónde quiera salir.

Es decir, no dejarles pasar ninguna, por muy chica que sea la falta, por muy poco que sea “el vuelto” hay que entregarlo a la mamá. No dejar “sencillo” al alcance de los hijos, ni dándole porque sí, sino que dándole “pequeñas tareas” para que desde chico se lo ganen. Y así se acostumbrarán a ganárselo honradamente, o a pedirlo de buena manera, sin engaños ni cosa que se parezca.

Esto puede sonar a risueño, a algo chistoso; pero no es así. Cosas sencillas como éstas, creo que no fueron enseñadas y quizás esto explique que toda una generación de personas esté actuando de mala manera.
No es decir, a mí qué me importa. ¡No!. Es intentar ponerle una atajo a estas sinvergüenzuras que una motivación deben tener, por algo ya van cuatro, ¿o no?.

 

Hacía tiempo que quería escribir para manifestar mi preocupación y me he dado el tiempo para ello y así desahogarme. Porque me duele que estos jovencitos, aunque se que algunos ya están hedionditos, hayan llevado a Pichilemu s ser comidillo por este tipo de situaciones que nos desacreditan a todos por parejo.

Esperando saber las respuestas a través de sus noticias y artículos, felicitaciones por la entrega cada vez más oportuna de lo que está pasando en nuestra tierra.  
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