Martes, 03 de marzo de 2009

BALANCE DEL VERANO QUE TUVO DE TODO: HARTO PÚBLICO PERO MUCHA PESTILENCIA Y MALOS OLORES

 

- Es más, en forma tardía se está iniciando una campaña del virus Hanta, ante el fuerte rumor de un caso con resultado de muerte, que le ocurrió a una joven nancaguina.

 

El alcalde suplente Roberto Córdova –en declaraciones al diario “El Rancaguino”, hace unos días- se mostró satisfecho del éxito de la temporada en cuanto a la cantidad de público, cuando ya está finalizando la época estival. No obstante, unos cuantos comerciantes consultados señalan que los resultados fueron más bajos que la temporada anterior.

Un tema en que difícilmente habrá concordancia entre el sector municipal y el comercio, no solamente en ese aspecto, sino en otros también.

Esperamos que, a la hora del balance, de sacar cuentas alegres, también se reconozca la ineficacia en algunos temas y las falencias, por ejemplo, en el equipo de inspectores –tanto municipales como de otros servicios- en cuanto a controlar y/o sancionar a quienes –como en los peores años ’60 y ’70- hacían correr las aguas servidas por todas direcciones, llevando pestilencia y peligro de infecciones.

En esta temporada, se vieron varios focos de este tipo, como también de basura y pasto domiciliario de propietarios que llegan a limpiar sus viviendas de veraneo, pero cuyos residuos quedan en las veredas por días y hasta por semanas, sin que sean retiradas.

Pero como pasan las semanas y pese a los reclamos de los vecinos, la mugre y/o focos infecciosos –aguas servidas corriendo por algunas calles- surge la pregunta: ¿acaso el ejército de inspectores municipales usa las mismas anteojeras de los caballos de los cocheros? ¿O será que hay que zambullirlos en esas mismas aguas servidas para que se den cuenta del problema?

Aparte de ello, la laguna Petrel –como nunca- hizo sentir su estado de contaminación, sobretodo con el viento norte.

 

PACIENCIA

¿Qué se puede hacer ante la pasividad de los inspectores? Aparte de reclamar, patear la perra, no  es mucho más lo que se puedes hacer, aunque algunos vecinos piensan que igual hay que manifestar su reclamo ante otras instancias y que escuchen.

Esto último es lo que han hecho vecinos del cuadrante: Avenida Costanera, calle Los Alerces, calle Alcalde Felipe Iturriaga Esquivel y calle Topocalma, quienes ven –aparte del peligro de infecciones y proliferación de agentes vectores contaminantes- el perjuicio patrimonial que implica el daño a la plusvalía de sus construcciones, tanto de las viviendas, cabañas y otros establecimientos, entre otros negocios.

Pero no solo para hacer una queja sobre las aguas servidas, sino para reclamar por la cantidad de caballares –tanto de coches como de arriendo- cuyas pesebreras están dentro de propiedades urbanas, situación que infringe la ley, por una parte, y que a estas alturas ya no corresponde a la condición de un balneario.

Por ningún motivo se trata de estar en contra de las actividades económicas que desarrollan quienes tienen coches (los cocheros), o quienes arriendan caballos de paseo; pero cuando los lugares que usan cotidianamente para guardar sus caballares o animales mayores o menores, impiden el desarrollo de otras actividades comerciales que requieren cumplir con reglamentación sanitaria, debe hacerse cumplir la ley.

Así las cosas, resulta contradictorio que –por ejemplo- el Servicio del Ambiente niegue entregar una resolución sanitaria a un establecimiento turístico que cumple con la normativa para funcionar como Camping, pero pese a ello no se la otorgan, pues el argumento es que tiene al lado –en lo que es un Bien Nacional de Uso Público (calle para ser más exacto, pero en poder de un “particular”)- un foco de contaminación como son pesebreras.

Ese es el argumento para no otorgar la resolución sanitaria; pero no han sido capaces (ese Servicio) ni el municipio de aplicar la Ley y erradicar los diferentes focos de contaminación provocados por pesebreras de caballares y otros animales.

La poca voluntad de actuar, la vista gorda para algunos y el tamiz para otros, fueron entre otras, las motivaciones para elaborar un reclamo formal –con la firma de gran parte de los afectados- que será llevado al ministerio de Salud y a  instancias regionales en busca de una solución que, en Pichilemu, no han sido capaces de aplicar; contribuyendo con ello a que surjan “agentes de cola larga”, lo que no sería de extrañar a estas alturas.

No por nada en las últimas semanas se han estado distribuyendo afiches y folletos para “prevenir” el surgimiento del virus Hanta. No obstante, hay rumores que ya hay un caso con resultado de muerte, de una estudiante nancaguina que estuvo en diciembre y que finalmente falleció en el Hospital de San Fernando.

¿Quiénes se hacen responsable de situaciones como éstas?


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