S?bado, 07 de marzo de 2009

UN EX MINISTRO DC, PAREDONES, FREI MONTALVA, PLEBISCITO Y ALCALDE PA’ FUERA

 

- Osadía temeraria durante los días previos al Plebiscito del ’80 y la cámara fotográfica oportuna votaron a alcalde poco querido por la comunidad.

 

El ex ministro DC, haciendo un esfuerzo –que no dejó de causar extrañeza- salió de su característico dialecto, o más bien lenguaje “tipo morse” y expresó un par de palabras para medio responder al cuestionamiento sobre su actuación en los sucesos que desembocaron el la muerte del ex presidente Eduardo Frei Montalva. Hecho ocurrido en el verano de 1981, meses después de realizarse el plebiscito del año ’80 donde el ex gobernante fue uno de los principales opositores a la consulta realizada por la Junta militar que gobernaba el país.

El hombre –uno de los peso “pesados” de su partido- pareciera que ahora le tocaron las fibras más íntimamente, porque caso contrario no se explica tanto derroche de locuacidad, de saliva.

La nueva faceta demostrada por este político durante esta semana es muy alejada –sin duda- de su adusto rostro, su parquedad y actitud ante la prensa, cuando meses atrás respondía con monosílabos que más bien hacían pensar estar ante un frío robot, más que ante una persona.

Hoy todo parece indicar que tiene más repertorio de palabras, al tiempo que surgen sospechas –sobre todo en sus camaradas- que tiene algo más que decir en el episodio que terminó con la muerte de uno de sus baluartes. Y donde no se descarta –como lo han dicho los propios miembros de la familia Frei Ruiz Tagle- que haya sido provocada por agentes externos que finalmente le provocaron la muerte. Y no la operación a la que fue sometido, “tras sufrir una complicación” de otra operación.

La familia Frei Ruiz Tagle busca afanosamente que sea la justicia la que determine finalmente la verdad que, por años, provoca desosiego y dolor. Y de ahí que en las últimas semanas se han conocido nuevos antecedentes que podrían aportar al esclarecimiento total del caso.

 

30 de Agosto de 1980

Esta fecha tiene una especial significación en la lucha por la democracia, ya que ese día se verificó el primer acto público y masivo de opositores al gobierno militar que encabezaba el general Augusto Pinochet Ugarte.

Ese día fue sábado y lo recordamos muy bien por hechos coincidentes que se produjeron en relación al acto indicado y que tuvo como epicentro el Teatro Caupolicán, en la calle San Diego de la capital del país.

En efecto, sirviendo el cargo de Corresponsal del diario La Tercera en la joven provincia Cardenal Caro –creada el 3 de octubre del año 1979- tomé un bus con destino al balneario de Bucalemu, en la comuna de Paredones, una de las seis comunas de la nueva provincia.

Ya en marcha, la anunciada lluvia para la zona central y sur del país se empezaba a manifestar tenuemente al partir; pero alrededor de las 17 horas en Santa Cruz, la lluvia tenía claramente visos de temporal desatado.

Es así que, a la altura de Lolol, los limpia parabrisas eran incapaces de despejar el agua que caía como tirada “con baldes”,. Y por ello, el chofer hacía avanzar la máquina con mucha precaución en los resbaladizos caminos de tierra.

Cuando cruzamos el puente del estero Nilahue –que iba desbordante- el chofer paró la máquina y se dirigió a los poco más de una docena y media de pasajeros que quedábamos: “Como ustedes ven, la lluvia es intensa y el camino ya está demasiado dificultoso. Por la misma razón, la cuesta que se acerca será difícil de pasar; pero la más difícil está para llegar a Bucalemu, la que creo a estas alturas sería una aventura sortearla. Si lo intento quizás la cruzamos, pero nada nos asegura que mañana domingo pueda regresar. Así que pensando bien y para no arriesgarnos, tomé la decisión de llegar solo hasta Paredones. Y desde ahí me devolveré a las 7 de la mañana desde frente al Cuartel de Carabineros, para quienes tienen que regresarse si es que hay alguien. En todo caso –agregó- me devuelvo mañana a esa hora con o sin pasajeros …”

Acto seguido, el chofer tomó su posición y empezó su lenta marcha, hasta que llegamos a Paredones cuando aún el comercio tenía abiertas sus puertas. 

La lluvia había “amainao” un poco, así que dirigimos nuestros pasos donde sabíamos que podíamos encontrar alojamiento. Llegamos al negocio de don Hernán Muñoz, quien era un agricultor que tenía un Restaurant y Bodega Distribuidora de Vinos y Licores según recuerdo.

A este paredonino lo habíamos conocido en el primer viaje a reportear a esa comuna. Unas dos o tres ocasiones anteriores habíamos estado con él conociendo de su boca y de otros amigos –Fermín Gutiérrez (talvez)-, de las inquietudes de esa comuna, de la indiferencia de la autoridad comunal hacia sus propios vecinos, de los problemas más apremiantes que no tenían solución y que eran el sentir de la comunidad; algunos de los cuales dimos a conocer en las páginas de La Tercera.

La localidad de Paredones a esa hora, tipo 19 horas estaba aún con sus locales comerciales abiertos y en uno que otro local se veian siluetas de gente que conversaban o compraban.

Pero lo más que nos llamó la atención, desde que bajamos del bus, fue la gran cantidad de propaganda oficialista que había pegada en los muros y/o paredes de las casas y locales.bajo los corredores. El afiche era una bandera chilena con una frase al medio de ésta que decía: YO VOTO SÍ.

Era una seguidilla interminable de afiches que llamaba a votar favorablemente el plebiscito convocado por el gobierno militar y que se votaría semanas más tarde.

El negocio de don Hernán Muñoz estaba a unas cuatro o cinco cuadras del Retén de Carabineros en una calle perpendicular a la calle principal Dr. Moore.

Llegué hasta el negocio y lo único que se veía, era un parroquiano encorvado y agarrado a una caña de vino a medio terminar. ¡Nadie más!

Aló, dijimos para anunciarnos …

-         Sí, ya voy, contestó una voz desde un espacio interior.

No pasaron muchos segundos y ya teníamos enfrente al dueño de casa..

-         ¿Cómo está don Hernán ..?

-         Estimado …, ¿qué lo trae por acá. Acaso el temporal lo vino a tirar por estos lados?

-         La verdad es que viajaba con destino a Bucalemu, pero el bus llegó hasta acá y, para peor, se devuelve mañana a las 7 de la mañana. Así que vengo a pedirle alojamiento.

-         No faltaba más. Tenemos hartas piezas y camas para armarle ..; pero primero, es lo primero. Pasé para acá que estamos preparando unos piurecitos al matico. ¿Le gusta el causeo de piures?

-         Claro que sí y mejor aún con ese pancito amasado que están calentando en el brasero …

-         Para eso es mi amigo. Y un tecito, ¿o prefiere un blanquito?

-         Ya pues, les acompañamos.

-         Antes le voy a presentar a estos amigos de Bucalemu. Ellos me trajeron estos “animalitos” y nos estamos preparando para escuchar a don Eduardo Frei en un rato más.

Después de degustar el exquisito causeo de piures, pan amasado, unos vasos de vino blanco y un té para tapar, no volaba una mosca tratando –cada uno- de captar el discurso del ex presidente Frei Montalva, el que por los efectos del temporal no llegaba con la nitidez deseada. No obstante, el mensaje –en términos generales- se entendía y más que abrir la boca, cada uno asentía, y de alguna manera eran una clara respuesta que se contraponía al discurso oficialista.

Tras el discurso, el dueño de casa siguió con sus amigos quién sabe hasta qué hora celebrando el acontecimiento; en tanto pedíamos la cuenta del alojamiento por adelantado y me despedía para acostarme y levantarme a la hora para tomar el bus de regreso al día siguiente a las 7 AM.

Puse la cabeza en la almohada y no supe de nada hasta que la alarma de mi reloj, me despertó a las 6 AM. Una lavada por presas. Me vestí y salí a tomar el bus que estaría en el Retén de Carabineros.

Felizmente la lluvia había cesado y una que otra estrella se dejaba ver entre las nubes. Anduve unos pocos pasos y no podía creer lo que veía. Toda la propaganda oficialista estaba rayada. Me acerqué para ver que decía y la sorpresa fue mayor.

Con plumón o pintura, ya arriba o abajo, de la frase YO VOTO SÍ, habían agregado: “SI SE VA EL ALCALDE”.

Absolutamente todas las banderas estaban con esa lectura. Saqué mi cámara fotográfica, le puse el flash y tomé casi una veintena de tomas. Y lo más sorprendente era que, incluso la propaganda que estaba al lado, enfrente, a pasos del Retén de Carabineros, estaba igual que la demás: SI SE VA EL ALCALDE YO VOTO SÍ, o YO VOTO SÍ SI SE VA EL ALCALDE.

Subí los peldaños hasta el piso del Retén, saludé al Carabinero que estaba de guardia y le pregunté: ¿Vio la propaganda cómo está?

-         No, qué pasó.

-         Véala, le llamará la atención ….

      El Carabinero se puso su gorra y salió del Retén. Cruzó al frente, miró para los lados y no quería creerlo.

“Chuta”, fue la palabra más elegante que manifestó, moviendo la cabeza. Volvió a su puesto y yo le seguí. Me puedo quedar acá mientras llega el chofer …

-         Claro, como no. Siéntese en la banca, falta poco para las siete. Debe estar por llegar el chofer.

No se equivocó. Faltando como diez minutos para las siete llegó el chofer. Saludó y dijo: “Me voy a ir a las 7 justas, ya que sigue amenazante el cielo y no quiero quedarme pegado en la cuesta.

 

El sábado siguiente mi destino fue Pichilemu. Y alrededor de las 14 horas me reuní con el gobernador de la provincia, Marcelo Nogueira, quien semanas antes me había invitado a acompañarle a Marchigue.

A la altura de la ex Estación Cardonal “lo llevé a Paredones”. Le conté con detalles mi accidentado viaje frustrado a Bucalemu y de lo que había visto en Paredones. Mientras conducía la camioneta, me miraba con cara de incredulidad, hasta que me preguntó: ¿Será tan cierto eso que la comunidad no quiere al alcalde Manuel Valenzuela?

- Y qué cree usted con esa evidente muestra de osadía.

- Me cuesta creer lo que me está contando. Si fuera cierto ya habría sabido que rato lo que dice que pasó con la propaganda.

- Usted quiere decir, entonces, que no sabe absolutamente nada de aquello …

- Pero evidentemente si fuera así, tendrían que haberlo informado.

A esas alturas de la conversación íbamos casi al frente de la Estación de Alcones. Le dije. ¿Va bien o atrasado a la reunión? Me contestó que iba bien y le pedí si podía detenerse un momento, a lo que accedió. Busqué en mi bolso un sobre y saqué como tres o cuatro tiras de negativos en blanco y negro. Los tomé por los cantos y se los pasé. Mírelos y dígame, ¿qué ve en ellos?

- “Es increíble”, fue su respuesta. Después de ver todas las tiras de negativos, agregó: “Me puede prestarme una tira de negativo. Se lo devuelvo en un próximo viaje”.

Después de guardarlo, reanudó la marcha y aceleró su vehículo para llegar a la cita.

 

Coincidencia o no, el tema no se volvió a tocar nunca más. Se realizó el plebiscito. Y al año siguiente, a fines de septiembre emprendí viaje a Antofagasta, donde estuve casi tres años trabajando en el proyecto Escondida.

En Enero de 1984 estaba de vuelta en Pichilemu. Retomada la Corresponsalía en Pichilemu, aunque seguía escribiendo desde Antofagasta de vez en cuando –para el mismo diario capitalino- y enviando colaboraciones a El Mercurio de la Perla del Norte, al diario El Rancaguino, la Región y El Cóndor; me dispuse a cubrir el 40º Nacional de Fútbol Amateur que tenía como sede a nuestra comuna.

Llegué al estadio local como 10 minutos antes de la ceremonia oficial de apertura del Campeonato. Cuando iba frente a una de las galerías, alguien se para de su asiento y me saluda: “Señor Saldías, que gusto en saludarlo, qué es de su vida, porqué no nos ha ido a ver ..”.

Era nada menos que don Hernán Muñoz enfundado en su característica manta. Me detengo a estrecharle la mano al tiempo que agrega, dirigiéndose a sus amigos y delegación de paredoninos que habían venido a la inauguración de la fiesta deportiva: “Este es el Señor Saldías, quien nos cambió al Alcalde hace cuatro años …”

La verdad, la verdad, es que quedé igual que Condorito: “¡Exijo una explicación!”, la que obviamente no la tuve, porque por los parlantes del estadio el locutor oficial empezó a anunciar el inicio de la ceremonia.

Nos despedimos rápidamente y solicitamos con nuestra credencial, permiso para entrar al interior de la cancha.

Pese a que todo el acto, la canción nacional entonada por todas las selecciones participantes y el estadio completo, el desfile de las delegaciones, fue una emocionante jornada, aparte del partido inaugural, las palabras de don Hernán Muñoz seguían patente en mis oídos y cabeza, sin comprender realmente el por qué.

Años más tarde, me encontré con un primo que trabajó algunos años en Paredones y le conté de las palabras que había expresado el paredonino en su saludo; y éste me dijo: “Algo supe de eso. A ti te atribuían que habías cambiado o rayado la propaganda oficialista del Sí. Y que un tiempo después, finalmente habían cambiado al alcalde …”.

 

Eso lo se perfectamente. Cambiaron al alcalde; pero que yo habría rayado la propaganda eso es imposible. De partida fue un hecho tremendamente “temerario” y para hacerlo tienen que haber sido varias personas. Sin duda fueron muy arriesgadas, incluso a metros del Retén de Carabineros. Fue una osadía tremenda, que incluso, me atrevo a decir que era para que el carabinero de guardia tuviera una sanción, por decir lo menos.

Le conté a mi primo Oscar González que lo que yo hice realmente, fue tomarle fotos a la acción para demostrarle al gobernador Nogueira que su alcalde en Paredones no era querido por la comunidad.

Y la prueba, circunstancial, era un signo más que claro de ello.

Y si contribuí a que lo sacaran del cargo, eso no lo niego.

Una imagen –o una foto (en estricto rigor: un negativo)- dicen más que mil palabras.

 


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