Jueves, 19 de marzo de 2009

EMPRESARIO CURICANO DESPUÉS DE “CHUPARSE LOS DEDOS” UN BUEN RATO MUESTRA HERMOSO EJEMPLAR DE CORVINA

 

Un empresario apícola de Curicó, Manuel Martínez -aficionado a la pesca deportiva- capturó un hermoso ejemplar de corvina que pesó nada menos que 17 kilos, a fines del mes de diciembre pasado, en la playa La Pancora, a escasos metros de las famosas rocas de Punta de Lobos, en la comuna de Pichilemu.

Pero según parece, recién terminó de darse el festín de corvina, ya que le alcanzó para varias preparaciones (nos imaginamos), entre las cuales seguramente estuvo la “Corvina a la conchesuma”, receta que creara la pícara gastrónoma pichilemina Clara Urzúa hace unos años y que le valió una serie de premios y distinciones en certámenes culinarios.

Decíamos que Manuel Martínez terminó hace poco de “chuparse los dedos”, puesto que recién está enviando –a través de Radio “Entre Olas” FM- testimonios de su logro, enviando una fotografía donde aparece junto la precioso ejemplar, tan grande como uno de sus hijos que le acompaña para la posteridad.

La nota que nos envía ahorra todo comentario cuando señala que estuvo en la ocasión de la captura, acompañado del instructor de pesca, el pichilemino Marcelino Cuevas Vargas, quien tiene una suerte como ninguno para pescar toda clase de ejemplares, siendo el más recordado, un lenguado de casi 20 kilos que estuvo a punto de romper el record nacional hace algunos años.

En realidad unos cuantos años, ya que publicamos una foto en La Tercera y luego en el periódico “PICHILEMU” que dirigíamos.

 

PESCA PRODIGIOSA

Pero volviendo a estos tiempos, debemos decir y destacar que nuestras playas –felizmente- han estado prodigas en ejemplares de corvinas, lenguados, róbalos y otras especies. Y es por ello, que muchos deportistas de la “caña” se han dejado caer dateados por los instructores de pesca, que son reconocidos guías que manejan una cartera de clientes que van de una amplia gama de personas, entre los cuales están –aparte de empresarios- profesionales que a la hora de elegir: trabajo y pesca, optan por esta última; movilizándose inmediatamente tras el llamado telefónico de sus certeros guías.

No a todos les gusta mostrar la pesca obtenida. Muchos son piolitas y lo disfrutan en familia y a lo más registran la “hazaña” en un par de fotos. Y si bien es su opción, que respetamos, nos quedamos con quienes –aparte de gozar con la proeza y deleitarse con la comilona- muestran estos ejemplares, pues ello sirve –sin duda- para atraer a otros deportistas que de alguna forma contribuyen al movimiento económico que sustenta el trabajo de muchos.

   

 

 


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