S?bado, 18 de abril de 2009

Don José Valenzuela se fue entre aplausos

 

Fuente: www.elrancaguino.cl  -  Por: Manuel Polgatiz C.

 

Las rosas blancas, que sus nietos cargaban en las manos, simbolizaron la paz en que se fue envuelto el “Tortuga”. Apodo que recibió por allá en la década del 50’, cuando la meticulosidad de su labor, era una de las grandes características que lo diferenciaban. Ayer, con una catedral repleta de asistentes, se efectuó la homilía por su eterno descanso. Valenzuela Carreño, hombre nacido en San Fernando pero de corazón sewellino, se codeaba con ricos y pobres. Gestó una de las familias más fructíferas, en lo que a autoridades se refiere. Su hogar, verdadera plaza pública, siempre estuvo plagado de sabias palabras y buenos consejos. Creador en la Región de O’Higgins, de la Democracia Cristiana.
No tuvo empachos, en ser férreo opositor a la labor de Salvador Allende, aunque no descorchó ningún champagne el 11 de septiembre, pues ya avizoraba, la fragilidad del nuevo Chile que estaba naciendo. Por este motivo, es que no resultó para nada extraño, que el payador local no vidente “Salvita”, abriera tan emotiva ceremonia, en la que se conjugaron los sabrosos recuerdos y las frases atildadas del Obispo Goic.

En el templo santo, estuvieron presentes, todos aquellos que alguna vez compartieron una mesa redonda o un vaso de vino. Aquellos que disfrutaron de la pasión por el deporte, donde el balón de básquetbol y el de fútbol, se convirtieron en centro de la discusión. También demostraron su aprecio, las actuales autoridades de la ciudad heroica, comandados por el Intendente de la Sexta Región, Héctor Huenchullán. Esteban, Darío, Beatriz, Fred, Alexis y Greny, hijos integrantes de la familia Valenzuela Van Treek, no pudieron contener las lágrimas, especialmente por la expresión desmesurada de cariño, que le otorgaron conocidos y anónimos. Tras los sesenta y tres minutos que duró la misa, el féretro fue conducido, bajo ensordecedores aplausos hasta el Parque Jardín Las Flores, Machalí. Allí y en la tranquilidad del sector, descansará para siempre, José Darío Valenzuela Carreño. Un tipo bueno, de esos que escasean en tiempos como estos.


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