Mi?rcoles, 10 de junio de 2009

CULTURA: DEL VINO NAVEGADO AL TEQUILA, EL RON, EL CHAMPAGNE Y LAS CHELAS

 

Con una desbordante actividad cultural –que aplaudimos- está Pichilemu en el último tiempo; hechos que coinciden con la puesta en marcha del funcionamiento del restaurado edificio del ex Casino, denominado ahora Centro Cultural Ross, una aspiración que se remonta a los años 80 cuando veíamos cómo en forma inexorable el deterioro lo llevaba a un cada vez más triste final.

Pero, pasos importantes se dan paulatinamente –quizás no con el ritmo que uno quería- con la solicitud de declaratoria de M. N. la que se acoge en febrero de 1988 al publicarse en el D. O. junto con el Parque de Palmeras, en la administración edilicia de René Maturana Maldonado. Diez años después, tras intentos de privados, finalmente es el municipio que encabeza el alcalde Orlando Cornejo Bustamante quien adquiere la propiedad el año 1995, de manos de la Sucesión González Pérez. Tras ello se postulan proyectos al Fondart lo que permite “habilitar” la Sala de Arte “Agustín Ross” en lo que es el salón principal (dependencia usada hoy con la Biblioteca Municipal funcionando). Hasta llegar a la serie de gestiones en los periodos del alcalde Jorge Vargas González –con “round” de por medio- que finalmente lograron los recursos del gobierno regional (F.N.D.R.), dejándolo actualmente con el mobiliario y equipamiento necesario y adecuado para llevar adelante una amplia diversidad de actividades culturales.

Muchas de las cuales ya se han estado realizando con varias muestras pictóricas, de fotografía, entre otras. Al tiempo que ya se anuncian una serie de talleres para el primer semestre y cuyas inscripciones están abiertas a todo público, por la suma de diez mil pesos mensuales.

No ha faltado la crítica del valor que se está cobrando por los cursos; pero hay que decirlo. Quizás el valor –para algunas personas- no sea alcanzable, pero en ningún caso esas clases deben ser gratuitas. Caso contrario en no valorizar NADA: ni la disciplina que se desea aprender, como el trabajo y conocimiento de quienes las imparten al margen de si tienen la experiencia y capacidad pedagógica, situación que –si fuera el caso- puede ir corrigiéndose en lo sucesivo.

Somos convencidos que nada puede ser gratis en esta vida. Se pueden hacer –con voluntad y disposición- algunas concesiones a personas de la tercera edad por dar un ejemplo, pero insistimos, no totalmente gratis.

A menos que se obtengan recursos mediante proyectos y donde vengan subvencionados. Lo contrario significa un interés a medias en donde algunas personas no lo toman con el interés que corresponde y se sienten con la libertad de asistir o no. En cambio, cuando es pagado se nota un mayor interés por aprovechar las clases y aprender.

 

DEL NAVEGADO A OTROS “ESPIRITUOSOS”

Para un sector de la actual comunidad residente, las actividades culturales llegaron, recién a partir de la entrega del edificio del ex Casino en Enero recién pasado.

Ya lo dijimos, se ha activado la actividad cultural porque hay un recinto adecuado que de mejor manera puede albergar una gran cantidad de disciplinas, pues el edificio se restauró y remodeló –precisamente- para dar espacio al máximo de disciplinas. Así fue pensado por un grupo de diferentes artistas y gestores culturales locales, en una serie de reuniones con ese propósito, durante varios años.

Esos mismos artistas y gestores culturales que participaron de esas reuniones, a medida de los escasos medios que auto generaban –pero sobretodo con voluntad y decisión por hacer actividades- las realizaron con mucho esfuerzo. En algunas ocasiones a “puro ñeque”: Montaron exposiciones pictóricas, fotográficas, de esculturas, artesanales, presentaciones de poetas populares, músicos, lanzamiento de libros,  muestras multi disciplinarias en el parque, en el mismo edificio del ex Casino, en la Peña (¿o Pub?) “Viva Chile”, el Pub “Atlantis”, en el Pub “La Ventana”, en la ex Estación de Ferrocarriles Y, de vez en cuanto con un “vinito navegado” y unas sopaipillitas con pebre. Algo auténtico y genuino, por lo demás …

No porque ahora los brindis sean con champagne, tequila, ron o chelas importadas –acompañados de sushi- la cultura vale.

Y, ojo, ya sea con un modesto vino navegado, de selección, de exportación o lo que sea –si no hay “cultura etílica”- todos esos bebestibles curan …..

Lo importante son las obras que se exhiben y no necesariamente un montaje artístico es más que otro por el cóctel, porque si fuera por esto último, están otras instancias: el asadito, el carrete “a la orden” donde según quiénes participen se pueden dar todas las licencias dentro del recinto en que se lleven a cabo.

Es decir, mientras sea en el ámbito público, hay que guardar las apariencias aunque a algunas personas les cueste. Eso también es parte de la cultura …  


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