Jueves, 11 de junio de 2009

PICHILEMU: NACIÓ FINALMENTE LA CORPORACIÓN CULTURAL MUNICIPAL

 

- Organismo -que deberá tramitar su Personería Jurídica- tendrá la responsabilidad de administrar el Centro Cultural Ross.

 

Por fin nació la Corporación Cultural Municipal de Pichilemu.

Fue prácticamente un “parto” traumático porque el entusiasmo e interés por ser partícipe fue mayor al esperado y el espacio donde fue la reunión se hizo chico para contener el deseo de participar.

Tal como informáramos en días pasados, la convocatoria fue para el martes 2 pasado en el edificio del ex casino, hoy denominado Centro Cultural Ross.

Previo a la aprobación de los estatutos, una de las finalidades de la Reunión Constitutiva –que debe tener una formalidad de acuerdo a ley de Corporaciones y Fundaciones- se alzaron las voces de todo tipo para entre otras, cuestionar el articulado de los estatutos –también basado en estatutos tipos para esos fines y objetivos- diciendo, por ejemplo, “para qué convocan a aprobar estatutos que ya están hechos y no hemos tenido participación”.

Bueno, eso ocurrió porque –aparte de decenas de gestores culturales, artistas y gente vinculada a la cultura local, presentes- había personas que nunca jamás han trabajado por la cultura. Y aunque igual podían participar porque la invitación era abierta, éstos demostraron su ignorancia en el tema.

En tanto, parte de los gestores, artistas y gente vinculada a la cultura, pasaron “piolitas”, a excepción de quienes si consultaron sobre aspectos legales o la situación legal que afectaba a algunos de los presentes si es que llegaban a firmar como integrantes en la constitución de la Corporación.

No pasó desapercibido que el interés de participar de un grupo de personas, escondía la intención de “poner” a ciertas personas en el directorio, en los dos cupos que le corresponden estar representada la comunidad.

Pero se entiende que esos dos cupos eran para personas que si están vinculadas a la cultura.

Felizmente, las negras intenciones se fueron abajo porque quienes resultaron electos en definitiva, fueron la escultora Macarena Irarrázaval Correa –radicada por largos años en Pichilemu- y el profesor –oriundo de Ciruelos, Pichilemu- Carlos Leyton Labarca, gestor junto a su alumnado de lo que es hoy el Museo del “Niño Rural”.

“pichilemunews” –que por razones de trabajo no pudo estar en la ocasión- solo recién este pasado domingo pudo conversar con personas que participaron de la reunión y que nos dieron a conocer su visión de lo que allí se vivió. Y donde –dijeron- “no sabemos si fue un chiste o en serio, pero ocurrió que entre las personas propuestas para llenar los dos cupos en el directorio –de un total de siete- se propusieron a personas que realmente no tenían nada que hacer allí. Y lejos de rehusarse no bajaron su “candidatura” pero –en uno de los casos- finalmente ni la persona que propuso votó por su candidato.

 

DIRECTORIO

Según los estatutos finalmente sometidos a consideración –que no fueron totalmente igual a los que elaboramos años atrás con otros gestores culturales y artistas de Pichilemu- de nueve integrantes del directorio, se dejó en siete incluido el alcalde de la comuna que por derecho propio le corresponde presidirla. Componiéndose los restantes seis cargos del directorio, por dos representantes -ya elegidos- de la comunidad, dos integrantes que nominará el Concejo Municipal, y otros dos que nominará el Intendente Regional y/o el Consejo Regional.

Una vez constituido y funcionando este directorio –aún antes que la Corporación Cultural Municipal obtenga su Personería Jurídica- podrá actuar de hecho, pero conforme a los estatutos para administrar el Centro Cultural Ross.

No hemos tenido tiempo de revisar artículo por artículo y constatar todos los cambios efectuados a los estatutos; no obstante a ello, queremos creer que cualquier diferencia se enmarcará a darle mayor sustento y agilidad al accionar de la corporación. Y de paso contribuya a que la administración del centro cultural sea eficiente, dinámica, dándole vida permanente no sólo al edificio que le alberga sino sea un foco de conocimiento a través de las diferentes manifestaciones artísticas que se llevarán a cabo, como a los talleres y cursos que contribuyan a ser un vehículo que permita a incentivar a jóvenes talentos, como ser el lugar que muestre a los artistas locales y residentes, sino también a cultores de otros lugares.

No queda otra cosa que reiterar el deseo de éxito a esta institucionalidad recién nacida y que cada integrante del directorio actúe sabiamente en todas aquellas decisiones que deberán tomar para el desarrollo del campo cultural.     

 

   


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