Domingo, 05 de julio de 2009

UNA CORVINADA SE VE EN EL HORIZONTE DE LA CÁMARA DE TURISMO DE PICHILEMU

- OJALA NO SEA MUY LEJOS …

Hace unos días –después de retomar contacto con actuales dirigentes de la Cámara de Turismo de Pichilemu, de la cual somos socios fundadores y ex dirigente- nos enteramos que en marzo pasado hubo una positiva asamblea y donde, además asistieron importantes empresarios invitados que podrían asociarse y eventualmente constituirse en un aporte.

Nos alegramos de ello y preguntamos por qué no nos invitaron y un socio que escuchaba al margen luego me dijo: ¨Yo asistí y colaboré con las invitaciones .., entre paréntesis me felicitaron por ellas …, le enviaré una para que la vea; pero algo que me alegró de esa reunión es que hubo una serie de iniciativas para llevar adelante e, incluso, surgió la idea de reeditar la Corvinada más grande del mundo, entre otras, lo que entusiasmó a muchos de los presentes …¨.

¿Y, bueno, supongo están trabajando la idea de reeditarla ..?

¨La verdad es que no sé si ha habido otra reunión porque no me han vuelto a invitar, aunque eso no es lo importante, sino que se siga con la idea hasta concretarla¨.

Un día después tuve la ocasión de conversar con la ex Consejera Regional, la empresaria pichilemina Ana María Becerra, quien está actualmente presidiendo la asociación gremial Cámara de Turismo de Pichilemu y le preguntamos al respecto.

¨Efectivamente está latente la idea. Hay interés en algunos, otros no están ni ahí, pero queremos aprovechar la base que tenemos, contactos, infraestructura y hacerla …¨, nos contestó.

Si es así, hay que empezar a trabajar y obviamente con quienes tienen interés en que se haga y obviar a los demás; pues en la primera versión si se les hace caso a quienes dicen “que se las saben todas” y se van en puro bla, bla, no se habría hecho nada.

Estuvimos en esa primera versión. Fuimos quienes la propusimos e impulsamos y pese a los agoreros y pesimistas, se trabajó y se sacó adelante; constituyéndose en el evento más importante hecho en Pichilemu, cuya convocatoria solo es comparable con la que tenían los primeros campeonatos internacionales de surf, de los años 90.

Se dirá hoy, que los eventos de surf últimos han sido más importantes, pero en cuanto a nombradía internacional de Pichilemu, no en cuanto a público …

Aquella jornada fue memorable y después de todas las vicisitudes que hubo que sortear –primero superar los obstáculos de quienes no hacían otra cosa que augurar el fracaso- luego a las condiciones adversas de la madre naturaleza que “se llevó las corvinas a otro lado”, hubo de formar una comisión especial para ir a comprarla en el sur. Casi una semana recorrieron diversos lugares para asegurar la cantidad de dos toneladas que era la cifra para vencer, más que el record mundial, la meta auto impuesta por la organización de la institución gremial. En tanto, con la adrenalina a mil -mientras la comisión informaba que ya tenían las corvinas compradas y venían de retorno- el resto de los organizadores montaban la infraestructura en el Parque Ross: los toldos para los diferentes restaurantes, hoteles y hosterías que prepararían la corvina, para las viñas expositoras que creyeron en el proyecto, para artesanos y artistas, entre otros.

Cuando la comisión llegó desde el sur, alrededor de las dos de la mañana –en la madrugada del día “D”- se encontró con el Parque iluminado y toda la infraestructura “a punto”, mientras los organizadores esperaban estoicos la llegada de quienes traían la materia prima y alma del evento.

No exageramos cuando decimos, que a unos cuantos la emoción nos superó, sobretodo cuando nos estrechamos en apretones de manos y abrazos de saludo. Y aunque parezca incomprensible para algunos no era para menos. Solo quienes “estábamos metido donde las papas queman” conocíamos los detalles de todo cuanto se estaba superando. Incluso, después que el Concejo Municipal diera su apoyo formal: prestar el Parque e instalar la infraestructura sanitaria (instalación de agua potable y de desagüe de las aguas servidas, como la instalación eléctrica), al menos un concejal vaticinaba la imposibilidad de llevara a cabo con éxito. No le cabía en la cabeza que dos mil kilos pudieran ser preparados. Prácticamente con calculadora en mano decía que faltarían “manos y horas” para cocinar tal cantidad de corvinas en el transcurso del día del evento.

Pero todo cuanto estaba en “el pensamiento y mirada negativa” fue superado.

Apenas llegado el camión frigorífico, en la Caleta de Pescadores se procedió –primero a la certificación de la cantidad por parte del Notario (S) de la época- y luego a la distribución de kilos para cada restaurant, hostería y hoteles que la prepararían …

Alrededor de las 10.30 horas de la mañana del día 11 de octubre de 2003, prácticamente todo estaba funcionando al 100% y pese al tiempo ocupado en la inauguración oficial del evento –por parte de las autoridades- a las 14 horas la cantidad increíble que recorría el impresionante escenario del Parque Ross, en un día “luminoso”, era difícil conseguir una porción de corvina, preparada en más de quince formas diferentes.

Personas que después comentaban el evento, nos decían que habían probado tres y hasta cuatro formas distintas, poniéndose en la fila de los distintos stands habilitados.

Los organizadores y participantes –en dos o tres reuniones- habían concluido que para hacer atractivo el evento, el valor de la porción –como la “degustación” de vino, con copa incluida- debían ser módicos, considerando que la materia prima (la corvina) estaba dada a precio de costo, algunos productos (especies para adobar) habían sido regalados, el gas (regalado) y se entregó a precio de costo, el vino de las viñas participantes (regalado).

La “Corvinada …”, logró que toda la comunidad se involucrara. Hubo gente de buena voluntad que vio que faltaban manos, en un momento, y estuvo colaborando en diferentes puestos. Muchos artistas fueron partícipes del evento: los “Petrelolos” del Conjunto “Petrel” con bailes; la Banda Municipal amenizando la jornada, el folclorista conocido como el “Guatón” Moyano; la familia de folcloristas Jiménez-Masferrer, entre muchos otros fueron parte de esa hermosa jornada; mientras los dirigentes e impulsores de la idea trabajaban como uno más de todo el contingente humano, viendo cómo gente del campo, de los sectores urbanos, y cientos de otros –que trabajan en otras ciudades- informados por los distintos medios de comunicación nos decían que habían planificado su visita a Pichilemu con semanas de anticipación. Otros que felicitaban la iniciativa también nos daban a conocer que venían –por ejemplo- de Copiapó, de Viña del Mar y montones de otras ciudades de regiones más aledañas a la nuestra.

Para qué decir dónde estaba nuestro ego, la emoción y satisfacción de ver a tanto gentío diferente, donde –cómo no- no faltó el momento desagradable cuando unos pocos reclamaban “la copa llena” como si estuvieran en la cantina más humilde del país. En nada servían nuestros argumentos que “era una degustación” de vinos, que por lo demás no “era mata penquero”, sino de los mejores vinos proporcionados por las viñas participantes y más encima con una digna copa con un logo estampado de recuerdo del momento ..”

Todos esos recuerdos, forman hoy nada más parte del anecdotario de esos lindos momentos, que hoy se está tratando de revivir y ojalá que “así sea”.

Aprovechar el momento y los servicios gubernamentales que –de seguro, en un año electoral- están “deseosos de colaborar de un cuanto no hay”- para que los resultados sean como ellos quieren. No está de más intentarlo …

Cabe recordar finalmente que, de la misma corvinada –en semanas previas a su concreción- nació otra idea. Fue cuando fuimos una delegación a entrevistarnos con Oscar Santelices, director nacional de SERNATUR, para invitarlo a la “Corvinada”, donde le dijimos que este evento era el primer paso para otro: la organización del “Año Nuevo junto al mar”, evento que –Dios mediante- se sigue realizando pese a los obstáculos que surgen año tras año y donde hasta último momento la Cámara de Turismo debe estar lidiando con diversas instancias para el apoyo debido a la organización y donde los “fuegos artificiales” son la estrella principal. Pero este tema es para otro artículo.

¡Que venga la “Corvinada … y salud!”.                 


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