Lunes, 20 de julio de 2009

ALEVARE QUINTETO: JÓVENES MÚSICOS “TANGOMANOS” CHILENOS MOSTRARON QUE EL TANGO ES GUSTO NO SOLO DE ADULTOS

- Ex integrante de la Banda Instrumental Municipal, de Pichilemu, Cristóbal González, se retiró de grupo musical para seguir tocando –exclusivamente- en la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Concepción.

Podría decirse que “a tablero vuelto” fue la presentación del grupo musical chileno ALEVARE Quinteto (pero que son ocho) que realizó en el Pub Barcaza –en el barrio Santa Isabel, en la comuna de Providencia- con el cual culminó la serie de tres actuaciones de un ciclo que se cerró el sábado 18.

Sabíamos de ellos de acuerdo a informaciones fidedignas sobre su calidad y una serie de características que los está catapultando en la preferencia de un público joven y adulto que gusta de la interpretación del Tango. Ni más ni menos, y que el grupo ALEVARE Quinteto interpreta magistralmente. Piano que toca su director Francisco Nuñez, violines, contrabajo, viola y clarinete, con la voz de Pablo Moraga, maestro de la interpretación, dándole a cada tema el tono melodramático, que da la impresión estar escuchando –en su conjunto- a una orquesta típica argentina.

El bandoneón es reemplazado por clarinete –y casi ni se nota- si uno no lo ve, pues el sonido y notas en manos de su intérprete salen notables.

Esta última función tenía algo especial –como ya lo dijimos en una anterior nota, en que anunciábamos estas tres últimas funciones- y así fue, pues el segundo piso de este local albergó, como nunca, a unas doscientas personas. Todas las mesas reservadas y donde –como otras personas- debimos ubicarnos un tanto apretujados en pisos junto a una pareja acompañante. Pero ello no fue obstáculo para disfrutar de dos sesiones, tras lo cual nos retiramos con la misión cumplida; mientras el grupo seguía tocando y haciendo disfrutar su música.

Lo especial residía en que uno de sus integrantes –Cristóbal González Ramírez, más conocido en el ambiente como “El Pollo”- debido a una encrucijada debió optar por “retirarse” para dedicarse exclusivamente a la música docta como el segundo clarinetista de la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Concepción donde está contratado desde hace unos meses. Las distancias y la serie de compromisos en el ente universitario lo obligaron a tomar una determinación que si bien, duele, le permitirá seguir en esa carrera que –con tan solo 9 años- inició en la Banda Instrumental de Pichilemu, cuando el año 2000 se creo la iniciativa musical. Y si bien a esas alturas sabía tocar flauta, quena y teclados, por oído, al integrarse a la banda, como muchos otros niños de ambos sexos aprendió a tocar leyendo música.

Cuando en una ocasión alguien le preguntó ¿qué quieres ser cuando grande?, no titubeó para decir: “Director de Orquesta …”, respuesta que dejó para adentro a su interlocutor; pues no se conformó con decir MÚSICO, sino pensó en algo mayor. Y si bien ello no está entre sus prioridades, hoy, en su currículo está su participación en seminarios y cursos en ese sentido.

El sábado si bien saludamos a este integrante (ahora ex integrante), pocos segundos antes de su actuación, no pudimos conversar en detalle, solo nos limitamos a desearle más éxito en el presente y futuro.

Y bueno, tras una serie de interpretaciones, debutó otro clarinetista con el cual fueron intercambiándose durante la actuación que tendrá un antes y un después en el ALEVARE Quinteto. Grupo musical que, si no lo hemos dicho, lo señalamos: Todos son estudiantes y ex estudiantes del Conservatorio Nacional de Música y Escuela Moderna de Música.

Ah, y por cierto que su primer hijo –como le llamó su vocalista- el CD denominado “Caleta de Tango” está felizmente agotando su primera edición, lo que indica que el producto no solo es bueno, sino digno de incorporar a la discoteca personal.    


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