Domingo, 30 de agosto de 2009

Trabajos para salvar observaciones de la Dirección General de Aeronáutica Civil
“GATOS” CUIDANDO LA CARNICERÍA INTENTAN DETENER TRABAJOS EN EL AERÓDROMO DE PICHILEMU

La foto del recuerdo, cuando eran otros tiempos. Autoridades municipales y el Club Aéreo de Pichilemu trabajan juntos, posan delante del primer avión del CAP. De derecha a izquierda: Fernando Escobar Hevia, Washington Saldías Fuentealba, el alcalde Carlos Echazarreta Iñiguez, el cura párroco José Vogiolo, Rigoberto Miranda Campos, Flavio Álvarez Jorquera, y otros socios.

Estábamos leyendo con admiración y nostalgia una crónica en La Tercera de hoy domingo sobre José Luis Sánchez Besa –chileno y pionero de la aviación mundial y constructor de más de 3.500 aeronaves- cuando una llamada telefónica nos sacó de la lectura, hace unos minutos.

En efecto, una llamada telefónica nos comunica del incidente que no hace poco rato se ha producido en el Aeródromo de Pichilemu.

Ocurre que ahí el Club Aéreo de Pichilemu –para salvara la serie de observaciones dejadas por un Inspector de la Dirección General de Aeronáutica Civil, D.G.A.C., del Departamento de Aeródromos- estaba realizando trabajos con un bulldozer cuando apareció el principal interesado que el Aeródromo pichilemino desaparezca del mapa, pues él, desde hace años junto con el ex alcalde Jorge Vargas, empezó a “vender la pomada” de que él con todos los poderes de convencimiento que dice tener, podría la Municipalidad de Pichilemu vender los terrenos que fueron “donados” expresamente para ser usados como Cancha de Aterrizaje como en aquellos años, 1947, se usaba para ese tipo de operaciones aéreas.

Este personaje se llama Hugo Ernesto Aliaga Jonquera. Este, según la llamada telefónica ingresó al aeródromo y fue al lugar donde estaba uno de los socios del Club Aéreo de Pichilemu, CAP, Alex Habibeh, junto con el operador de la maquinaria pesada. Ahí intentó parar los trabajos sin tener la más mínima atribución. Y a los minutos apareció el Director de Obras Municipales, D.O.M., arquitecto Boris Sanhueza con igual intención. Intención que no mostró cuando demolieron una casa en lo que es parte de la Zona Típica y donde hasta ahora “ha hecho vista gorda en la trasgresión de la Ley de Monumentos Nacionales”.

Pues bien, según la llamada telefónica, uno de estos gatos de carnicería se enfrascó en una discusión con el socio del CAP, Alex Habibeh, llegando a los insultos y luego a las manos.

COMODATO
Desde que existe el Club Aéreo de Pichilemu, CAP, fundado el 2 de Noviembre de 1964, ha sido el administrador del aeródromo municipal a través de un Comodato Precario de Administración, mediante el cual vela por la seguridad de las operaciones aéreas, por el mantenimiento de la pista de aterrizaje, del material de vuelo, de los gastos de energía eléctrica, de agua potable, etcétera.

No obstante, en la lógica e intereses de algunas autoridades como del ex alcalde Vargas y de los gatos de carnicería que quieren “parte del aeródromo” urbanizado para posteriormente vender dichos terrenos, desde antes que el ex alcalde Vargas fuera enjuiciado y condenado por la Justicia, éste a regañadientes empezó a firmar los Comodatos de Administración del Aeródromo a plazos de un año, debiendo renovarse anualmente; cosa que con anteriores alcalde se firmaba a plazos de cinco años, de diez años, entre otras cantidades de años.

Pero con la situación municipal existente –pese a que el CAP ha venido recabando su firma hace bastante tiempo, pues se encuentra vencido- ningún alcalde titular, subrogante o suplente, pese a las atribuciones que tienen, ha tenido pantalones para regularizar la situación del Comodato de Administración.

A lo más que se ha llegado, es que dando respuesta a una solicitud reciente del CAP, que se leyó en Sesión Ordinaria del Concejo Municipal, los primeros días de Agosto pasado, el Concejo acordó sostener una reunión con el CAP, la cual no se ha concretado por las nuevas vicisitudes que está viviendo el municipio, al encontrarse nuevamente sin alcalde titular, tras la resolución del Tribunal Nacional de Elecciones, quien revocó la resolución del TER para que el alcalde electo en Octubre de 2008, Marcelo Cabrera, ejerciera el cargo pese a encontrarse condenado a 7 años y un día para ejercer funciones de orden público.

Por otra parte, el CAP con “el aeródromo cerrado” por la autoridad aeronáutica y atendiendo las observaciones –cada vez más asfixiantes de la D.G.A.C. hacia la práctica de la aviación civil- para dejar el Aeródromo en condiciones de volver a ser autorizado a operar, contrató los servicios de un bulldozer para construir una zanja perimetral al recinto.

En esas faenas se encontraban hoy, el socio Alex Habibeh con el operador del bulldozer cuando se suscitó el incidente que dábamos cuenta.

NEGOCIO
¿Saben cuál es el interés del Sr. Hugo Ernesto Aliaga Jorquera por el aeródromo municipal?

Quedarse con 12.000 m2 de terrenos del Aeródromo, en el sector sur de éste, por sus “servicios”.

En principio la cantidad de terreno que solicitaba por “su trabajo” de lograr “el cambio” de la cláusula de Donación (totalmente una “volada” porque quien donó murió hace varias décadas), era mucho mayor.

Todo esos detallitos fueron tratados con el representante del Concejo Municipal, en ese entonces, el concejal Carlos Leyton. Y, tras el informe de los resultados de sus conversaciones, están las respectivas Actas Municipales, las cuales se pueden solicitar por cualquier ciudadano. Más aún, con todas las facilidades que da la Ley de Probidad y Transparencia.

Y volviendo al D.O.M. éste –no sabemos si lleva “velas” en el entierro- pero asalta la duda, por cuanto –como ya hemos dicho- ante situaciones realmente graves NO HA CUMPLIDO CON SU ROL. Es por ello, que ahora a raíz de situaciones que se están conociendo pareciera que quiere reivindicarse …

Ya estaremos informando apenas obtengamos más antecedentes de lo qué está ocurriendo en la República Independiente de Pichilemu, donde a veces el mundo gira al revés …..

Una vista aérea del Aeródromo Municipal donado con ese exclusivo fin en el año 1947. Hoy el interés de algunos es hacerlo desaparecer y hacer negocios personales.

Una vista de la pista de aterrizaje, en trabajos de nivelación los que deben ser realizados periódicamente, como parte de las obligaciones del CAP, en su calidad de administrador del Aeródromo. Hoy, en faenas similares intrusos y que le tienen ganas a dichos terrenos irrumpieron en contra de uno de los socios a cargo de los trabajos que allí deben hacerse para cumplir con exigencias de la Dirección General de Aeronáutica Civil, D.G.A.C.
       

  

 


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