S?bado, 12 de diciembre de 2009

Palabra de novia: "Mi papá se fue feliz, porque me entregó al hombre que él quería"

 

"Es súper triste que se haya muerto al otro día de mi matrimonio, pero me quiero quedar con lo lindo de esto, que es que se fue un amor y me llega otro", dice Susana Hananías, al recordar el volcamiento en el BMW que le quitó la vida a su padre, después de festejar con ella hasta la madrugada.  

Por Andrea de la Cruz Le-Fort - www.lasegunda.com

El viernes pasado se casó. Horas después de que su papá la entregara en el altar, éste murió: el BMW descapotable que conducía volcó, tras impactar un bandejón no señalizado en el camino a Lonquén. El lunes lo sepultó y en una semana parte a Estados Unidos por cuatro años junto a su marido, quien ganó una beca de estudios.

La vertiginosa sucesión de acontecimientos cambió para siempre la existencia de Susana Hananías Castillo, como si se desplazara a toda velocidad en un carro de la montaña rusa.

Educadora de párvulos, psicopedagoga y magíster en Educación, es la hija de Scandar Hananías, el dueño de la conocida tienda de ropa invernal Montaña Sport. La misma marca de la cual compró una licencia Mauricio Saba, quien en diciembre del año pasado fue asesinado en Pichilemu cuando iba a comprar una moto (ver nota secundaria).

La profunda pena que siente está muy a flor de piel y por ello meditó mucho antes de conversar con La Segunda. Pero se decidió a hacerlo -afirma- en homenaje al hombre que le dio la vida.

"Es súper triste que mi papá se haya muerto al otro día de mi matrimonio, pero me quiero quedar con lo lindo de esto: se fue un amor y me llega otro. Se fue un hombre y llega otro a mi vida", reflexiona en voz alta, mientras bebe un cortado en un café de Providencia.

"La muerte es parte de la vida y es una transformación. Lo que sigue, sigue estando. Yo siento a mi papá todo el rato", asegura, sin quitarse sus gafas oscuras...

Scandar Hananías tampoco se sacaba nunca las suyas. Ni siquiera el día de la boda que terminó con una fiesta en Calera de Tango, de la cual se retiró de madrugada, con una sobrina de 25 años que hoy está grave.

"Era del cielo al infierno".

"Mi papá era del cielo al infierno en un solo paso. Era todo o nada, muy rupturista. Toda la vida pasamos vergüenzas, porque era un papá distinto, pero yo lo amaba por eso", relata Susana.

A modo de anécdota, recuerda que cuando se graduó de Cuarto Medio le dijo: "A la fiesta no vas a ir con un Oscar de la Renta, vas a ir con un Scandar Hananías", vestido que él mismo diseñó y mandó a confeccionar... una prenda negra, ajustada "tipo gatúbela", con un agujero a la altura del estómago y una leyenda en la espalda que decía Montaña Sport.

El prototipo inicial que había craneado, recuerda ella, era bastante más audaz: un enterito totalmente traslúcido, con un traje transparente encima, "para que la gente -le explicó a su hija- cuando te vea entrar al salón piense que estás desnuda".

-¿De qué manera se involucró en la organización del matrimonio?
-Me ayudó en todo. Se puso con lucas y con mucho tiempo. Llevó a mi esposo a la prueba de ropa, a la peluquería, me llevó las chalas que iba a usar al zapatero. Se preocupó de todo. Contrató un cineasta que me hizo un video que es la historia de mi vida. Nos matamos de la risa, porque salía como dos veces el novio.

-¿Estaba nervioso?
Estaba tan neurótico, como si él se fuera a casar. ¡ Hija, un cigarro ! Peleando todo el rato. Yo le decía: papá, quédese tranquilo. Días antes me dijo: no me voy a cortar el pelo, voy a entrar a la iglesia con lentes de sol y de la mano de usted. Llegamos a las 8.20 y nos bajamos en la calle Paris. Pasamos al baño antes.

-¿Disfrutó la fiesta?
-Estaba tan contento... En un minuto el papá de Ignacio se puso a hablar, así que fuimos corriendo a ver. Después tomó el micrófono mi papá y, aunque era bueno para los discursos, lo único que dijo fue: Estoy muy emocionado, en realidad no puedo hablar, porque estoy muy emocionado.

-¿Qué fue lo último que hablaron?
-Lo último que hicimos fue sacarnos una foto. El último recuerdo que tengo de él es como retirando cosas de las mesas, era de día, estaba amaneciendo. Ahí me subí al jeep de mi hermano, con mi esposo, y pregunté: ¿y mi papá, mi papá? Me dijeron que se iba a llevar a la María Fernanda, mi prima. Me quedé tranquila.

"Nunca en mi vida lo vi curado".

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