S?bado, 16 de enero de 2010

Estaban radicados en Rancagua y Viña del Mar
PICHILEMINOS RETORNARON PARA QUEDARSE DEFINITIVAMENTE EN EL CEMENTERIO LOCAL

No obstante que la vida y existencia sigue su curso, nos enteramos del fallecimiento de dos pichileminos –un varón y una dama- en días pasados, que residían desde hace unos años en distintas ciudades de la zona central; noticias que pese a ser sus funerales en nuestra comuna, recién anoche, tarde ya nos informamos de ellas.

En el primer caso, se trata de Fernando Fuenzalida Moraga, quien entre otras actividades se desempeñó como cochero, Alcalde de Mar en la década del ’80, posteriormente como taxista en la ciudad de Rancagua, donde falleció.

Sus restos fueron traídos a Pichilemu la semana pasada y previo a una misa fue sepultado en el cementerio local. Le sobrevive su esposa e hija, a las cuales brindamos nuestras condolencias como a sus demás familiares.

En el segundo caso, se trata de la señora Inés Ramos viuda de Galáz, la que residía en la ciudad de Viña del Mar junto a sus hijos –Juan, Inés y Olga- y que tenía nada menos que 103 años de edad.

Su esposo Alejandro –activo dirigente deportivo y de otras instituciones como Bomberos, de los años  40, 50 y parte de los años 60, fecha en la que emigraron a la ciudad jardín, también falleció por allá, pero su voluntad fue quedarse para siempre en el “bosque pequeño”, al igual que la señora Inés, voluntad que cumplieron sus hijos antes de ayer, donde tras un oficio religioso, se le sepultó en el camposanto pichilemino.
Vayan también a sus hijos nuestras condolencias y sentimientos de resignación ante la pérdida del ser querido.

Para quienes no les ubican, su casa habitación en Pichilemu estaba en Aníbal Pinto, propiedad que adquirieron más tarde la señora Audolía González viuda de González; bien raíz donde más tarde, nuevos dueños, construyeron locales comerciales –Punto Verde- y casa habitación.


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