Viernes, 22 de enero de 2010

Con el apagón
EN PICHILEMU CASI QUEDA LA GRANDE: UNA PERSONA ATRAPADA EN EL ÚNICO ASCENSOR

-  Y si ello fuera poco, una gringa voluntaria sufrió un “sofocón” ante tantos machos y otros, que lo único que querían eran ayudar a sacar al encargado –precisamente- del ascensor del Centro Cultural Ross.

-  No obstante a que el sistema de energía se restableció alrededor de las 18.15 horas, el cuidador del Centro Cultural siguió atrapado hasta más allá de las 20 horas.

Por cerca de tres horas –antes que fuera rescatado el cuidador Manuel Miranda- debió permanecer encerrado en el único ascensor de Pichilemu, que está en el remodelado edificio del ex Casino, hoy Centro Cultural Ross. El hecho se produjo ayer jueves entre las 17.20 y 20.15 horas.

La paradójica situación vivida por Manuel Miranda se produjo tras sufrir un nuevo corte de energía eléctrica Pichilemu y varias localidades más según dio a conocer la empresa Emelectric en un comunicado de prensa.

Paradójica y tragicómica por cuanto el cuidador del Centro Cultural Ross es el único que está capacitado para realizar el mantenimiento del ascensor del edificio y de actuar en caso que queden personas atrapadas en su interior por alguna emergencia, falla o corte de energía, como ocurrió en la tarde de ayer.

Sin imaginar lo que le ocurrió, Miranda estaba usando el ascensor, sin acompañantes cuando ocurrió un nuevo corte de energía que afecta a la comuna. No obstante, la empresa señaló en un comunicado radial que la falla se originó en la central Hidroeléctrica de Rapel y que afectó a varias otras comunas.

Cuando pasaban los minutos y no había forma de que Miranda saliera del ascensor, fueron llamados los voluntarios de Bomberos, pero muy poco pudieron hacer, sino dar la idea de conseguir un grupo electrógeno y con esa energía hacer funcionar el ascensor.

El director de radio “Entre Olas” FM, Jorge Nasser fue contactado y llegó con un equipo y se pudo conectar al sistema del ascensor. Sin embargo, las instrucciones solo sirvieron para hacerlo subir, pero no consiguieron abrir sus puertas –según se explicó- porque al apretar los botones en forma equivocada se “desprogramó” y el sistema trabó las puertas.

 

SEGUNDA SOLUCIÓN
Cabían dos alternativas: romper el vidrio que permite mirar hacia fuera del edificio cuando se está usando el ascensor y/o forzar las puertas.

El problema que se presentó, fue ¿y quién asume la responsabilidad de dar la orden de una u otra solución?

Según las informaciones que nos comunicó la emisora, solo cuando se ubicó al alcalde de la comuna, Roberto Córdova, se dio el Vº Bº para proceder a forzar la puerta, tarea que cumplió a la perfección Bomberos con sus equipos de rescate con el cual está apertrechado.

El cuidador, dicen, salió “blanco, pálido” en medio de la expectación que generó: de preocupación, incertidumbre, ya que antes de llegar al “final feliz” se llamó a una gringuita para que tradujera las instrucciones de cómo actuar en caso de emergencias; pero ante tanto gentío se “sofocó” y poco menos que hubo que traer hojas de palmera para tirarle airecito, lo que se desechó porque no encontraron a un par de negros para que cumplieran con tal misión.

Para que se le quitara el “sofoco” los voluntarios de Bomberos tuvieron que dejarla sola, aunque más de alguno estaba dispuesto a usar la manguera si fuera necesario.

Y todo para salvar a Manuel Miranda, quien todavía luce más pálido que el finado Michael Jackson y aún afligido por la experiencia.   


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