Mi?rcoles, 03 de marzo de 2010

PICHILEMU: LENTAMENTE LA NORMALIDAD ESTÁ LLEGANDO A LA POBLACIÓN TRAS EL TERREMOTO

- Experiencia de periodista rancaguina que vivió la experiencia en Pichilemu, en crónica de El  Rancagüino. 

La normalidad en cuanto a suministro de servicios básicos –agua potable y energía eléctrica- están funcionando prácticamente al 100% y las comunicaciones telefónicas, de a  poco han ido restableciendo. Y la prueba más palpable es la que hemos tenido recién con el director de la Radio “Entre Olas” FM con quien estuvimos comunicados vía celular.

Jorge Nasser –director de la emisora- nos ha informado además, que el Bancoestado empezará a atender público aunque en forma restringida, de a 20 personas a la vez, puesto que la estructura sufrió algunos daños que ameritan tomar medidas de prevención.

Nos señala sin embargo, que ayer a las 17 horas se efectuó el funeral del buzo, pescador y recolector de algas Alberto Guajardo Carreño, de alrededor de 70 años de edad, quien se encontraba en el sector de Carrizalillo en la costa norte de la comuna distante aproximadamente 50 kilómetros de Pichilemu.

El “Choco” –oriundo de la localidad lacustre de Cáhuil- como se le conocía, fue encontrado muerto a raíz de los efectos de las marejadas, las mismas que asolaron el sector de Tanumé –algunos kilómetros más al sur- y afectaron la cabaña en donde estaba el abogado Guillermo Carey junto a esposa e hijos, dos de los cuales están desaparecidos.

Según el reporter de Jorge Nasser, ayer una gran cantidad de pichileminos y cahuilinos acompañaron a los familiares y relaciones a Alberto Guajardo, quien fue un destacado deportista en su juventud, defensor del Club “Unión Pichilemu” del “Unión Cáhuil”.

“pichilemunews” que le conoció y admiró como deportista, aprovecha la ocasión para manifestar a su familia, esposa, hijos y la familia del fútbol, sus sentidas condolencias por la irreparable pérdida.

DAÑOS MATERIALES
Poco a poco a medida que tenemos información, los alcances y dimensión del daño en Pichilemu, Cáhuil y otras localidades se están conociendo. Tal como ya lo hemos dicho, aunque lamentamos los daños a las instalaciones de temporada que han sufrido los efectos más directos de la irrupción del mar, tales como kioscos, ferias artesanales, locales comerciales, y viviendas en menor medida, éstos no son comparables con el grado de destrucción en otros balnearios y ciudades.

Las imágenes aparecidas en internet y en televisión si bien son increíbles, no es menos cierto que no son comparables con otras, donde el grado de destrucción es total.

A Dios gracias, Pichilemu pese a la magnitud del movimiento –que vivimos in situ- no tuvo los efectos demoledores vistos en otras regiones. Es cierto también que ciudades y pueblos en la la Región de O’Higgins han sufrido daños irreparables en viviendas y edificios: Peralillo, Chépica, Rancagua, Santa Cruz son las más afectadas –por ahora- y donde la tarea de reconstrucción será inmensa.

Desde hace ya varias horas, cuando recién está llegando la tranquilidad y la ayuda a las ciudades más críticas, está en el tapete la serie de “equivocaciones” y “dimes y diretes” entre organismos oficiales: entre el SHOA, ONEMI, entre otros y sus respectivas autoridades y/o jefes de servicios. Pero al margen de quiénes son realmente los responsables de que la ALERTA DE TSUNAMI no se haya activado de acuerdo a las informaciones que se van conociendo, hay un hecho cierto: Chile NO ESTÁ PREPARADO para estos eventos de la naturaleza. Ni materialmente ni profesionalmente. A ello debe agregarse la ineficacia del sistema implementado y a la desidia de las autoridades de capitán a paje.

Esto es una realidad del porte de un terremoto como el que nos ha azotado.

A nivel local, Pichilemu, cuántas veces MAJADERAMENTE tocamos –como miembro del Concejo Municipal- el tema de Tsunami y de la necesidad de estar preparados, por una parte, informando adecuadamente a la comunidad de los riesgos. Y, por otra, de la necesidad imperiosa de erradicar el Internado –con capacidad creciente- que está ubicado en la Avenida Costanera a escasos metros de la orilla del mar.

Fui renuente a que el Internado fuera “creciendo”, que fuera aumentándose su capacidad. Y que, al contrario, viéramos la posibilidad de adquirir terrenos lo más cercano a los establecimientos educacionales existentes; pero la mayoría pensó diferente.

Han pensado aquellos qué hubiera pasado, o qué puede pasar, si un terremoto y posterior tsunami ocurra cuando esté repleto de niños y jóvenes.

Si bien es cierto los efectos de destrucción fueron mínimos en Pichilemu, en las construcciones que están en la Avenida Costanera. -me refiero a los inmuebles públicos: Gobernación, Internado, casas de empleados públicos, entre otras- podrían haber sido dantescos. Afortunadamente no fue así. ¿Pero hay que seguir esperando a tener una experiencia como la que vemos en la televisión, para tomar medidas eficaces, definitivas?

¿Aprenderá Chile y sus autoridades esta lección que nos da la naturaleza?,  ¿aprenderá Pichilemu y sus autoridades esta lección que nos da la naturaleza?

Sin duda que esta terrible experiencia que está experimentando en un gran porcentaje a lo largo y ancho del territorio nacional debe servir –de una vez por todas- para que realmente se tomen medidas efectivas que permitan estar mejor preparados ante situaciones como las vividas.

Que se implementen sistemas operativos en cada región, para actuar eficazmente y oportunamente para acudir en ayuda y no esperar desde el nivel central, más de 72 horas para que se tomen las primeras medidas mitigadoras y de apoyo a las víctimas y más afectados.

Se ha visto en forma indesmentible de las divagaciones de la autoridades para tomar decisiones, lo que ha provocado secuelas y reacciones impensadas de parte de la población: saqueos, actos vandálicos propios de personas alienadas, delincuentes. No se puede decir de personas desesperadas y argumentar que necesitaban artículos suntuarios para “sobrevivir”.

Con tardía las autoridades han ido tomando medidas que era recomendable tomar con mucho más premura y no esperar a la “sensatez” de quienes no tienen un gramo de ella.

Podemos seguir refiriéndonos a estas secuelas tan destructivas como el terremoto mismo, pero ya habrá más tiempo para ello.

TRANQUILIDAD
Aunque no faltará quien diga o piense que es fácil decir estas cosas desde kilómetros de distancia al lugar de los hechos, recordamos que el terremoto lo vivimos en Pichilemu. Y nos devolvimos después de las 8 AM con niños menores, familiares y amigos que, hacía apenas horas habían llegado a Pichilemu, por primera vez, los que lo único que querían hacer era regresar cuanto antes.

Todo lo material se puede recuperar, quizás –la mayoría- con enorme esfuerzo, pero finalmente se puede lograr. No así a los seres queridos que han muerto, que están desaparecidos. Y esos casos en Pichilemu han sido –hasta ahora- mínimos, lo que debemos agradecer ….    

Pichilemu: Terremoto y media hora después maremoto

Fuente: www.elrancaguino.cl

Por: Mariely Mardones

Fotos Tania Arce y Daniela Saavedra

Pichilemu es el balneario emblemático de la Sexta Región, por lo mismo no era extraño pensar si quiera que el último fin de semana antes de la entrada al colegio, mucha gente iba a estar aprovechando para estar de vacaciones; y así fue. La corresponsal de nuestro medio de comunicación en la comuna en cuestión, Tania Arce, llegó ayer a nuestras instalaciones y nos contó todo lo vivido desde los primeros remezones, hasta su partida del balneario que la cobijó durante años, y al cual la periodista dice no querer volver.
“Estaba mi hijo viendo la película Titanic, de repente me empezó a llamar, ya que yo estaba descansado y en cuestión de segundos comenzaron los movimientos fuertes. En menos de un minuto tomé a mis hijos, a mi prima y tomamos al auto camino al Cerro La Cruz. Cuando íbamos camino al cerro, mi hijo- quien practica mountain bike- y conoce mucho el lugar, me hizo dar vuelta a atrás y me indicó otro tramo, el que llega al camping Las Proteas y que está mejor. Le hice caso, y mucha gente que venía atrás mío me siguió. Llegamos al cerro de los segundos, sólo había un jeep verde que iban con su bebé recién nacido, antes que yo. Al poco rato empezaron a subir muchos autos, camionetas que llevaban gente atrás, incluso personas subiendo a pie, pero además se produjo un panorama bastante complejo que fue el éxodo de personas saliendo de Pichilemu y haciendo filas para empezar a bajar por las cuestas, situación que era bastante compleja y que ocasionó que muchos tuvieran que devolverse, ya que la bencina no les alcanzaba para viajar”, contó la periodista.
Pero lo más fuerte de la jornada -relata nuestra colega- se vivió cuando sonaron las alarmas de bomberos dos veces, y la gente en pleno cerro comienza a gritar tsunami. “Yo les dije no es así, porque según todo lo que hemos ensayado la alarma debe sonar 5 veces para que suceda eso; lo más probable es que esto haya sido un accidente. Lamentablemente no fue así, y entre media hora y 40 minutos ocurrió el tsunami en nuestra playa el que arrasó con muchas casas, negocios, lugares públicos como registro civil, la casa de la gobernadora, el internado de adultos mayores, las motos de maxi motos, y que seguramente produjo muertes, aunque desconozco esos antecedentes, porque pensemos bien, deben haber habido muchas personas que no alcanzaron a arrancar y también personas que a esa horas de la noche, estaban con grados de alcohol en el cuerpo, por lo mismo los sentidos no funcionan de la misma manera”, narró Tania Arce.

RECUADRO 1
UNIÓN ENTRE LAS PERSONAS
Un antecedente que la corresponsal contó que había sucedido tras la tragedia, fue la unión entre las personas, la cual sucedió incluso a pocos minutos de haberse producido la tragedia. “Me llamó la atención que en pleno Cerro La Cruz, las personas se ayudaban. Había personas enfermas, diabéticos y muchos niños, los cuáles no entendían bien lo que sucedía y a esas horas querían cosas para comer. Lo sí se produjo fue el racionamiento, el cual se tradujo en que cada persona cuidó sus víveres, pensando que podían agotarse”, puntualizó la entrevistada.

RECUADRO 3
LA POCA INFORMACIÓN DE LAS AUTORIDADES
“No se sabía mucha información. Nadie tenía la información de la cantidad de botes que había zarpado. El capitán de puerto no tenía la información de cuántas personas estaban en alta mar, hasta ese momento se decía que no había nadie, pero la información estaba tan sesgada y tan tergiversada, que no habían certezas. De la misma forma, hasta las horas que estuve en Pichilemu la gobernadora y el alcalde no habían hecho declaraciones”, aseguró la corresponsal.

RECUADRO 4
“ME VINE DE PICHILEMU”
“A eso de las 11 de la mañana del sábado, fui a mi casa con mi hijo de 14 años, saqué ropa, y todo lo que tenía en el refrigerador lo metí en un cooller, tomé el auto y volví al cerro a buscar a los demás. Luego de eso empezamos el viaje a las 12: 30, pensando en salir y no volver. Me demoré mucho más en el viaje. Había que tomar otros caminos, me acordé de las localidades cerca de los cerros de Apalta, me fui por ahí, luego tenía que ir despacio, ya que había muchos cortes. Peralillo te cuento que estaba en el suelo, ya que hay mucho adobe en sus construcciones, en Marchigue la Iglesia de La Merced estaba en el suelo. Logré echar combustible en Población, en ese momento tomé un camino por el Huique hacia el museo de San José, un camino que dice san Antonio y Pichidegua y ahí no doblé a San Antonio, sino que me fui por un camino rural de piedras, de esas grandes y bordeando la cuesta, así llegué al interior de Pichidegua, hasta el interior por Codao, y ahí el puente tenía fallas, por lo mismo le puse chala al auto y lo pasé rajada, porque pensé si este puente se cae al menos llegaremos al otro lado con la velocidad. Al final entre San Vicente o Coltauco, preferí a diferencia de mucha gente venirme por San Vicente”, contó la periodista.


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