Lunes, 05 de abril de 2010

Julio Ibarra Maldonado: “Espero hacer un trabajo de excelencia”

Fuente: www.elrancaguino.cl  -  Por Carolina Castillo C.

Fotos: Héctor Vargas - Abril 5, 2010

El Gobernador de la Provincia de Cardenal Caro vive frente a la costanera, en Pichilemu.
Julio Ibarra es de Santiago. Trabajaba allá hasta que le comunicaron que era el nuevo Gobernador de la Provincia de Cardenal Caro. Inmediatamente se puso a disposición de su cargo —sin pensarlo mucho—, ya que se declara amante de su trabajo. Así, sin más, se lo comunicó a su familia y se trasladó a Pichilemu, donde vive al lado de la Gobernación, al frente de la costanera del balneario.
“Mi familia me apoyo en la decisión, saben como soy en esto. En cuanto a la región, la conozco bastante. Mis papás son oriundos de la comuna de Las Cabras. Mi padre fue Carabinero y a mí me tocó acompañarlo en su carrera, por eso salimos de la sexta región. Estuvimos en el norte mucho tiempo, finalmente llegamos a Santiago. Pero siempre estuvimos ligados a la familia en Las Cabras, mi familia es muy grande ahí”, contó el Gobernador.
Ibarra tiene sólo un hijo, Diego, que tiene 14 años. Él y la esposa del Gobernador, Carla García; viven en Santiago, y es que en la capital ella es sostenedora de un colegio. Por esa razón, ellos viajarán los fines de semana a ver a la autoridad a Pichilemu.
Julio Ibarra tuvo varias aficiones. Estuvo en Carabineros, le gusta practicar deportes, pero finalmente decidió que el servicio público “era lo suyo”. Así llegó a estudiar administración pública, su profesión. El Gobernador es uno de los militantes históricos de su partido. —Renovación Nacional—, desde joven se identificó con los ideales de esta coalición, y entró en la época de conocidos políticos actuales, como Andrés Allamand.
En la labor política, Ibarra ha sido candidato en varias ocasiones a alcalde, diputado y concejal. Además, durante la campaña del Presidente Piñera, Julio Ibarra se desempeñó como jefe de operaciones de la campaña en la Región Metropolitana.

Ibarra y sus desafíos
Julio Ibarra es el nuevo Gobernador de Cardenal Caro.
Con 43 años, la autoridad de la provincia comenta que tiene dos importantes desafíos que cumplir. “Hoy día yo tengo un cometido, me debo a esta Gobernación, entregar mis capacidades y el cariño a la gente que corresponde. La vocación está”, dijo.
Uno de sus primeros proyectos, que ya está desarrollando, es realizar un plan de excelencia en el balneario. Ello, en cuanto a evacuación en caso de emergencia. “Estamos preparando un plan de trabajo, esperamos tenerlo listo pronto. Queremos involucrar al Presidente en este tema, yo espero tenerlo acá inaugurándolo. Resulta que cuando uno tiene la idea, se hace rapidito (sic), con él las cosas no se pueden andar demorando”, dice.
Otra de los aspectos que quiere trabajar, tiene que ver con el mundo evangélico. Según cuenta, en Pichilemu no tienen una alta representación. “Yo soy católico, pero muy respetuoso. Hay figuras para ayudarlos enormemente, quiero hacer un trabajo comunitario fuerte”.
Pero su proyecto estrella, tiene que ver con la Policía de Investigaciones. “Hay una muy buena predisposición para trabajar en esto. Me reuniré con el Subsecretario de Investigaciones. Él viene a ver si podemos tener un cuartel de investigaciones acá”.
Julio Ibarra cuenta que ha recorrido distintas comunas, entre ellas Litueche, donde se encontró con una población de 80 casas en pésimas condiciones. El asunto es que los cimientos que sustentaban las viviendas tenían alambre, material nada resistente. “El alcalde estaba apenado, él es de la Concertación. Se supone que deberían haber usado fierro. Los alambres eran del grueso de un lápiz. La verdad, a mí eso me indignó, no puede pasar. A mí eso me da bronca. La crítica va de todas maneras, en eso seré enérgico”, dijo.

¿Político “afuerino”?
En cuanto a su relación con las autoridades regionales, comenta que en un principio sintió un poco de “prejuicio”, pero con el pasar de los días, esto ha ido cambiando —al menos algo—, según su parecer pasa que en general, la gente que trabaja en el Gobierno, “estamos un poquito ansiosos. Siempre dijimos que íbamos a ser los mejores. A mí la lógica me dice que hay que entender que para poder ser o dar un buen servicio a la comunidad, primero hay que ordenar. Yo creo que en unos dos o tres meses más vamos a poder trabajar mejor”, comenta.
Y agrega que “al principio hubo un poco de aspereza porque no soy de aquí. Pero lo he dicho antes. Acá priman los principios y las lealtades. Yo lo único que he pedido es que confíen un poquito. Siempre cito un ejemplo, y es que hace 30 años atrás, era Pinochet quien designaba a los alcaldes. En ese tiempo designaron en Las Cabras a Juan Masferrer, ahora lo aman él conquistó el corazón de la gente trabajando arduamente, y resulta que después él jubiló como diputado. Y eso que era un afuerino”, contó, asumiendo que su horizonte es trabajar arduamente y de la mejor forma posible.
Con respecto a la gente, Julio Ibarra reconoce que pese al poco tiempo que lleva al mando de la Gobernación, se ha sentido bien. “La vida me dio la oportunidad de servir a la comunidad, y vengo con humildad a trabajar acá. Uno no se puede creer nada, esto es una rueda y cualquier cosa puede pasar, espero que mi gestión sea de excelencia”.

Amores compartidos
Con respecto a sí mismo, Julio Ibarra reconoce que tiene dos grandes amores, que, por cierto, a veces le ha costado compatibilizar. “Nosotros somos tres en la familia. Mi señora me conoció siendo militante del partido, ahí empezamos a pololear, ella hacía campaña conmigo a concejal. La verdad de las cosas es que cuando a ti te conocen en una actividad, no te pueden cambiar. Ha habido algunos intentos de que deje la política, pero la verdad es que son amores distintos, y los dos son prioridades. No es que quiera más a la política, quiero a los dos por igual. No podría dejar la política, pero tampoco a mi familia”.
Desde Santiago, su esposa Carla García comenta que “ya estoy acostumbrada a este sistema de vida porque desde que pololeamos hemos participado con él en la política. Mi hijo lo ve súper normal. Los dos somos muy independientes, él es bien comprometido con lo que hace. Ahora, cuando lo nombraron en el cargo fue una alegría para todos, todos pensamos que es merecido su nombramiento. Mi marido es enfermo de trabajólico. A veces ni llama, pero yo lo entiendo porque está con todas las ansias de trabajar. Él es así”, dijo.
Julio Ibarra dice que está consciente de que hay una vida hecha en Santiago. Sabe, también, que el tipo de cargo que hoy ostenta.”Esto no es permanente. Uno no sabe, a veces se cometen errores que te cuestan el trabajo, por eso creo que hay que ser responsable”.

 


Comentarios