Viernes, 21 de mayo de 2010

De la Universidad de Chile

JOVEN PICHILEMINO ACTÚA COMO SOLISTA DE ORQUESTA SINFÓNICA

 

Mañana a las 19.30 horas un joven músico pichilemino cumple un sueño reciente al convertirse en protagonista y solista –en Clarinete- al tocar junto a la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Chile, en uno de los conciertos de su programa en el marco del Bicentenario.

Se trata de un joven pichilemino que –pese a tener la música en la sangre aportada por sus padres y familia de los González Becerra- fue en la Banda Instrumental Municipal de Pichilemu, creada el 7 de Enero de 2000, como una iniciativa de pichilemunews, donde tuvo las herramientas y profesores para aprender a leer música y desarrollar su talento.

Ese otrora niño, Cristóbal González Ramírez, hoy un joven, ha ido caminando por la “escala musical” con paso firme y subiendo peldaño a peldaño –siempre apoyado por sus padres- quienes no dudan alejarse de Pichilemu para darle más facilidades a su hijo y a la vez acercarlo a centros de mayor proyección en la música.

Es así como emigran a Rancagua, donde Cristóbal junto con seguir sus estudios medios, ingresa a la Orquesta Sinfónica Juvenil de la capital regional destacándose rápidamente, al tiempo que asistía a la Escuela Moderna de Música de la Universidad de Chile.

Varios pasos más a dado Cristóbal. Forma parte de varios grupos musicales en los que aporta su talento in crescendo hasta que durante el 2009 es contratado para ser miembro de la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Concepción donde hoy permanece.

No obstante, como cualquier intérprete musical aprovechó de participar –paralelamente- junto a cientos de otros músicos de todo el país, en el concurso que permitió ganar el derecho a ser SOLISTA en una actuación con la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Chile y cuya actuación se concreta mañana sábado 22 de Mayo, a las 19.30 horas en el ex Teatro Baquedano, hoy de propiedad de la Universidad de Chile.

No es el primer concurso que gana, galardón que destacamos en su oportunidad y del que ya volveremos hablar en su momento.

Tanto como sus padres –Mauricio y Oriana- y familiares, estamos orgullosos que ésta, como otras instancias, se estén concretando.

Sí, como pichilemino y como gestor de esa cuna artística que es la Banda Instrumental Municipal de Pichilemu que se creó después de tres años de duro bregar por ello, puesto que la iniciativa la presentamos en el Concejo Municipal de la comuna pichilemina el año 1997 y solo el 2000 se aprobó su creación, siendo concejal aún por nuestro terruño.

Tan orgulloso, como el saber que hay otros dos músicos de esa banda instrumental pichilemina, que hoy forman parte de la Banda Instrumental de la Fuerza Aérea de Chile. Podrían ser más, pues está solo en ellos en querer llegar hasta ahí u otros a seguir otros caminos con la música.

También orgulloso de que otros jóvenes, aunque no siguen estudiando música, están en diferentes universidades estudiando para convertirse en profesionales y contribuir desde otra posición. Sabemos de casos que, pese a que están estudiando otras profesiones siguen con la música y que están prestos a apoyar a su querida Banda Instrumental, como es el caso de Paulina Aravena Cornejo con la cual conversamos durante el verano, por solo dar un ejemplo.

En este momento no solo queremos recordar a estos jóvenes, sino también a los profesores como lo fueron –en primer lugar- al destacado director Erasmo Peña Leiva, músico y ex militar quien fue el primero en llegar a Pichilemu –contratado por el municipio- a enseñar y hacerse cargo de este proyecto musical. Posteriormente, el también destacado profesor y actual director, Eduardo Moyano Espinoza, músico y ex integrante de la Banda Instrumental de la Fuerza Aérea de Chile.

Lo que está haciendo hoy Cristóbal González en la música también es obra de ellos. De ahí que, el recuerdo y gratitud como pichilemino para quienes han contribuido a que muchos niños –hoy jóvenes- sean mejores y con una visión de la vida marcada por la disciplina artística, por el esfuerzo y deseos de superación.

Ese talento artístico que no tuvimos, -o no tuvimos como desarrollarlo o encausarlo- hoy se ve manifestado en uno de nuestros retoños a quien, modestamente apoyamos desde la distancia según nuestras posibilidades.

En efecto, como un regalo e incentivo lo traeremos a presenciar el Concierto del que hablamos y que se verificará en Santiago.

Él con doce años, al tiempo que estudia su enseñanza básica, forma a partir de este año de la Orquesta Sinfónica del Instituto Regional Federico Errázuriz de Santa Cruz, IRFE. Y aunque no hemos tenido aún la ocasión de oírlo como intérprete en una de las actuaciones que ya han tenido en la zona, sabemos que tiene talento y que su profesor y director así lo ha manifestado.

No diremos aún su nombre. Cuando sea pertinente y siga creciendo en la música como en sus estudios y sea cada día mejor hijo y hermano, él podrá ver su nombre con letras de molde, aquí como en otras instancias y soportes, como ocurre hoy con Cristóbal, donde aparece en afiches y programas de lujo, como el que tenemos en la mano.

Por ahora, aprovechamos de dar las gracias a los padres de uno de mis retoños, quienes lo apoyan, incentivan y exigen que sea mejor en todo sentido. ¡Como debe ser!   


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