miércoles, 01 de septiembre de 2010

EL MES DE SEPTIEMBRE Y EL BICENTENARIO

 - En breve "pichilemunews" mostrará una serie de novedades en el marco del Bicentenario y que se unen a otras iniciativas realizadas -como los proyectos audiovisuales "Protagonistas pichileminos cuentan su historia" y "Pichilemu: Así éramos antes, así somos hoy" en fase de terminación- hasta ahora.

Desde hoy a través de toda nuestra Patria –e incluso en cada lugar en donde está algún compatriota, unos más, unos menos- éstos deben estar experimentando una sensación distinta con los aires dieciocheros, que en este año tienen una connotación especial: Estamos cumpliendo 200 años de vida independiente, aunque entre comillas si es que analizamos esta situación en el campo económico.

No por ello, es menos significativo. Y no solo para nuestro país, Chile, sino para muchos países hermanos que coincidentemente se independizaron en el mismo año, tras no pocas batallas emancipadoras y que cobraron la vida de miles de patriotas y no pocas vidas de quienes lideraron esas luchas independistas.

Este Septiembre de 2010 es muy distinto al de muchos otros septiembres. Y lo será, también, de los que sigan, pues nuestra patria ha sido golpeada –en un gran porcentaje del territorio nacional- por la naturaleza, dejando una secuela de destrucción y muchas vidas de niños y adultos tronchadas, aumentando más aún el dolor de aquellas familias afectadas.

Afortunadamente, en cada rincón, el sufrido pueblo chileno ha ido sorteando con entereza, levantándose poco a poco, aunque en algunos lugares no con toda la celeridad requerida y/o deseada.

Aún así, se hacen los esfuerzos para responder a los requerimientos y en varios aspectos se ven muestras patentes de que la reconstrucción se ha iniciado.

Hay zonas, comunas, en donde sobretodo el aspecto viviendas definitivas va lento. Sin embargo, para que éstas sean definitivas y no soluciones de parche, los tiempos no pueden ir de la mano al deseo inmediato de algunas familias. Y, claro, los más impacientes –en algunas ocasiones alentados por aquellos mismos que han sido incapaces para responder oportunamente, como es el caso de otros siniestros causados por la naturaleza, como en Tocopilla por dar solo un ejemplo- se desesperan, protestan y expresan su malestar. Por suerte, la mayoría entiende exactamente la dimensión de la catástrofe y espera con más paciencia.

Pero así como el terremoto y maremoto del 27 de Febrero pasado nos sumió en la desesperanza, con réplicas que de vez en cuando hacen renacer el temor, la naturaleza pese a seguir demostrando su poder, hechos como los sucedidos en la Región de Atacama, junto con hacernos emocionar de Arica a Punta Arenas –e incluso conmoviendo a la comunidad internacional- nos ha permitido darle un vuelco especial al conocer de la fuerza y lecciones que nos han dado los 33 hombres que siguen atrapados en la inmensidad de la montaña. Y que siguen estoicos, enteros pese a las dificultades –hoy atenuadas someramente- y a la espera de su rescate definitivo. Y que esperamos no solo los chilenos, sino también en todo el mundo.

Los testimonios de fortaleza nos han permitido ver la dimensión y calidad humana de un grupo de chilenos y un ciudadano boliviano que no obstante a las adversidades, tienen la suficiente fuerza para seguir luchando y salir con vida del trance en que quedaron sumidos tras el derrumbe en la Mina “San José”.

Ello, también, ha servido para que –ojalá de una vez por todas- los funcionarios de absolutamente todos los servicios del Estado, cumplan con su deber, como también hagan cumplir la ley y legislación pertinente en todo lo que involucra el desarrollo de las actividades económicas: siempre teniendo como imperativo el cautelar la seguridad de quienes trabajan en donde sea esté su lugar de trabajo.

Al tiempo que, efectivamente, quienes incumplen con la ley y legislación laboral –como en este caso- paguen pecuniariamente absolutamente todos los daños causados y, penalmente, si al tenor de la gravedad de su actuar (o no actuar) con todo el peso de la ley.

Aunque los hechos que a cientos de kilómetros de distancia pareciera no tienen similitud –entre la Región de Atacama y la Región de la Araucanía- las acciones que tienen a presos y encausados a integrantes de la etnia mapuche, también se podría esgrimir una acción de terrorismo al que dueños de ingenios mineros –como es el caso que está patente- mantengan esos lugares sin las mínimas medidas de seguridad.

En efecto, gran parte de los presos que están en huelga de hambre están acusados –bien o mal por las leyes que se invocan- de actos y/o acciones terroristas. Y en el norte lo que ha ocurrido no solo en la Mina “San José” (después de han sido cerradas varias Minas que no cumplen con requisitos básicos para su explotación con seguridad) no podría ser catalogado de otra forma, sobretodo que el lugar –como ha sido comprobado- no disponía de los trabajos debidamente fortificados por mencionar solo un aspecto de muchos otros que no se cumplían.

Como aquel dicho que dice que “no hay mal que por bien no venga”, esperamos fervientemente que todos los aspectos de injusticia que ha puesto en el ojo de la opinión pública –en el norte y sur del país- sirva para que nuestros legisladores perfeccionen la ley; pero sobretodo los encargados de aplicarla, lo hagan y mejoren los aspectos amagados y solucionen los conflictos con decisión que se mantienen en el tiempo.

Esperamos, insistimos, que el espíritu de satisfacción y orgullo que nos embarga por estos doscientos años, nos hagan reflexionar para acabar y/o mitigar los aspectos que son necesarios para que todos nuestros compatriotas tengan mejores condiciones de vida, de igualdad y justicia en lo sucesivo.

Un saludo a todos nuestros compatriotas donde quieran que se encuentren: un feliz “18” y un lindo Bicentenario para nuestra querida patria.


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