Viernes, 12 de noviembre de 2010

Chillanejo en Pichilemu

Brilla en el Latinoamericano de Tenis de Mesa

Fuente: www.ladiscusion.cl ? Chill?n

La voz de Marcelo Ortega se pierde a ratos. La se?al desde la zona costera no es la mejor.
?Es que ac? en Pichilemu se corta un poco y la Internet no es muy buena?, cuenta desde la localidad balneario el tenimesista chillanejo que en el mismo lugar que fue azotado el 27 de febrero por el terremoto y posterior tsumani, est? representando a Chile en el Latinoamericano de Tenis de Mesa categor?a master.
Antes que se vuelva a cortar la se?al de su celular, Marcelo cuenta lo que lo tiene atragantando hace algunos segundos.
??Salimos segundos en el Latinoamericano, en la categor?a por equipos!?, confirma orgulloso, mientras la brisa marina amenaza con interrumpir la fidelidad de la comunicaci?n.
Ortega integr? el equipo B de Chile junto a Luis Sredes, que rescat? el segundo lugar de la serie master 35-40 a?os tras perder la final con el equipo A de la Selecci?n Chilena de tenis de mesa, que integran Claudio Cand?n e Ignacio M?rquez.
?Pero le ganamos a Rep?blica Dominicana y a Venezuela. En semifinales superamos a Argentina?, detalla Ortega, quien hoy comenzar? a disputar la categor?a dobles y por la tarde y el fin de semana la clasificatoria en singles.
?Es muy bueno el resultado que hemos obtenido por equipos, porque est?n jugando buenos jugadores desde 35 a?os hacia adelante. Ahora la idea es hacer un buen papel en dobles y singles?, recalca Ortega, quien adem?s en Chill?n es instructor de varias promesas del taller de tenis de mesa del Colegio Chill?n.
En el Torneo Latinoamericano de Tenis de Mesa participan 160 deportistas, cuyas edades fluct?an entre los 35 y 60 a?os, y que representan a 11 pa?ses del continente.
?El torneo se divide por categor?as desde la serie 35-40 hasta la serie 50 a?os y m?s. Yo juego en la primera serie y me prepar? para hacer algo importante. Veremos c?mo me va en singles ahora?, sentencia Ortega, antes que la se?al de su celular se pierda en el infinito en la brisa del hermoso balneario de Pichilemu.


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