Lunes, 16 de mayo de 2011

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CARTA ABIERTA DE OTRO CHILENO QUE EST? DANDO PELEA POR DEFENDER NUESTRAS RIQUEZAS NATURALES...?

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Excelent?simo se?or

Don Sebasti?n Pi?era.

Presidente de la Rep?blica de Chile

Palacio de La Moneda

Santiago de Chile.

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Ciudadano Presidente:

Soy un escritor nacido en Chile y un profundo conocedor de La Patagonia y la Tierra del Fuego. En muchos de mis libros traducidos a un gran n?mero de idiomas est? presente la vida, gentes y sue?os de esa regi?n austral que amo y defiendo con el mismo sano y pac?fico tes?n que sus habitantes.

Hace muy pocos a?os desde las mismas oficinas en las hoy usted ejerce la funci?n de gobierno, y desde la elegante frialdad de algunos bancos, se intent? perpetrar un crimen medioambiental contra la Patagonia, espec?ficamente contra la regi?n de Ays?n. una empresa llamada Noranda, con domicilio postal en Canad? y domicilio fiscal en el para?so tributario de las Islas Caim?n, vali?ndose de la odiosa Ley de Aguas chilena, una de las m?s liberales del planeta, pretend?a bloquear, detener su curso, matar, tres r?os que desembocan en el Gran Fiordo de Ays?n, para construir tres centrales hidroel?ctricas que dar?an energ?a a una f?brica de aluminio, una de las industrias m?s contaminantes, y a un puerto destinado a recibir la bauxita y otros minerales. La oposici?n de los habitantes de Ays?n fue muy decidida.

Desde la seriedad de un proyecto econ?mico, social y cultural alternativo llamado ?Ays?n Proyecto de Vida?, los aproximadamente cuarenta mil habitantes de Puerto Ays?n, Puerto Chacabuco, Coyhaique y otros poblados que con ese crimen de ?emprendedores? ver?an seriamente afectada su vida, su cultura y sus esperanzas, su presente y su futuro, fueron injustamente ofendidos por el Ministro de Econom?a de entonces, don Sergio Rodr?guez Grossi, quien asegur? que, en t?rminos macroecon?micos cuarenta mil seres humanos eran ?nadie?.

Pero a esos ?nadie? se unieron otros ?nadie? en todo el mundo, porque la preocupaci?n medioambiental, ecol?gica y en aras de una econom?a sustentable es parte del imaginario de futuro que mueve a millones de mujeres y hombres que quieren ser ciudadanos antes que consumidores.

Esos ?nadie? pidieron algo muy simple y leg?timo: un estudio de impacto ambiental realizado por un organismo cient?fico independiente, no por la misma empresa impulsora del proyecto o por un gobierno directamente implicado y part?cipe de los intereses empresariales. Y esos ?nadie?, que fueron groseramente calificados como eco-terroristas, consiguieron detener, al menos temporalmente, uno de los mayores atentados criminales contra la Patagonia. Yo fui uno de esos ?nadie?, ciudadano Presidente, hice un documental llamado Coraz?n Verde, el film fue premiado en el festival de Cine de Venecia, y sirvi? para que esos cuarenta mil y tantos ?Nadie? se sintieran acompa?ados por los cientos de miles de otros ?Nadie? que defienden La Patagonia, el pr?stino mundo austral que es patrimonio de toda la humanidad. Soy uno de los tantos que paralizaron ?una inversi?n de siete mil millones de d?lares?, y como los r?os que intentaron matar siguen desembocando en el Gran Fiordo de Ays?n, asumo esa culpa con orgullo.

Ahora, ciudadano Presidente, nos enfrentamos a una nueva desproporci?n, a un nuevo intento de terminar con la vida de una de las ?ltimas regiones no contaminadas del planeta, y por eso mismo de un valor incalculable. El valor de la Patagonia, de su naturaleza vital, de sus gentes, de sus sue?os y esperanzas, no puede ser decidido ni calculado, ni en sus oficinas presidenciales, ni en la bolsa de valores, y mucho menos en la mesa innoble del consejo de accionistas de la empresas energ?ticas que pretenden la aprobaci?n del mega proyecto llamado Hidroays?n.

Usted, ciudadano Presidente, declar? monumento nacional al caballo chileno, y con raz?n. Cuando lo hizo, muchos respiramos satisfechos pues su declaraci?n salv? al soberbio caballo chileno de cualquier experimentaci?n gen?tica. ?No cree usted, ciudadano Presidente, que una l?nea de territorio nacional de dos mil trescientos kil?metros de largo por cien metros de ancho, tambi?n merece el mismo trato digno que otorg? al caballo chileno? ?Es usted capaz de imaginar una extensi?n de veintitr?s mil hect?reas? Es dif?cil convertir los n?meros en imagen. Lo invito a imaginar veintitr?s mil estadios de f?tbol, uno junto al otro. E imag?nelos llenos de ?rboles, de bosques, no de burdas plantaciones de pino o eucaliptos, sino del noble bosque nativo chileno, de la maravillosa diversidad forestal, de la fauna que habita en esos bosques, y de las gentes, de los chilenos y chilenas que conocen esos bosques y los aman. Hidroays?n, ciudadano Presidente, significa la completa deforestaci?n, la aniquilaci?n, el exterminio de veintitr?s mil hect?reas de bosque chileno.

Yo s? puedo imaginar esa extensi?n, porque conozco la Patagonia, porque amo el mundo austral, a sus gentes, a sus sue?os y esperanzas, y por eso me opongo a la realizaci?n de ese crimen de lesa ecolog?a y lesa humanidad que se llama Hidroays?n.

Hace muy pocos d?as, ciudadano Presidente, usted declar? que Ad?n y Eva fueron los primeros ?emprendedores?, porque se atrevieron a comer del fruto prohibido. Al margen de las apreciaciones que tenga la iglesia cat?lica o los productores de manzanas tras su afirmaci?n, me permito recordarle que la Patagonia no es una manzana, sino un territorio cuyo mayor valor reside en su pureza ambiental, y habitado por ciudadanas y ciudadanos de la Rep?blica de Chile que, por esa misma condici?n tienen derecho a manifestar su aprobaci?n o desacuerdo con el proyecto Hidroays?n. Pero ocurre que los ?emprendedores? e instigadores del macrocrimen ambiental han ignorado la opini?n ciudadana.

El estudio de Impacto Ambiental para Hydroays?n ha ignorado las opiniones ciudadanas, no ha existido la participaci?n libre de presiones y democr?tica que la legalidad garantiza.

Es un informe viciado, y eso lo sabe usted, ciudadano Presidente, y si no es as?, consulte a sus ministros. Hasta las 13.30 horas del d?a 26 de abril el Informe de Impacto Ambiental estaba rotulado como ?inconforme?, pero a las 2 de la tarde de ese mismo d?a y sin que intervinieran m?s que funcionarios de la Oficina del Departamento de Desarrollo Urbano y un se?or llamado Nicol?s Terrazas, a su vez funcionario del Ministerio de Vivienda, la evaluaci?n del Estudio de Impacto Ambiental paso de ?inconforme? a ?conforme?.

?Poderoso Caballero es Don Dinero? escribi? el gran Francisco de Quevedo y Villegas, pues se da la casualidad que otro miembro de la familia Terrazas, a saber don Pablo, hermano de Nicol?s, es propietario de varios terrenos que resultar?an inundados si se lleva a cabo el proyecto Hidroays?n, asegur?ndole una m?s que jugosa indemnizaci?n.

Tan s?lo este hecho, este detalle, ciudadano Presidente, vicia por conflicto de intereses (eufemismo para esconder la palabra corrupci?n) todas las consideraciones acerca del Estudio de Impacto Ambiental y, desde la m?s estricta legalidad, aconseja paralizar la aprobaci?n del proyecto Hidroays?n.?

Sin embargo, usted que ocupa el m?s alto cargo en la Rep?blica de Chile, m?s all? de las triqui?uelas ideadas por subalternos a los que debe despedir de manera fulminante, debe considerar que se est? enfrentando a la historia, que siempre juzga, aunque tarde, mas juzga de manera clara y contundente.

En un futuro pr?ximo un busto suyo ocupar? un lugar en la galer?a de los adustos ex presidentes chilenos, y cuando en encargado de limpieza la sacuda el polvo con un plumero, de usted depende que ese hombre diga con admiraci?n: estoy quit?ndole el polvo al busto de un ex presidente que salv? de la destrucci?n a la Patagonia, o que simplemente pase de largo y se niegue a desempolvar la imagen del destructor de una de las regiones m?s bellas y puras del planeta. De Usted depende, ciudadano Presidente.

Con mi m?s alta consideraci?n.

Luis Sep?lveda

Escritor

Doctor Honoris Causa por la Universidad de Toulon, Francia.

Doctor Honoris Causa por la Universidad de Urbino, Italia.

Caballero de las Artes y Las Letras de la Rep?blica Francesa.

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Gij?n,10 de mayo de 2011.


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