Jueves, 30 de junio de 2011

Crisis estudiantil, responsabilidad de todos

Fuente: La Segunda online? -? Por Marta Cruz-Coke

A prop?sito de la huelga estudiantil, Marta Lagos en una entrevista de la CNN hizo algunas observaciones que me parece importante rescatar y comentar.

?El problema ? dijo ? no es la ocupaci?n de doscientas escuelas.? La conclusi?n es obvia: el problema est? en las causas de esa ocupaci?n, no en la ocupaci?n misma que no es sino un s?ntoma.

La causa se encuentra en lo que se ha se?alado en distintas oportunidades: el sistema educacional chileno reproduce la estratificaci?n social. De alguna manera la consolida.

Un alumno de La Pintana sabe que sus opciones ser?n m?nimas. Y aqu? las cifras que da Marta Lagos son elocuentes para apoyar su punto de la desigualdad.

De diez alumnos de colegios de comunas pobres, seis saben que al egresar de Octavo B?sico sus opciones ser?n, por un conjunto de causas, pr?cticamente nulas.

?Para qu?, entonces, esforzarse?

En s?ntesis, los alumnos que hoy est?n en la calle carecen de horizonte de vida.

Se les ha dado la educaci?n suficiente para que tomen conciencia de s? mismos como integrantes de una sociedad discriminatoria. Lo mismo vale para la educaci?n superior.

Aqu?, al problema del origen social y de la escolaridad deficiente, se suma el problema econ?mico.

Conozco el caso de una familia que deseaba educar a su hijo. Consultaron el costo de la educaci?n universitaria y resolvieron vender su casa. Con el producto de la venta, pagaron por adelantado la educaci?n completa.

Luego compraron casa con una hipoteca con intereses muchos menores que los que hubieran debido pagar a la Universidad.

Los estudiantes en la calle est?n poniendo as? en tela de juicio a la forma en que est? constituida y funciona la sociedad.

Por eso, el tema no le compete solamente al Ministro de Educaci?n. Le compete a todo el gobierno, a sus ministros sectoriales de Vivienda, Obras P?blicas y naturalmente Econom?a y Hacienda. Le compete a los empresarios y nos concierne a todos los que pagamos impuestos para financiar un sistema justo que ofrezca igualdad de oportunidades

Porque ah? est? el n?cleo din?mico del malestar y de la protesta estudiantil. En la desigualdad en la distribuci?n de las oportunidades, en la escas?sima posibilidad de acceso igualitario a las redes sociales, al ?destino universal de los bienes?, entendiendo por esto todos los bienes sociales.

Somos lo que p?dicamente se llama un ?pa?s en v?as de desarrollo? y nos vanagloriamos de avanzar r?pidamente hacia el ansiado desarrollo pleno.

Sin embargo,? mientras no entendamos lo obvio , que conocemos como sociedad chilena que somos, pero nos resistimos a aceptar y es que el desarrollo no consiste en llenarnos de tecnolog?a y de torres ?inteligentes? y de cada vez m?s nuevos millonarios , sino en hacer posible que todos los chilenos tengan la oportunidad de un horizonte personal, comunitario y ciudadano que les garantice una vida digna con sentido y futuro, el tema planteado por los estudiantes quedar? sin soluci?n.

Las protestas estudiantiles son as? un llamado a la reflexi?n nacional, a enfrentar el tema de nuestra educaci?n como la base ineludible de un orden social justo.

Aprovechemos la oportunidad que se nos ofrece. Dejemos de ser meros espectadores parados a la vera del paso de las marchas estudiantiles, aprobando o desaprobando, aprendamos a comprometernos en algo que nos concierne vitalmente.

Descubramos qu? desarrollo queremos, para que esfuerzos estamos preparados y a que sacrificios dispuestos, para conseguirlo.

Y tal vez entonces descubramos, inesperadamente, que nuestro m?s profundo anhelo, como dijo aquel dirigente africano en una reuni?n internacional sobre el desarrollo:

?Se?ores delegados, nosotros no queremos ser desarrollados, queremos ser felices.?

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