Mi?rcoles, 13 de julio de 2011

Cuando Condorito descubri? la papa

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Por Joaqu?n Fermandois? -? Martes 12 de Julio de 2011?? www.emol.com

A 40 a?os de la nacionalizaci?n del cobre, resuenan las demandas por "renacionalizar el cobre" para curar todos los males del pa?s. Cada cual ver? qu? man? le podr? llover. En un pa?s de tradici?n minera y de riqueza de algunas materias primas, se lo miraba como fuente inagotable de recursos, y tambi?n provocaba indignaci?n real o fingida de por qu? hab?a pobreza si ten?amos tanta riqueza. De aqu? arranc? un proceso pol?tico y mental que culmin? con la nacionalizaci?n de 1971. Fue aprobada por unanimidad, gracias a que le brind? sus votos la mayor?a parlamentaria de democratacristianos y nacionales.

Se trat? de una reforma constitucional con nombre y apellido, que expropiaba las tres grandes minas de cobre de propiedad estadounidense. La particularidad consisti? en que, aunque se reconoc?a el derecho a indemnizaci?n, se sac? un c?lculo seg?n el cual las compa??as deb?an al fisco casi 400 millones de d?lares (un tercio de las exportaciones). La teor?a era que las empresas estadounidenses hab?an ganado demasiado -"rentabilidades excesivas" se le llamaba-. Las filas de la izquierda de entonces estaban intensamente sugestionadas con la imagen de que toda la pol?tica anterior, incluyendo por cierto a las de la derecha y a la de la reciente administraci?n Frei Montalva, que por lo dem?s hab?a iniciado un proceso m?s racional de nacionalizaci?n, hab?a sido "entreguista" de los intereses nacionales. ?Por qu?, entonces, apoyaron por unanimidad la nacionalizaci?n, en la pr?ctica sin compensaciones? Porque los chilenos compart?an de manera acr?tica la idea, como algo natural. La derecha y la DC no quisieron dar la batalla -?sta es mi explicaci?n- en un terreno en que la hubieran tenido perdida, y se sumaron al antagonista. Treta arcaica en momentos de apuro. A veces se llama oportunismo. Y, por otro lado, la tesis de las rentabilidades excesivas era digna de Condorito. ?Por qu??

La afirmaci?n rotunda de que los gringos se hab?an birlado el grueso de los recursos era profusamente difundida, hasta con armazones filos?ficos y teol?gicos. Contra esto se levanta el hecho de que, desde comienzos de los a?os 30, el Estado y la naci?n en cierta manera vivieron del cobre, m?rgenes m?s, m?rgenes menos de ganancia. Los -a mi juicio- dos expertos m?ximos en an?lisis econ?mico del cobre, Clark Winton Reynolds y Markos Mamalakis, llegaron a conclusiones muy distintas a aqu?llas. En particular, Mamalakis mostr? c?mo en un per?odo de 40 a?os, hasta 1970, el 83 por ciento de los ingresos fueron a Chile y el 17 por ciento a las compa??as, una distribuci?n defendible desde cualquier punto de vista. A la luz de recientes demandas, parece, sin embargo, que Condorito es m?s fuerte.

Por otra parte, si por un momento nos olvidamos de la l?gica de Pelotillehue, y pensamos en la historia del cobre desde entonces, se nos aparece otro panorama. La "Ley (Jos?) Pi?era", de 1982, dividi? dos esferas: una p?blica, de Codelco, que seguir?a en manos del Estado, y que tributa m?s por ser empresa fiscal y por la Ley Reservada; y otra privada, que con el paso de los a?os cre? una nueva gran miner?a, que tributa menos, pero que, en el mediano plazo, va creando una mayor fuente de ingresos. As? se pas? de producir un mill?n a cinco millones de toneladas. ?Cu?nto m?s deber?an tributar?

La experiencia del siglo XX mostr? que muchas veces dimos palos de ciego, y que, adem?s, no existe un dato matem?tico que indique cu?l es el impuesto ideal. Al establecer pol?ticas tributarias, el criterio sigue siendo fundamental para alcanzar decisiones sensatas. No matemos la gallina de los huevos de oro. Ri?monos leyendo a Condorito, no lo pongamos en pr?ctica.

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