Domingo, 16 de octubre de 2011

PICHILEMINO –DE LOS “VIEJOS TERCIOS”, DE LOS QUE QUEDAN POCOS- FALLECIÓ EN EL HOSPITAL LOCAL: ROMUALDO POLANCO MARTÍNEZ

 

De un infarto al miocardio falleció hoy a las 6.AM, el vecino y ex comerciante Alejandro Romualdo Polanco Martínez (79) en el hospital pichilemino donde se encontraba hospitalizado desde hace una semana, a raíz de una neumonía. Desde años estaba sobrellevando una diabetes, pero que controlaba bien.

Dejó a su esposa María Gajardo y a tres hijas, Alessandra, María y Romina, a quienes les entregamos nuestras condolencias, como a todos sus familiares y relaciones. Sus restos están siendo velados en Dionisio Acevedo esquina de Federico Errázuriz, en Pichilemu.

VECINO

Originario de la localidad lacustre de Cáhuil, en la comuna de Pichilemu, pertencecía a una de las más tradicionales familias cahuilinas, aunque desde muy joven se radicó en el balneario donde emprendió actividades económicas en parte de las propiedades de la familia, instalándose con un restaurant en pleno centro, convirtiéndose en el mítico Bar Restaurant "Bristol"; donde llegaban “moros y cristianos”, sobretodo a la hora del infaltable aperitivo.

Don “Romita” –como era conocido por todos, era el tranquilo anfitrión de autoridades comunales, de funcionarios públicos, municipales y vecinos; compartiendo la “flor y nata” de la comunidad en conversaciones que generalmente comenzaban con el último pelambre conocido, o las noticias de ayer –porque los diarios de la capital llegaban en el tren recién a las 4 PM- y eran muy pocos los que tenían radio por allá en los años ’50 y ’60; conversaciones que terminaban, generalmente en el tema político.

Ahí, aquellos hombres, prácticamente de todo el espectro político, compartían un clery, un borgoña o simplemente un tinto o blanco, acompañado de repente con una “pichanga”, a veces en torno a un juego del Cacho, o los más relajados con una Brisca. Pero, quienes miraban o conversaban, a veces subían los tonos y ahí, ya sea al mediodía o en las largas noches del “Invierno Cruel” -donde quizás se inspiró muchas veces el Oficial Civil Hugo Díaz Jirón –autor de numerosas canciones dedicadas a Pichilemu- se armaba una discusión que faltaba poco para irse a las manos.

Ahí, “Romita” –con su pasmosa calma y tranquilidad- intervenía para bajar los ánimos de la conversación-discusión y las cosas volvían al cauce normal.

No obstante, no siempre esas conversaciones discusiones terminaban abortadas. El “Bristol” fue escenario de una de las más recordadas riñas y/o peleas entre dos vecinos que no pudieron frenar sus impulsos y de las palabras se fueron a las manos, sin que don “Romita” pudiera evitarla.

La pelea terminó en el suelo, entreverados brazos, piernas, botando sillas y mesas; hasta que salieron a la calle Ortúzar y concluyó con uno de los contendores con un dedo menos; pues uno de ellos de una fuerte mordida le rebanó la punta del dedo chico de una de sus manos.

De ahí al hospital antiguo -en ese tiempo "Casa de Socorros"- para curar la herida y, semanas después siguió la pelea en la Justicia, en el tribunal de Santa Cruz. La sentencia del caso la dejaremos en suspenso, como el nombre de los protagonistas, uno de los cuales aún vive.

A finales de los años ’70, Romita Polanco cerró su negocio y su local lo siguió arrendando a terceros, que continuaron con el rubro, pero con otro nombre. Desde hace ya unos tres lustros, el local alberga a una tienda de telas, en la esquina de Avenida Ortúzar y Manuel Montt.

Como vecino, se involucró poco en la comunidad, no obstante fue hincha del “Unión Pichilemu” y fue socio fundador del Club Aéreo de Pichilemu (el socio número 21 que firmó el Acta de Constitución, el 2 de Noviembre de 1964), según los documentos fotocopiados que tenemos en nuestros archivos.

En el curso del mes de Enero del presente año, "pichilemunews" lo saludó mientras esperaba un colectivo para irse a su casa. Conversamos brevemente y la visita que concertamos –en los días finales de nuestras vacaciones- no alcanzó a concretarse. La finalidad, era conversar de ese nostálgico pasado –parte de lo que hemos recordado- para que nos diera a conocer detalles de esa vida social pueblerina que alguna vez tuvo Pichilemu.

Sus funerales serán mañana lunes, en una hora que aún no ha sido confirmada, después de oficiarse un oficio religioso.

 


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