Jueves, 07 de julio de 2011

Una revoluci?n moral para Chile

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Fuente: www.emol.com? -? Por Cristi?n Warnken

Los anuncios del Presidente Pi?era no satisfacen a los dirigentes de las movilizaciones estudiantiles, y parece que el crudo invierno producido no por la Corriente del Ni?o, sino la del Joven, va a seguir desatando tormentas. ?Y por qu??

Porque las m?ximas autoridades no han logrado entender el trasfondo de esta marejada fervorosa, cargada de nuevas y extremas exigencias y nuevos lenguajes. Estamos ante algo mucho m?s profundo que un petitorio que se pueda responder con un paquete de medidas. Cuando Pi?era habl? de la importancia de la educaci?n p?blica en su discurso por cadena nacional, los j?venes no le creyeron. Parec?a flotar en una escenograf?a con muchas banderas chilenas de fondo (no s? por qu? tantas), lanzando una serie de cifras y siglas ("acuerdo GANE", "fe") que sonaban a palabras vac?as, como tantas que los j?venes de esta generaci?n han escuchado y que han terminado por rechazar instintivamente.

No digo que muchas de esas medidas no puedan (o s?) ir en la direcci?n correcta. Pero como esta generaci?n ha sido bombardeada desde la cuna por tantas ofertas, como han visto que todo se vende a cualquier precio, tienen ya un sistema de defensa, una inmunidad muy potente ante cualquier mensaje o promesa, o posible trampa o letra chica. Desconf?an y son muy exigentes, como cuando un hijo adolescente interpela a un padre sorprendido en una doble vida o con un discurso doble.

El lucro ha sido una de las amantes escondidas adentro del cl?set. En este punto, eso s?, no seamos fariseos o hip?critas: muy pocos tienen la autoridad moral para pontificar sobre este tema. Ese lucro encubierto no s?lo lo han practicado en estos a?os algunas universidades privadas que muchos con tejado de vidrio se?alan hoy con el dedo. Los j?venes dicen: la misma ley redactada en el gobierno militar expl?citamente prohib?a el lucro. ?Por qu? buscaron formas de sortear la ley? No hubo ilegalidades en eso, pero s? sienten que se vulner? el esp?ritu de la ley, que hubo una falla ?tica. Es impresionante, pero estos j?venes vienen a exigir que se cumpla el esp?ritu de una ley, redactada y pensada por los padres ideol?gicos de un gobierno que hoy propone legalizar y transparentar ese lucro.

Claro, son principistas, se dir?, pero ?vamos a pedirles que no lo sean? ?No habr? un abismo entre nuestros discursos con los que hemos educado a los j?venes y nuestros actos? ?No nos habremos acostumbrado a que toda ley o palabra declarada pueda ser letra muerta? La Concertaci?n consolid? la laxitud, incluso la piller?a. Y la Alianza, que promet?a un gran cambio, un estilo de excelencia, probidad, casi una nueva forma de vida, ha defraudado a estos j?venes que esperaban mucho m?s, cansados de vivir en un mundo de verdades a medias, de falta de gratuidad y de puro amor por el poder. Percibo entre sus gritos y consignas variopintas una exigencia de verdad, de consistencia, tan da?adas en estos a?os de "llegar y llevar" (el pa?s de La Polar). Tengo la sensaci?n de que vienen a levantar las mismas varas de coherencia y amor a lo p?blico de los j?venes de la ?lite de viejo cu?o, fundadores de la Rep?blica: un Amun?tegui, un Matte, o tantos otros, grandes y genuinos apasionados por Chile.

Eso pareci? olvidarlo una parte de la clase dirigente que, c?modamente instalada en el poder en estos a?os, ha ido quemando a la velocidad de la luz palabras tan sagradas como "igualdad", "libertad", "excelencia", vaci?ndolas de sentido.

Lleg? la hora m?s dura: nuestros hijos, los hijos de la transici?n, han venido a refregarnos en la cara nuestras inconsistencias y ambig?edades, que es algo que los j?venes huelen, y contra lo cual siempre se han rebelado ?Que est?n excedidos, que son radicales? Si radicalidad significa ir a la ra?z, entonces que ?sta sea bienvenida. Lo que Chile necesita urgentemente no es s?lo una reforma educacional, sino una revoluci?n moral, y eso es lo que nuestros j?venes tal vez nos est?n pidiendo a gritos.

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